domingo, 30 de marzo de 2014

La Berza Flamenca de Bornos (XII) Tercera parte.

 LA BERZA FLAMENCA DE BORNOS (XII)
TERCERA PARTE



Beni de Cádiz




Antonio Murciano
            Aparece en el escenario Antonio Murciano, trayendo de la mano a Juanita Reina. Nada más hacer su aparición, el público comenzó a aplaudir, dirigiéndole piropos, hasta que Murciano, tuvo que pedir disculpas al público, porque debía continuar.
            Antonio Murciano, único entre los flamencólogos de España y, para más, como ya se ha dicho, miembro de la Academia de Flamencología de Jerez, (Avda.Tomás García Fugueras,1), con su verbo fácil, conocedor y entrañable hace una semblanza de la genial artista, terminando: "Juanita Reina, este es tu escenario y ése es tu público que te espera".
            Juanita Reina le dio un beso y cogida a él alzó la mano y la dirigió al público: "Por ustedes y para ustedes. Gracias".
            La famosa artista había cantado de todo en su vida, había hecho cine y teatro, pero todo lo dejó porque, según sus palabras,  donde se encontraba a gusto era en la tonadilla y en la canción española. Seguidamente saludó a la orquesta y algo importante les debió decir, porque acercándose a los micrófonos dijo: ¡Felipe, por favor, arriba!. Es de suponer que ya lo tuviera hablado con él.

            El caso es que Felipe Campuzano, ya un ídolo para Bornos, vestido con camisa azul marino y pantalón blanco se acercó a la cantante y le dio un abrazo; después se sentó ante el Yamaha, que ya conocía sobradamente y, jugueteando con escalas hasta el infinito y vuelta, esperó a que la artista le hiciera la señal.
            Sonó el principio de la melodía de la canción "Capote de grana y oro" y en el patio se hizo un silencia absoluto; ya nadie tenía ojos y oídos que no fueran para Juanita Reina que seguía con su canción andando por el escenario. Los silencios de la canción, eran suplidos por el piano de Felipe que le daba nuevas entradas. Un dúo prodigioso que parecía una mezcla de Música Clásica con Canción Española. El combinado fue correspondido con un aplauso, gritos y piropos que a Juanita Reina la desconcertaron. Se dio cuenta que estaba ante un público que sabía lo que escuchaba. Decía Antonio Murciano que el público de Bornos, después de seis ediciones sabía que estaba asistiendo a un festival que, a la vez, era una escuela de arte.  Él era el entendido…llevaría razón.

Felipe Campuzano
            De nuevo la artista se acercó al piano y, se supone que le dijo a Felipe el nuevo título.
            Unos acordes, y la artista, situada en un extremo del escenario, con su abanico abierto comenzó a andar y cantar: "En los carteles han puesto un nombre que no lo quiero mirar" Era su famosa canción "Francisco Alegre".             Terminó y el público enfervorecido le dedicó un fuerte aplauso con palabras de cariño.
            Seguidamente siguieron otras coplas como "…Y sin embargo te quiero", "Madrina" y algunas más.
            Para cerrar el acto subieron, como siempre, El Alcalde y Antonio Murciano. Antonio, primero, la felicitó y le entregó un ramo de rosas rojas, ella le dio un beso y, volviéndose al público, besando su mano,  hizo como si lo enviará por el aire.
            Seguidamente el Alcalde, Don Domingo Sierra, después de saludarla y dedicarle unas palabras le hizo entrega de la Medalla de Oro del Festival.
            Juanita Reina se acercó al micrófono diciendo: "Un festival como éste es difícil de encontrar; al menos yo no lo conozco. Este cariño, y lo que es más importante, este amor por la canción española harán que a Bornos, desde ahora, lo lleve en mi corazón"
            Juanita Reina fue bajando del escenario precedida de un aplauso que duró bastante tiempo. Pero nunca dejaríamos de sorprendernos. Felipe Campuzano saludó al público y no se retiró, se dirigió al piano y a los primeros acordes, se hizo un silencio total.
            El famoso pianista, una detrás de otras, interpretó varias obras de su "Álbum Espiritual". Tres veces había actuado en el Festival y el público no se cansaba de aplaudir, gritar ¡Bravo! y…aprender el gusto por la música.
            Felipe, saludando al público con las manos sobre el pecho, inclinando la cabeza haciendo ademán de marcharse; pero quedaba el gran "Beni de Cádiz" y, antes que bajara Campuzano, subió al tablao y, su poder de convicción y la amistad, hizo que Felipe volviera nuevamente al piano.
            Esta vez, primero con el guitarrista, comenzó cantando varias alegrías de Cádiz, cante fácil, de nuestra tierra, que bordó y, posteriormente, acompañado al piano por Felipe Campuzano, una serie de zambras caracoleras que volvió a hacer las delicias del público. Se levantó Felipe y ambos, unidos por los brazos, saludaron repetidas veces al respetable, que no dejaba de aplaudir y, poco a poco, repitiendo los saludos, bajaron la escalera del escenario. Los acompañaron Antonio Murciano y algunos miembros de la Comisión hasta la barra.
            En realidad, El Beni debió ser una de las figuras homenajeadas, porque su trayectoria artística daba para eso y para más. Quizás lo hubiera sido en otra de las versiones, aunque los acontecimientos, que en el próximo capítulo se  relatarán, no dio lugar a ése homenaje.
            En esta ocasión lo acompañó su hermano Amos Rodríguez, cantaor y flamencólogo, aunque solo como acompañante.
            No puedo dejar de consignar que en la mañana de la Nochebuena de 1992 su hermano Amós Rodríguez, a bordo del "Pasay", arrojó las cenizas de tan importante artista cerca de "La Caleta"
            A título póstumo la "Peña Flamenca "Enrique  El Mellizo" le dedicó una placa  en la puerta de su casa: "Al autor flamenco que llevó por el mundo el arte de su Cádiz natal con la alegría de su voz".


A. RODRÍGUEZ HIDALGO. CONTINUARÁ

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