lunes, 28 de abril de 2014

Bornos en la Baja Edad Media, II.



Tras la muerte de Alfonso Fernández Marmolejo en 1394, su viuda Juana Dorta que vivía en la collación de Santa María, en la calle de la mar, y sus hijos Alfonso, Rodrigo, Leonor, Beatriz, Catalina Fernandez, casada con Francisco Fernández de Fuentes y Sancha Dorta, mujer de Juan de las Casas, adjudican al primogénito Juan “el castillo que disen de Bornos, que es en la frontera de los moros”, en lugar de las 3000 doblas que le correspondían de la legítima de la herencia de su padre (9).

En poder de Juan Fernández Marmolejo permaneció el lugar. Esa posición social la alcanzó Per Afán en poco tiempo, pues aparte de ejercer el oficio de regidor de Sevilla, fué nombrado también en 1386 Notario Mayor de Andalucía y diez años más tarde Adelantado Mayor (12). Su vida, según Ladero Quesada, fue larguísima pues nace hacia 1338 y muere en 1423(13). Casó dos veces, la primera con María Rodríguez Mariño y la segunda con una mujer mucho más rica, Aldonza de Ayala (14). En 1411 estando casado con esta última mujer, Per Afán de Ribera crea un mayorazgo para su hijo Diego Gómez de Ribera(15). Entre los bienes que se vinculan se encuentra, además de la villa de Espera, el lugar de Bornos, con sus vasallos, términos y jurisdicción, valorado en 6000 doblas(16). Así pues, Bornos pasa a formar parte de los bienes que hereda Diego Gómez de Ribera, segundo Adelantado de Andalucía del linaje, que murió siendo aún joven, en el sitio de Alora en 1434(17).

Bornos lo hereda el tercer adelantado llamado como su abuelo Per Afán de Ribera que también falleció prematuramente en 1454(18). Casado con María de Mendoza, hija del marqués de Santillana, solo dejó hijas y entre ellas la primogénita doña Beatriz de Ribera a quien su padre había dejado la mayor parte del patrimonio en mayorazgo creado en 1447(19). Bornos salia del mayorazgo y quedaba entre los bienes de libre disposición. Vovería a entrar años más tarde. Por de pronto había que casar a la heredera de los Ribera, Beatriz, destinada a recibir un patrimonio que, en frase de Ladero Quesada “sin alcanzar el rango propio de la primera aristrocacia de Castilla, era ya un elemento nada desdeñable en el juego y el equilibrio politico regionales de Andalucía”(20).

La viuda de Per Afán de Ribera II, María de Mendoza, concertó en 1457 el matrimonio de su hija Beatriz con Pedro Enriquez, uno de los hijos del Almirante de Castilla(21). Beatriz de Ribera aportaba sus dominios y el adelantamiento de Andalucía, su esposo Pedro, el señorío de la villa de Tarifa y el respaldo de su poderosa familia. El matrimonio se efectuó en 1460 (22).

Cinco años más tarde, don Pedro Enríquez pasó a ejercer el oficio de Adelantado Mayor y Notario Mayor y regidor de Sevilla. En 1469 falleció doña Beatriz y su viudo don Pedro Enríquez contrajo nuevo matrimonio con Catalina de Ribera, hermana de su difunta esposa. Este matrimonio según Laredo contribuyó a consolidar el futuro linaje, ya que de él nacieron otros hijos, Fadrique y Fernando, y no quedó todo unido a la suerte personal del heredero del Mayorazgo Francisco, hijo del anterior matrimonio de don Pedro Enríquez(23). Don Pedro y doña Catalina procedieron a recuperar una parte de patrimonio que la familia había ido acumulando a lo largo de cuatro generaciones y que por circunstancias diversas había sido enajenado. Resultado de esta política fue la recuperación de la villa de Bornos, ocupada en 1487 en nombre de don Pedro Enríquez por Juan Mendoza, alcaide y alcalde mayor de Espera(24). De esta manera, y desde 1487, Bornos volvía al linaje Ribera y de nuevo se vincularía en el mayorazgo que heredaria Francisco Enríquez de Ribera, tras la muerte de su padre, hecho este que sucederia en 1492(25).
El quinto Adelantado Mayor de Andalucía decidió para Bornos un destino original.


(continuará)
NOTA: Como habréis comprobado Bornos ha sido importantísimo en ambos linajes los Ponce y los Ribera y veréis cual fue ese destino original que Francisco Enríquez de Ribera tenia reservado para Bornos. En la próxima entrega conoceréis ese destino que D. Alfonso Franco Silva en sus notas nos dice “es de tal belleza que no me resisto a trascribirlo”.
Espero que esta lectura os este resultando interesante.
Saludos.
M. Martel.
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26 de abril de 2008

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