martes, 9 de febrero de 2016

Pregón Carnaval de Bornos 2016


















Pregón Carnaval de Bornos 2016
José Bermúdez Pérez

ACTO I

Durante la presentación, en el escenario deben ser colocadas una mesa, dos sillas y una caja de cerveza boca abajo en el centro, así como una escalera de seis peldaños en la esquina izquierda. Una vez presentados, suben pregonero y todos los integrantes de la chirigota (disfrazados de catalanes), Dani Viriro y Franci Ramírez.
Alex lleva la cámara y Bermúdez dos rosas rojas, que ubicarán sobre la escalera para realizar así el homenaje a Manolo Avión. 
Dani y Franci se colocan en su posición mientras los demás cantan: Franci tras la mesa sobre una caja de cervezas y Dani sentado a la derecha de la misma. Franci queda entre los dos instrumentos;  Dani y la mesa en el centro de la segunda fila de voces.















Chirigota: 
Vino a Bornos un catalán
preguntando el otro día
pa llegar al ayuntamiento
y me lo mandaron a la Alcantarilla.
Se metió en el Bar Vicente
y de berza se hartó.
y luego al Ayuntamiento
con el vientre suelto
el tío llegó.

Se retira la chirigota haciendo pasacalle. En el escenario quedan el funcionario (Dani) escribiendo sobre la mesa y San Pancracio (Franci) en su postura habitual. Bermúdez (catalán) se había desplazado con la chirigota y desde la esquina regresa.

Catalán: Buenos días.

Funcionario (sin levantar la vista de sus papeles e invitándolo a sentarse): Buenos días, ¿en qué le puedo ayudar?

Catalán (se sienta): Pues mire, yo venía a pedir unas peonadas para poder cobrar el paro.

Funcionario (tras levantar la cabeza y sorprenderse): Pero… usted no es de aquí, ¿no?

Catalán: No del todo, yo soy de Sant Celoni. Pero me llamo Laureano porque mi padre sí que es bornicho. Ni acento catalán tengo, como puede observar. Verá, yo le explico: como nuestros pueblos ahora se van a hermanar, el alcalde de allí me ha mandado para acá. Quiere que le haga un informe, y para hacerlo bien, yo tengo que vivir como uno de aquí, y por eso vengo a pedir peonadas, como haría cualquier otro bornicho.

Funcionario: Pues viene usted en muy mala época. ¿Ve a ése de ahí? (Señala a San Pancracio) No tiene trabajo para nadie, hasta los cinco duros del dedo se los ha tenido que gastar. Y el perejil le aguanta porque es de plástico, que si no, ya hubiese hecho con él unas papas ‘aliñás’.

Catalán: Bueno, a mí el camarero calvo del bar de los cristales me ha dicho que podrían colocarme como fotógrafo del ayuntamiento, que se ve que ese puesto está vacante desde que despidieron al anterior, un tal Carlos Carne al Ajillo.

Funcionario: No, no se llama así, pero mejor no tocar ese tema… A ver, todo sea por el hermanamiento. Tenemos un puesto para el que llevamos años buscando al candidato perfecto. Debe ser muy pazante y muy pajero, pues tiene que ver con el Carnaval, y eso en Bornos es sagrado, aquí es como mentarle la madre a uno. El reto es sumamente peligroso, tanto que Miguel el Taroque y Dieguito de Santa Lucía ya tienen el nicho y los papeles preparados. Y no es que esté muy bien pagado, pero tendrías descuento en lo de Canastos si haces allí los mandaos.

Catalán: Yo por el hermanamiento MA-TO. ¿De qué trabajo se trata?

Funcionario: Pues escucha bien con las orejas… (Y se le acerca como para revelarle un secreto)

Irrumpe en escena un Guardia Civil (Pedro Pastrana)

Guardia Civil: ¡¡BOOOOOOOOOMBAAA!! ¡¿Qué es lo que pasa aquí, eh!? ¡¿Qué es lo que pasa aquí, eh!? (Esto último con la toná del pasacalle)

Funcionario: Hombre, mi sargento, dichosos los ojos. ¿Está usted perdido? Hay que ver que no quiere nada con la gente pobre. ¿Qué le trae por aquí?

