jueves, 31 de marzo de 2016

Mi tía Portala

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Mi tía Portala

Jose Ramón Iglesia
Mi tía Portala tiene 100 años.
Está bien, nunca le duele nada, conserva su genio intacto  y siempre esta dispuesta a reír y canturrear cualquier “pamplina” como ella dice, cuando no está ensimismada en sus pensamientos. En enero se le rompió la cadera y la operaron con normalidad, aunque desde entonces no es capaz de andar.
Desde hace tiempo el glaucoma no le deja ver mas que sombras aislandola fuertemente de su entorno. Esto le impidió leer hace cuatro años, el pequeño homenaje que en Bornos le hicieron, recordándola al incluirla entre las vecinas que destacaron en la lucha por la igualdad de las mujeres en el siglo pasado.
Sigue soltera, aunque hace una década estuvo a punto de emparejarse con un compañero de la residencia. Pero la mala salud de él, octogenario también, se lo impidió.
Por entonces aún conversaba ávidamente con sus vecinas y se alegraba de charlar con sus queridos sobrinos y sobrino-nietos en vivo o por teléfono. Ella siempre alegre, sin queja y con buen apetito, dispuesta a dar cuenta de un buen plato de cualquier comida.
A finales de los noventa, ya sola, deshizo su casa, la vendió y se fue a vivir a la residencia de ancianos, con poco más de lo puesto. Algo de ropa, una tele que oía mejor que veía, y unas pocas fotos de sus hermanos, cuñadas y sobrinos. Algunas tomadas sesenta años antes.
En su piso, con sus hermanas Juana y Manuela, que vivieron con ella hasta su fallecimiento, destacaban sus macetas como en cualquier casa andaluza. Y los libros, muchos y variados, enciclopedias y de historia, de abogacía y contabilidad, sobre mecanografía o filatelia y de otros temas, ordenados en sus estanterías junto con sus álbumes de fotos familiares y sus extensas colecciónes de sellos, nuevos y usados, españoles y extranjeros, recopilados durante años. Vida en familia manteniendo intima relación con su hermano Pepe y su cuñada Pepa que ocupaban el piso de arriba y disfrutando, en esa primera vejez, de ir viendo emanciparse a sus sobrinos nietos.
Agotando los ahorros y con la ayuda de la familia, casi en los ochenta, se pudo comprar un piso en el madrileño barrio de Villaverde Alto, después de abandonar todos su tierra gaditana y el pueblo de Bornos en dónde vivieron durante casi cuarenta años.
En los setenta, el cierre de “la fábrica” de Don Hilario, forzó la pérdida del puesto de trabajo de sus empleados, muchos con más de tres década de antigüedad. Pepe y Portala, la única mujer y la contable de la empresa, se quedaron sin trabajo, lo que por su edad y la situación general del país supuso su retiro anticipado y le abocaron a una pensión exigua y menor de la que hubiera podido ser.
