lunes, 17 de marzo de 2014

"La Berza Flamenca de Bornos", La historia de un festival único. El principio (I)

Escenario de la VI Berza Flamenca de Bornos

"LA BERZA FLAMENCA DE BORNOS"
LA HISTORIA DE UN FESTIVAL ÚNICO
EL PRINCIPIO (I)

En el blog BORNICHOS POR EL MUNDO y en algunos sitios más se han publicado, no diría yo artículos, más bien menciones, sobre el festival del título. Unos como cosa anecdótica, otros, menospreciando el festival y otros defendiéndolo por ser una iniciativa de nuestro pueblo. Ninguno de ellos estuvieron acertados. En primer y único lugar porque ninguno de los comentaristas se contaron entre los asistentes. Dice un refrán que "el paño bueno en el arca se vende";  yo diría que hay que sacarlo y enseñarlo y ver sus cualidades;  si es bueno, se venderá tarde o temprano. ¿Fue bueno el Festival "La Berza Flamenca"? Está claro que, sobre todo para la juventud de Bornos de los años 70 fue un mar de confusiones y contradicciones: Un festival diseñado para las clases pudientes, para personas que se seleccionaban solas.

Yo voy a escribir sobre lo que fue "La Berza Flamenca de Bornos", con sentido de la veracidad, porque yo pertenecí a la Comisión Organizadora del espectáculo, como Administrador único. Después de publicados todos los capítulos, me gustaría saber la opinión de los que lo conocieron desde fuera. Pero…empecemos desde el principio.

La Comisión Permanente del Ayuntamiento de Bornos sobre la que recayó todo el peso de la organización, en el año 1971 estaba compuesta por las siguientes personas:
Alcalde:  D. Juan Vargas Labajos
1º Tte. de Alcalde: Domino Sierra Jiménez
2º Tte. de Alcalde: Antonio Gutiérrez Benítez
Adjuntos a la Comisión:  Antonio Rodríguez Hidalgo y  Manuel Rodríguez Hiidalgo

En los primeros días del mes de Julio, durante el transcurso de una de las reuniones de la Permanente, se presentó en el Ayuntamiento Antonio Fernández Bernal, acompañado de Antonio Murciano González, abogado, escritor, poeta y flamencólogo, persona muy conocida y querida en Bornos.
Se sentaron y comenzaron a hablar, con un entusiasmo inusitado, de la organización de un festival flamenco para Bornos. A todos nos cogió de improviso, sobre todo porque se daban, de vez en cuando, espectáculos flamencos  o de otro tipo, sin la necesidad de comunicarlo de esta forma al Ayuntamiento.
El Alcalde Don Juan Vargas Labajos dio plenos poderes a Domingo Sierra Jiménez para que lo sustituyera en todo lo concerniente a lo que se iba a tratar, dando por bueno los acuerdos tomados por los asistentes y marchó.
Como era de esperar, la propuesta la defendió el sin par Antonio Murciano y consistía en la organización en Bornos de un festival flamenco que eclipsara a todos los que ya eran conocidos y respetados en otros sitios de la geografía andaluza. Antonio Murciano estaba seguro que éste desbancaría a todos los que ya existían, con antigüedad y prestigio. Y, con su fácil y hábil palabra, comenzó a exponer las bases fundamentales. Se trataría de un festival que tendría, como novedad, la contratación de las primeras figuras del flamenco y la canción española de España y, al decir principales, se refería a Manolo Caracol, Lola Flores, Juanita Reina, Doña Concha Piquer, Marifé de Triana, Rocío Jurado y un largo etc., a los que personalmente se les concedería la Medalla de Oro del Festival.
Antonio seguía y seguía hablando, como si estuviera viviendo el festival; lo veía, lo tenía al alcance de la mano. Su gran experiencia como flamencólogo le daba autoridad para exponer la bondad del asunto que defendía, basado en dos pilares importantes: 1º Sería el mejor festival y 2º Daría renombre a Bornos, que, con este espectáculo ganaría un lugar merecido en las Enciclopedias con el que, a la vez, se hablaría de Bornos.
Por fin Antonio Murciano calló, pensando, como buen abogado, si habría convencido a los responsables del Ayuntamiento.
La Comisión Permanente del Ayuntamiento comenzó a exponer sin vacilación una serie de preguntas: Para comenzar dijeron que el Ayuntamiento no podía aportar ningún dinero para un programa tan ambicioso; El patio del Castillo de los Ribera, por sí sólo, no sería nada. Haría falta mobiliario: mesas, sillas, manteles, tablao decente, camareros, personas que asistirían, cómo guisar una berza para unas 600 personas, según sus cálculos, así como otras necesidades que serían imprescindibles para el complemento de la berza: vino, agua, cubiertos, decoración; qué dinero se necesitaba para tantos artistas, muchos de primera fila.
Pero tanto Antonio Fernández como Antonio Murciano habían preparado bien el dosier hasta sus más pequeños detalles.
De todas formas era ya  la una de la madrugada. Domingo Sierra dijo que con esta documentación, al día siguiente la Permanente lo estudiaría y los convocaría a una nueva reunión. El Ayuntamiento no dijo que sí ni que no. Sólo dejó claro que no podía contribuir con dinero.
Así terminó el primer cambio de impresiones. Marcharon los visitantes y los ediles se miraron en silencio. Entonces dijo el Alcalde en funciones: "Hay que reconocer que la propuesta es atractiva para dar a conocer más a Bornos". Lo pensaremos y hablaremos mañana.

A. RODRÍGUEZ HIDALGO
 (CONTINUARÁ)

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