Guardia Civil (brazos en jarras y mirando al público): Porque me he enterado que a Bornos ha venido un circo y venía un catalán, que bailaba la sardana y le refriega tomate al pan. Y mira tú por donde, aquí huele a culé…

Catalán: Lo soy, pero también soy del FC Bujeriyo porque tengo sangre bornicha. Mi padre se llama Laureano Babucha Jocifa, y de joven salió en las murgas de Pepito el de Elisa. En el 54, cuando nevó, pasó tanto frío que pudo vender los sabañones que le salieron en las orejas y pagarse el billete de tren hasta Sant Celoni.

Funcionario: Sargento, acuérdese usted de las Bornichas Escrituras (cantando): Dijo Dios, Dijo Dios, Dijo Dios, que a este rincón viniera sólo buena gente… Y este muchacho tiene pinta de serlo; no ve usted la hechura de pancipelao que tiene (…) Y tú, Laureano, toma este papel (le entrega un rollo de papel higiénico), en él está la dirección donde te explicarán mejor que yo  qué es lo que tienes  que hacer.

Catalán: Calle de San Sebastián. ¿Número?

Funcionario (levantándose y encaminándose al guardia civil): Nadie lo sabe, pero (cantando) hay una niña sirviendo que le gustan los tomates. Pregunta por ella. Y ahora, sargento, usted y yo vamos a ir lo del Titi y vamos a brindar por la gente buena del carnaval; yo pongo el vaso, usted pone el vino y ya estamos en paz. Anda, Pancracio, despídete de esta gente y vente con nosotros, que se va a convidar el sargento. 

San Pancracio (se baja, rodea la mesa y se dirige a la parte delantera del escenario con una espumadera en una mano y un palustre en la otra): Tres trabajitos me quedan, uno para una cocinera, otro para un albañil, y éste que me queda aquí, ¡to pa ti, to pa ti, to pa ti!

Se retiran al tiempo que la chirigota (con actores acto II) entra de nuevo; Bermúdez se incorpora y se suma a ellos.

ACTO II

Junto a la chirigota, en esta ocasión suben Raúl Rodríguez (Niña que le gustan los tomates) y Juan Mera (Borracho). Juan se coloca sentado en el lugar que antes ocupaba el catalán y Raúl está de pie en el sitio donde San Pancracio se erguía previamente. Se dedica a secar siempre el vaso.

Chirigota:
Calle de San Sebastián,
número nadie lo sabe
existe un bar clandestino
donde se bebe de balde.
Para hablar de trabajo
han mandado al catalán
y en la esquina se ha embobado
ante tan bético altar.
La muchacha es muy del Betis
tanto que fue al estadio
y se trajo ‘pal’ kiosko
a esencia del vestuario.


Catalán: Buenas, ¿se puede?

Borracho (se asusta): ¡Coño, Rosario, un extraterrestre! (y dirigiéndose al catalán) ¿Vosotros no os habíais independizado ya del planeta? ¿Qué vienes tú ahora en son de paz?

Niña que le gustan los tomates (tirándole el trapo a la cara y recogiéndolo acto seguido): Anda, cállate y no seas más ‘marmajoso’. Pasa, muchacho, y dinos,  ¿qué es lo que quieres?

Catalán: Me han mandado aquí para entregarle este papel a la Niña que le gustan los tomates. (le entrega el rollo de papel higiénico). Me han dicho que ella sabrá indicarme lo que tengo que hacer. ¿Es usted?

Borracho: ¿Los tomates? Por la fama que arrastra yo diría que ésta prefiere mejor los pepinos, una buena (cantando) ensalada de cebolla y de pepino.