Los cincuenta y los sesenta, fueron años de estabilidad y madurez, trabajo y dedicación a la familia, a la madre en sus últimos años, a las hermanas, a “Pepito Manuel” y a los los demás sobrinos, Romualdo, Lina, Nieves, Maria Rosa, Pepín y Eugenia, acompañándoles en su crecer. Estudios y trabajo. Bodas y nacimientos, y los problemas esperables y la alegría por superarlos.
Con mi tía Portala en 2012
Con mi tía Portala en 2012
Los cuarenta, fueron malos años, tristezas y recuerdos, heridas sin cerrar….
Rehacer lo cotidiano después de la tragedia familiar (y general), es una heroicidad con escasa recompensa y reconocimiento. No es grátis en absoluto, más al contrario, tiene precio, un alto precio. Encontrar vivienda y trabajo, un nuevo lugar dónde comenzar. Es en Bornos y en su fábrica de harinas. Cuidar y educar al “niño” es la absorbente labor a la que se entrega mi tía, junto con la familia de su hermano Pepe, haciendo “hogar” y “familia”, entre miedos, rencores, soledades y pena, mucha pena, …. fue el logro de aquellos duros años.
La locura, y con ella la tragedia, alcanzó a la familia al poco de comenzar la guerra civil, el joven matrimonio formado por una maestra nacional y el administrador de correos, el hermano mayor y la cuñada de Portala, con los que vivía, son vilmente asesinados sin palabras ni razón. Una anónima fosa común se supone conservan sus restos en algún lugar de La Línea de la Concepción, donde dejan un pequeño de sólo ocho años con mi tia que entonces sólo tenía la veintena. Se trunca una familia y su proyecto de vida, ilusionada, ilustrada, alegre….. La oscuridad y el terror se impone. Sobrevivir al último lustro de los treinta en España es por si sólo una heroicidad y especialmente en el sur de Andalucía.
La benjamina de la familia, nace el 31 de marzo de 1916, diecinueve años después del mayor de sus hermanos, bautizada como María del Portal Catalina Iglesia Oliva, la “tía Portala”, por aquello de que el abuelo era oriundo de la asturiana aldea del valle de San Justo en el concejo de Villaviciosa, cuya patrona es la Virgen del Portal, “la Portalina”. Ramón, Juana, Manuela, Araceli, Pepe y ella, todos nacidos en Arcos de la Frontera, gaditano pueblo blanco y esbelto, montado en la peña que rodea el Guadalete y donde, entonces anidaban los “pajarracos”. Su Infancia y juventud fue desenfadada y provechosa, mil y una veces recordada después, -ocupando el lugar de otros recuerdos que no se quieren-, y un fuerte pilar en el que basar toda una vida de esfuerzo, sacrificio y dedicación a los demás, con una serena alegría que nos gustaría saber heredar.
Esta es mi centenaria tía Portala.
Nunca pude besar a mis abuelos paternos… pero si a mi tía Portala.



