lunes, 31 de marzo de 2014

Berza Flamenca de Bornos (XIII). El Final.

HISTORIA DE LA BERZA FLAMENCA DE BORNOS
EL FINAL

     En los primeros meses del año 1977 ya se estaban dando los primeros pasos para preparar el VIII Festival de La Berza Flamenca de Bornos. Los vientos de la política no eran muy favorables. Existían ya organizaciones de Partidos políticos y Sindicatos que, poco a poco, estaban haciendo, tímidamente, lo posible por hacerse conocer y que la gente conocieran también sus programas políticos.
La creación de un nuevo Estado Democrático  ya había pasado en sólo dos años:  La muerte de Franco, La Proclamación a título de Rey de Don Juan Carlos, La elaboración y aprobación por las Cortes y Consejo del Reino de una Ley que fue sometida a Referéndum  el 15-01-76, que en sólo cinco artículos acabó con el sistema político franquista, etc.
      Hoy día se hubiera necesitado menos tiempo porque el pueblo, representado por sus Partidos y Sindicatos hubieran salido a la calle para obtener por la fuerza las mejoras descritas. Durante estos dos años las fuerzas políticas de cualquier ideología estaban comprometidas con sus líderes para efectuar la transición con normalidad.
      Todo este preámbulo viene a que, efectuado el cambio del Gobierno de Franco, por uno Democrático, surgió lo que tanto tiempo estaba en el pensamiento de algunas fuerzas políticas: "Reivindicaciones de todo tipo" Recordemos en Bornos las manifestaciones, reprimidas a duras penas, por la Guardia Civil, incluso lanzando pelotas de goma; represión, en aquellos primeros momentos, desconocida en Bornos.
      Algunas personas llegaron a informar a la Comisión de La Berza Flamenca de Bornos que se estaba organizando una algarada para boicotear el famoso Festival.
Lógicamente el Festival tenía, aparentemente, todos los ingredientes que se necesitaban para una gran concentración que diera al traste con el acontecimiento flamenco anual.
      Se reúne la Comisión para deliberar la posibilidad de anular o aplazar el acontecimiento. Hubo diversidad de opiniones, pero finalmente, creo que, en aquellos momentos, fue lo mejor, se aprobó la suspensión del Festival, por aquel año. Seguir con la posibilidad de hacerlo hubiese traído la actuación violenta de muchos jóvenes y la participación de las fuerzas del orden. En cualquier caso el perdedor hubiese sido el mismo Festival.
      Y, de esta forma tan drástica, llegó el final de La Berza Flamenca de Bornos. No hacen falta más comentarios.

      En cualquier caso, Bornos había sonado ante toda España, por una cosa tan sencilla como un Festival Flamenco. La fama adquirida no sólo estuvo en las rotativas de los periódicos, sino también en alguna que otra Enciclopedia. Se habló de Bornos, que era lo que se pretendía.


Antonio Rodriguez Hidalgo

                                                                                                                                                                                 

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