sábado, 23 de enero de 2016

2016, 10 años. 4 semanas, un mes de Cultura en Bornos.






         Se despereza 2016, nuevo año, mientras entramos pausadamente y casi sin darnos cuenta en el nuevo milenio dejando atrás mil años que dejaron en Bornos múltiples muestras de lo que fueron capaces sus pobladores. Nuevo año 2016, y se cumplen diez años diez de la primera Semana Cultural que brotó en el jardín de Bornos por su Primavera. Cuatro semanas, un mes, de cultura, algunos años, cientos de actividades, infinidad de sueños que descansan en cualquier rincón de nuestras calles. Semana que se apagó, sin entierro ni duelo que la despidiera. Muchos trabajos, muchos hombres y mujeres anónimos que en arrebato de rebeldía quisieron dar lo mejor de si mismos al servicio del bien común, algo bastante en desuso y nada de moda. Lágrimas de dolor y soledad en un rosario de circustancias. Jóvenes y pequeños, huérfanos de cultura, rodeados de ella que guarda silencio como testigos mudos de lo que fué y no es. Monumentos sin actividad viendo transcurrir los siglos como sepulcros en el océano del tiempo, faltos de vida. Diez años ya, diez, desde la primera Semana Cultural, y que nadie diga que fué sólo un sueño.


         Desde el Guadalete de las estrellas, allí donde la Luna besa a su manto, llega aún el recuerdo de los ríos de vida y esperanza, en que en días de largos paseos, unos locos arrojaron sus ilusiones a sus aguas. Desde el Castillo en sus flores brota un tímido color de esperanza. En sus monumentos y sus salas se alberga el silencio ensordecedor de quienes aguardan que en algún momento, Bornos en Primavera renazca.


         Bornos, quién te quitó tu mañana, justo en el alba. Quién arrancó de tu calendario tu Primavera, y hasta tu Otoño y tu Invierno, pues del Verano ya Doña Frasquita nos habla. Que como diría Don Manuel Barra, el tiempo por ti no pasa, son los hombres con sus vanidades los que tu corazón desgarran.

         A la memoria de aquellos años en que la Cultura, con el compromiso, trabajo y, luces y sombras, de unos cuantos Bornichos consiguieron ilusionar a sus gentes creyendo que un presente y un futuro mejor es posible para este pueblo. Va por ellos.



Firmado: Azor, el Pirata de la espesura.

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