Este es el folleto publicado por el Servicio de Igualdad de la Diputación de Cádiz en el que se menciona a María del Portal.

9Pan y Poemas Calle Puerto
Aquí se encuentran las viviendas construidas por Hilario de Francisco Cifuentes –Alcalde de Bornos–, para los trabajadores de la fábrica de harina y pan que instaló en Bornos en 1916, a cuya industria también alude la aledaña calle Fábrica. En la casa nº 40 vivió José Iglesia, gerente de la factoría, y su hermana, María del Portal Catalina Iglesia Oliva, “tía Portala”, que llevó la contabilidad de la fábrica desde los años 40 hasta su cierre, hacia 1970. Fue la única mujer que trabajó en esta industria, la cual llegó a tener hasta treinta operarios. En esta misma casa vive hoy la escritora Araceli Espejo, algunos de cuyos versos ornan los azulejos poéticos distribuidos por la villa. Un poco más arriba aún se conserva el edificio de las primeras Escuelas Graduadas de Bornos, que desde 1927 facilitaron una mayor incorporación de las niñas bornichas a la educación primaria.








EMBAJADORAS DE SU PUEBLO 
UN PASEO POR LA IGUALDAD EN BORNOS
Este paseo por Bornos es un itinerario diseñado para conocer algunos hechos históricos, personajes y lugares relacionados con la lucha por la igualdad de las mujeres y por la consecución de los derechos y libertades. Un agradable recorrido para comprender la evolución de estas reivindicaciones históricas mientras descubrimos los principales monumentos, calles, plazas y rincones más singulares de la localidad.
Si quiere ahondar en la investigación llevada a cabo para elaborar este folleto, puede contactar con el Servicio de Igualdad de la Diputación de Cádiz en el teléfono 956 29 29 01 o en: www.cadizprovinciaigualitaria.com y www.dipucadiz.es
BORNOS LA CIUDAD DEL LAGO, HERENCIA MEDIEVAL Y ANDALUSÍ LOCALIZACIÓN
 Bornos está situado en el umbral de la serranía gaditana y enmarcado por la Sierra de Grazalema y a la falda de la Sierra del Calvario. El paisaje de “la ciudad del lago” es inseparable de este embalse construido en 1961. A pesar de haber inundado buena parte de las fértiles huertas y molinos, el pantano se constituye hoy, con su paseo fluvial y embarcadero, en un excelente recurso turístico para la práctica de deportes acuáticos, como el piragüismo, windsurf, motonáutica, vela o remo, a los que se suman la pesca recreativa y otros deportes de naturaleza, como senderismo, ciclismo, triatlón o rutas a caballo. El embalse también se vincula al célebre “Festival Internacional Lago de Bornos”, especializado en música rock, que se celebra desde 1980 en el mes de julio. 
La población nos recibe con un monumento situado a la entrada del pueblo, en cuyos azulejos han quedado inmortalizados poemas de María Luisa García Sierra y Araceli Espejo, entre otros, y está centrado por la descripción que hizo del pueblo Frasquita Larrea: “Sus casas blanquísimas, embutidas en ramilletes de verduras, y el agua que brilla por todas partes, forman un paisaje que la buena gente del pueblo compara a un nacimiento. Colinas reventando de vegetación ciñen a Bornos como una corona”. Tierra de poetas, en las calles del casco histórico también lucen diversos paños azulejeros con versos referidos a las excelencias de Bornos. 
HISTORIA Bornos se asienta a los pies del Castillo de Fontanar y en su casco histórico prevalece el sinuoso y desordenado callejero medieval, de herencia andalusí, donde se alinea un primoroso caserío blanco con tejados inclinados y bonitos enrejados, sobresaliendo algunas casonas linajudas. 
Villa de señorío, tras su conquista definitiva por Alfonso X (1264), pasó por varias manos hasta que en 1398 fue adquirida por Per Afán de Ribera, cuya familia entroncará más tarde con la Casa de Medinaceli. En el siglo XVI Bornos vive una época de gran esplendor, motivada por las prolongadas estancias de la familia Ribera y su pequeña corte, así como por las numerosas edificaciones que patrocinaron. En aquellos años se levantaron hasta once iglesias en la villa, algunos de cuyos edificios componen hoy el rico patrimonio monumental del casco antiguo, declarado Conjunto Histórico desde 2003. 