Niña que le gustan los tomates (le tira y recoge otra vez el trapo): Ea, ya no hay más alpiste. Te voy a poner un vasito de caldo de puchero a ver si te baja la ‘tajá’ que llevas. Dame el papel, muchacho.

Borracho (cantando): Ayyyyy, el caldo del puchero. Me voy a tomar un cubata y lo guardo para después.

La niña lee y se alarma mientras canta el borracho; lo manifiesta.

Niña que le gustan los tomates: Muchacho, ¿esto es verdad? (y señala el rollo)

Catalán: Sí, señora. Bueno, yo no entiendo lo que pone ahí, pero si tiene que ver con un trabajo, entonces es cierto.

Niña que le gustan los tomates (al borracho): Ea, pues ya tienes compañero de misión. El muchacho es el elegido.

Borracho: ¿Qué? ¡Eso no puede ser! (Comienza a golpear la mesa con el dedo índice de la mano derecha) ¡Si escrito está en el lebrillo donde se preparó el primer abajao que el elegido debe tener sangre bornicha!

Catalán: ¡La tengo! Y usted, ¿la tiene?

Borracho: Shhhhhh, (y canta) yo he nacido en London, me he criado en Moscú, pero ‘me se’ nota que soy de la Veracruz.

Catalán: Bueno, ¿me van a explicar de qué va el trabajo o no?

Niña que le gustan los tomates (lo invita a sentarse junto al borracho): No es un trabajo cualquiera, es una gesta. Tú serás un caballero y éste tu escudero. En el fondo del pantano habita un monstruo que desde hace años retiene  la esencia del carnaval de Bornos, el diurno, el de las cervezas y el gasoil gratis, el del mono azul y la careta, el del pasacalle hasta que te salían ‘zebaúras’.  Debes derrotarlo y devolverle la magia a nuestra fiesta.

Catalán: ¿Un monstruo en el pantano? ¿Cómo el del Lago Ness?

Niña que le gustan los tomates: Primo hermano suyo es, pero se vino de Erasmus, le gustó esto y ya se quedó.

Catalán: Pero yo no estoy preparado para algo así. ¿Con qué lo iba a matar si yo no sé ni usar un cortaúñas? Y además, ¿cómo vamos a bajar al fondo del pantano si yo aún nado con manguitos?

Borracho: Ahí es donde entro yo. Vamos a ir en el submarino que hizo mi amigo Paco Enríquez para la cabalgata y yo lo voy a pilotar.

Catalán: ¿Pero usted sabe pilotar un submarino?

Borracho: No, pero tampoco es que vaya a haber mucho tráfico ahí abajo, ¿no? Ya se apartarán las memegüelas y las carpas cuando nos vean.

Niña que le gustan los tomates (habiendo recogido el  pito de caña ubicado bajo la mesa): Y para matarlo, sólo lo podrás hacer con este pito de caña. No tiene nada de especial, pero en el  lebrillo pone que tiene que ser con éste (se lo entrega). Debes usarlo como cerbatana y lanzarle al monstruo esta rodaja de morcilla que se guardó de la I Morcillá. Y recuperar la esencia, cuyo secreto está recogido en un pergamino que el monstruo tiene pegado en el cielo de la boca como cuando comulgas sin vino…

Catalán (levantándose y dirigiéndose al público): Si yo sólo venía para escribir un informe. Ya me lo dijo mi padre: espérate cualquier cosa, que en Bornos todo es posible. Que allí, llegando febrero con la escandalera, al que no se agacha, le entran cagaleras.

Se retiran Raúl y Juan una vez la chirigota haya regresado y recuperado el protagonismo en el escenario;  ambos se llevarán una silla cada uno. La mesa se la llevarán los de la chirigota tras cantar la última copla. Bermúdez ya no se desprende  del pito de caña.

ACTO III

Chirigota:
El pantano en la Angostura
está llamando la atención.
Van a hacer la inmersión.
Ya está listo el submarino
que no tiene pata cabra,
no ha pasado la ITV
y hasta los frenos le fallan.
Para colmo no se hunde
y han tenido que meter
a Marteguilla y Don Alfonso
pa que pese y se hunda bien.



