miércoles, 26 de marzo de 2014

La Berza Flamenca de Bornos (X). VI Edición. II Parte


LA BERZA FLAMENCA DE BORNOS (X)
SEXTO FESTIVAL. SEGUNDA PARTE

            Se celebró la VI Berza Flamenca el 14 de Agosto de 1976 con arreglo al siguiente programa:
MANTENEDOR
D. Antonio Murciano González
ARTISTA HOMENAJEADA
Doña Concha Piquer
MADRINA DEL HOMENAJE
La Excma. Duquesa de Alba que, por indisposición, dejó de asistir al Festival.
LOCUTOR
El de Radio Peninsular de Sevilla Agustín Embuena
ARTISTAS CONTRATADOS
"Beni" de Cádiz,
Lole y Manuel (que no asistieron presentando certificado de enfermedad)
Pansequito de El Puerto,
El Mono de Jerez,
Mercedes Cubero,
Miguel Funi,
Manolo el Taxista  con conjunto flamenco,
Los de Sevilla
y Manuela Carrasco y su cuadro flamenco.

GUITARRISTAS
 Manolo Morao, de Jerez, Isidro Sanlúcar y El Niño Jero.

AL PIANO
Por segunda vez el maestro Felipe Campuzano.

            Comienza la primera parte con las actuaciones de  Pansequito, El Mono de Jerez y Mercedes Cubero, cerrando el incomparable "Beni" de Cádiz que, como siempre, acaparó la mayoría de los aplausos del público.
            Cerró la primera parte el genial Felipe Campuzano que, dejó el patio en  un silencio que se podía cortar. Saludó al público y se dirigió al piano. Unos acordes de precalentamiento y comenzó a tocar una de las obras más importantes hasta aquel momento, de su "Álbum discográfico  "Andalucía Espiritual": "Las Salinas de Cádiz". El público solo tenía oídos para el artista que deslizaba las manos por el teclado, sacando sonidos prodigiosos que, a muchos les hacía ver, en la lejanía de la Tacita de Plata, las montañas de sal, blancas como la nieve.
            Aplausos frenéticos del público que, cada vez se identificaba más con la música del pianista. A esta composición siguió otra de sus famosas: "El Tempul", que cosechó los mismos aplausos que la anterior.
            Inesperadamente, en un impulso, sube de nuevo "El Beni de Cádiz" que, disculpándose con el maestro, le pide le acompañe en unas "Alegrías de Cádiz", para completar un espacio dedicado a nuestra tierra.
            Felipe, sonriéndole le indicó con la mano el lugar del micrófono y comenzó un dúo inolvidable con unas alegrías. Una interpretación digna de remover los cimientos del viejo Castillo-Palacio de Los Ribera. Sólo una actuación y el público enfebrecido por tanto arte aplaudía sin descanso, mientras los artistas se inclinaban una y otra vez, agradecidos, obligándose a continuar con otras interpretaciones.
            Pero el espectáculo tenía que seguir y llega la hora de la entrega de la medalla a Doña Cocha, pero, antes, voy a ofrecerles unas notas biográficas para que después de 24 años de su fallecimiento, el que lo desee pueda tener una semblanza del genio y figura de una de las cantantes más importante de todos los tiempos.
            Doña concha nació en Valencia el 13 de Diciembre de 1906. Cuando contaba once años hizo su debut en el teatro Sogueros de Valencia. Estudió canto con el maestro Laguna y actuó en todos los teatros de Valencia (capital y poblaciones importantes). Fue descubierta por el maestro Penellas que le prepara "El Gato Montés", espectáculo con el que cruza el Atlántico y hace su aparición en Nueva York, con una desmesurada cantidad de baúles, preparados por su "mánager", en los que llevaba para mucho tiempo, ropa de diario, ropa de actuación y hasta un baúl lleno de botellas de aceite de oliva. Esta manera de viajar se hizo famosa con la frase, traída y llevada de "El baúl de la Piquer". En Nueva York estuvo cuatro años cantando en Broadway y muchos teatros de importancia. Su nostalgia por España, le hizo volver y casó en 1933 con el torero Antonio Márquez, de cuyo matrimonio nació su hija Conchita Márquez Piquer. Al regreso de EE.UU conoció a los afamados letristas Quintero, León y Quiroga a quien el Régimen de la Dictadura no permitió que se les hiciera el homenaje que, por derecho propio, les correspondía.
            Este trío hizo su repertorio de canciones para la tonadillera hasta que se retiró en 1958. Después de retirarse recibió muchos homenajes en toda España, siendo el último el de la VI Berza Flamenca de Bornos.
            Sube al escenario Antonio Murciano que solicita la presencia de Doña Concha Piquer de la que hace una semblanza biográfica llena de recuerdos y anécdotas de la cantante, manejando, como el sólo sabe hacerlo, la poesía con un discurso retórico fluido y convincente  que provoca, al finalizar, la emoción de Doña Concha reflejada en un cariñoso abrazo al poeta.
            Seguidamente el Alcalde, Domingo Sierra, tras unas sencillas pero entrañables palabras, le impone la medalla de oro del festival.
            Doña Concha, sola ya ante el micrófono, contestó textualmente  con palabras entrecortadas por la emoción: "Queridos amigos: Ya no estoy acostumbrada, después de tanto tiempo de mi retiro de los escenarios, a esta clase de homenajes. Después de tanto tiempo, los pocos que me ofrecen me ilusionan extraordinariamente y éste, en particular, ha colmado el espacio que les reservo en mi corazón para mis emociones. Los públicos de Cádiz y Sevilla fueron los que siempre comprendieron mejor mi forma de hacer y decir la canción española. La emoción no me deja expresar lo que ahora siento y, aunque con mi garganta cansada por tantos años de actuaciones, quiero dar a las gracias a todos por este homenaje como mejor sé: cantando, rogándoles disculpen la voz que ahora tengo".
            El público le correspondió con un aplauso cerrado que duró hasta que la artista soltó el micrófono y, sin orquesta, cantó "Carceleras del Puerto".
            Cuando terminó, todo el público en pié "entre vivas y entre oles" comenzó un aplauso que duró diez minutos. Muchas personas, hombres y mujeres, no pudieron contener lágrimas de emoción.
            Sin lugar a dudas los veinte minutos que Doña Concha estuvo en el escenario fueron la esencia de la VI edición de La Berza Flamenca.
            Pero el espectáculo debía seguir, pasando por las tablas todos los artistas que no lo habían hecho y que contagiados por tanto arte, pusieron lo mejor de su saber en el cante, el baile y la guitarra.
            Cuando ya el locutor iba a cerrar el espectáculo, inesperadamente "El Beni de Cádiz" subió nuevamente al escenario, tirando literalmente de Felipe Campuzano, entre los aplausos del público. Eran las seis de la mañana, pero el público se había olvidado de la hora y sólo tenía ojos y oídos para los dos artistas. "El Beni" pidió perdón a Felipe, diciéndole: "Estamos en nuestra tierra" y descolgó el micrófono comenzando nuevamente con unas alegrías, a las que siguieron  unas bulerías que, aparte de los momentos con Doña Concha, fue lo mejor de la noche. El artista estaba a gusto, quería seguir, pero Felipe le hizo señas porque ya estaba bien.
            El locutor Agustín Embuena cerró el espectáculo, no antes de decir que nunca había asistido a ninguno de estas características y que lo cerraba con la satisfacción de haber asistido a un festival distinto y único de los ofrecidos en Andalucía.

A. RODRÍGUEZ HIDALGO
CONTINUARÁ


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