A esta villa-balneario de interior, pionera en la provincia de Cádiz, se venía a tomar las aguas ferruginosas y los baños termales, que tan de moda se pusieron a finales del siglo XVIII, acudiendo personalidades tan relevantes como Rafael de Riego o Frasquita Larrea
1. Un Quiosco Emblemático Plaza de La Calvaria Muchas mujeres de Bornos han destacado por ser empresarias, regentando normalmente pequeños comercios, sobre todo de alimentación. Un buen ejemplo y emblema de mujer trabajadora ha sido Francisca Andrades Cazalla, conocida como Frasquita La Calvaria, que ha regido durante treinta años el quiosco situado en esta Plaza de la Calvaria, lugar muy vinculado al Carnaval. Doña Frasquita, de carácter abierto y desenfadado, simpática y ocurrente, trabajó desde niña en el servicio doméstico y, tras quedar viuda, se hizo cargo de este establecimiento, sacando adelante a su familia. Personaje muy entrañable, esta octogenaria bornicha goza del cariño de todo el pueblo. Se ha dicho que La Calvaria es un “símbolo de Bornos”, “más querida que el Castillo” y que “no se puede escribir de la historia reciente de Bornos sin hablar de ella”. 
2. Embajadoras Ilustres Calles Frasquita Larrea y Fernán Caballero, Frasquita Larrea, intelectual gaditana e introductora del Romanticismo conservador en Cádiz, y su hija Cecilia Böhl de Faber, conocida con el pseudónimo literario Fernán Caballero, han sido embajadoras ilustres de Bornos en el exterior a través de obras como los Diarios y Un verano en Bornos, escritos por madre e hija respectivamente.
3. Lujo Rapero. La cantante y compositora de rap María Rodríguez, natural de Bornos, vivió su primera infancia en una casa situada al final de la calle San Jerónimo. La Mala Rodríguez irrumpió con gran éxito en el mundo del rap en los años 90, cuya modalidad musical había estado copada hasta entonces por cantantes masculinos.
 4. Carnaval en Femenino Calle Miguel De Cervantes 7. Centro Monumental Plaza de La Iglesia 8. Rezos y Cine Plaza de Las Monjas En esta calle se ubica la Peña Carnavalesca BO de Bornos, que aglutina a las diversas agrupaciones carnavalescas del pueblo. Las fiestas de Carnaval tienen un gran arraigo histórico en la villa, hasta el punto de ser declaradas de Interés Turístico de Andalucía en 2008. Desde los años 80 del siglo XX se han constituido algunas comparsas y chirigotas femeninas, como la Chirigota de Las Niñas o la Chirigota de las Abuelas.
5. El Compromiso de Adelaida Calle Corrales
En el nº 31 se ubica la casa familiar donde vivió Adelaida García Sierra (Bornos, 1917-1936), una de las víctimas de la Guerra Civil. Fue presidenta de la sección femenina del Sindicato Socialista y desde muy temprana edad se comprometió a enseñar a leer y a escribir a las mujeres, habilitándose en la calle Carretero una casa, como colegio del Sindicato Socialista, donde ella y su hermana Mª Luisa impartían clases gratuitas.
Mª Luisa García Sierra fue una prolífica escritora y poetisa de formación autodidacta.
Cuando contaba diez años, Adelaida tuvo que abandonar las labores del campo, debido a las secuelas del paludismo, para dedicarse a las tareas domésticas del cortijo y la costura. Su compromiso con la causa de los movimientos campesinos fue pleno, como se describe en el manuscrito autobiográf ico “Memoria de unos años de mi vida”, escrito por su hermana María Luisa, cuyo nombre también rotula una calle de Bornos.
6. La Academia de Dolorcita Calle Pastelería
En su inicio, en una bonita casa esquinera con calle Cruz y Traviesa, se localizaba la escuela de Dolores Girón Soto, denominada popularmente la “Academia de Dolorcita”, de primeras letras. Un poco más adelante hallamos la casa nº 11, donde vivieron las hermanas maestras González Tercero, que finalizaron sus estudios a principios del siglo XX, en una época en la que pocas mujeres tenían acceso a estudios superiores.
7. Centro Monumental Plaza de La Iglesia
En torno a este espacio urbano, se sitúan los principales edificios del municipio, como el Castillo-Palacio de los Ribera, declarado Bien de Interés Cultural y que actualmente acoge la Oficina de Turismo, entre otras dependencias; la parroquia de Santo Domingo, edificada entre finales del siglo XV y principios del XVI; y el Ayuntamiento. Vinculadas con el Consistorio se encuentran algunas bornichas que han luchado por la igualdad en la etapa democrática, participando en la vida política de Bornos. Es el caso de Dolores Pinto Galindo, la primera mujer que accedió al cargo público de concejala, en 1979.