Juan ya  espera en la esquina “montado” en el submarino y con un flotador puesto. Mientras la chirigota se retira, Bermúdez se sube con él, se pone otro flotador y comienzan a moverse por el escenario. Se quedan por la parte derecha (si el acceso es por la izquierda; en definitiva, por el lado contrario al de entrada) para facilitar luego la entrada del dragón.

Catalán: Está todo muy oscuro, ¿no?

Borracho: Claro, ¿no ves que la depuradora no está funcionando aún? Pero cuando esté lista, los pescados se van a ver como si fuesen radiografías…

Catalán: ¿Y usted sabe cómo es el monstruo?

Borracho: Sí, un lagarto fascista, terrible fiera, que está minando Bornos para convertirlo en calavera. Tengo hasta una foto, mira.

Catalán: Pero aquí… ¡aquí quien hay es una mujer!

Borracho: Sí, la mía, y como el monstruo sea igual que ella, aquí te dejo solo.

Siguen buscando…Tras unos instantes.

Borracho: Escucha, Don Quijote de Sant Celoni, ¿qué te parece si en lugar de matarlo lo arrinconamos en la presa? A ver si salta y se va a dar por culo al pantano de Arcos…

Catalán: No, la niña que le gustan los tomates me dijo que había que matarlo y eso haremos. Ya tengo listo el pito de caña con la rodaja de morcilla.

Aparece el monstruo (dragón chino llevado por varios artistas bornichos disfrazados) sigiloso. Se pasea por el escenario sin ser visto por el catalán y el borracho, quienes se han colocado a la izquierda en el escenario. Cuando el monstruo se coloca junto a ellos a la derecha, lo descubren.

Borracho (lo señala): ¡Ahí está! Por los cantes de Josela, qué grande es. Menudo guiso con papas se saca de ahí. Corre, chavea, que ya tienes el pito preparado, pégale un ‘soplío’ fuerte.

Catalán: ¿Soplar? Como mucho, le haré cosquillas. ¡Vamos a necesitar refuerzos!

Borracho: ¡Venga, hombre!

Catalán: ¡Voy, voy, voy! Y sopla. Tras un breve instante… ¡Le he dado, le he dado!

El monstruo se tambalea. Los actores que lo sostenían se agachan para hacerlo caer y salen del mismo eufóricos tirando papelillos y serpentinas. Son la esencia del carnaval recuperada.

Actores monstruo: ¡Esto es Bornos, y aquí hay que mamar! Y otras coplas de pasacalle.

Mientras los actores del monstruo la lían en el escenario, el catalán ha extraído el pergamino de la boca del monstruo. Se hace el silencio y para su lectura se suman al grupo el resto de implicados en el pregón. El catalán lee el breve texto que hace las veces de remedio y pregón y con ello concluye el acto:

Bornos, pueblo puntero; Bornos, gran capital; Bornos, orillita del pantano cristalizá. ¿Por qué piensas que perdiste la esencia de tu carnaval? Si en el jumero de una sarteneja, en una casapuerta recién jocifá, hasta en el obispo de un cazuela,  surge lo murguista a rebosar.

Que ningún tiempo pasado fue mejor, tan sólo diferente. Y muchos de quienes siempre los comparan, nunca llevan pintado un colorete. Así que dale vinagre al cernícalo, un euro al que rifa zorzales, y las gracias a todos los que se parten el pecho por tus carnavales.

Que podamos hacer papelillos con las facturas del banco sin haberlas pagao; que todo el que se disfrace, si sale trabajo, sea el primero en ser colocao; que si se encapricha de un móvil un chiquillo, cómpraselo si te canta un estribillo. En definitiva, Bornos, pueblo encalao, que suerte tienes de estar lleno de pancipelaos.  Que comience tu carnaval y la Cuaresma nos dé permiso para quitarle un fin de semana más. ¡Visça el carnaval de Bornos!


FIN


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