Mercedes la de los Alemanes regenta un popular quiosco en la Plaza de La Iglesia. Es muy conocida por su gran afición al F.C. Betis, de cuyo equipo exhibe en la tienda un pequeño museo. Con más de setenta años, Mercedes también pertenece a la Chirigota de las Abuelas.
8. Rezos y Cine Plaza de Las Monjas
En esta plazuela se rodaron algunas escenas de la película Juicio de Faldas, protagonizada por Manolo Escobar y Concha Velasco en 1969
En este enclave se encuentra también el convento del Corpus Christi, del que se hicieron cargo en 1597 las hermanas clarisas, entre las que sobresalió, Ysabel Enríquez de Ribera, que llegó a ser elegida abadesa en cinco ocasiones. Estas monjas realizaban diversos trabajos para su sustento. Cuando la comunidad religiosa se marchó, el convento se rehabilitó como Instituto de Educación Secundaria.
9. Pan y Poemas Calle Puerto
Aquí se encuentran las viviendas construidas por Hilario de Francisco Cifuentes –Alcalde de Bornos–, para los trabajadores de la fábrica de harina y pan que instaló en Bornos en 1916, a cuya industria también alude la aledaña calle Fábrica. En la casa nº 40 vivió José Iglesia, gerente de la factoría, y su hermana, María del Portal Catalina Iglesia Oliva, “tía Portala”, que llevó la contabilidad de la fábrica desde los años 40 hasta su cierre, hacia 1970. Fue la única mujer que trabajó en esta industria, la cual llegó a tener hasta treinta operarios. En esta misma casa vive hoy la escritora Araceli Espejo, algunos de cuyos versos ornan los azulejos poéticos distribuidos por la villa. Un poco más arriba aún se conserva el edificio de las primeras Escuelas Graduadas de Bornos, que desde 1927 facilitaron una mayor incorporación de las niñas bornichas a la educación primaria.
10. “La Pichi” y “La Garvey” Calle del Calvario
Al comienzo de esta calle podemos visitar la ermita del Calvario, emblemático templo del siglo XVII. Éste fue uno de los lugares favoritos de Frasquita Larrea, para descansar y contemplar las espectaculares vistas del lago y la sierra. En la casa nº 27 de esta calle vive Encarnación Casas, “La Pichi”, jornalera agrícola, ya jubilada, se ha distinguido, junto a su marido, por su lucha en favor de la igualdad de derechos de la clase trabajadora. También en esta vía, frente a la escalerilla, vivió otra mujer que, por su oficio, ha sido muy conocida en la villa. Se trata de la matrona Anita “la Garvey”, quien ayudó a traer al mundo a numerosos niños y niñas del pueblo, cuando aún nacían en las casas. En la actualidad, despuntan ya algunas jóvenes bornichas que están triunfando en diversos ámbitos, como las diseñadoras de moda Lidia Muñoz o Carmen Maza; las modelos Elena y Laura Bazán; las pintoras Inmaculada Pérez Blanco o Lola Gilabert, afincada en Málaga; o las poetas Beatriz Labrador Moreno o Auxiliadora Armario Enríquez, entre otras.
Finalizamos nuestro paseo con las palabras que cierran el Diario de Frasquita Larrea: “Con sentimiento me voy de Bornos. Además de lo bien que he ido de salud y lo agradable que es para mí este país, las muchas atenciones que debo a sus habitantes, me obligan a quererlos y sentir mucho su separación”.

1 comentario:

Bornichos Pazantes Pancipelaos dijo...

Mª Luisa dijo:
Hola José Ramón, soy Mª Luisa hija de Araceli, me ha dado mucha alegría saber que tu tía Portala vive todavía.
Lo que has escrito me ha traído muchos recuerdos de mi niñez. Cuando era chica me gustaba mucho irme con ellas a ese piso que tu mencionas, de tus tres tías, recuerdo la cantidad de libros, los juguetes tan bonitos (unas piececitas de cristal pequeñitas que me encantaban), la colección de sellos y tantas cosas..
y abajo vivía el hermano Pepe con su familia, las muchachas siempre trabajando con sus máquinas de hacer punto, tenían como un pequeño taller.
Todavía hoy en día viendo la casa de mi madre recuerdo como estaba distribuida antes la casa y cuando en el verano nos sentábamos en su puerta mucha gente de la calle Puerto.
recuerdos muy bonitos e inolvidables.
un abrazo.

Mª Luisa