jueves, 30 de enero de 2014

Viaje por la Europa mediterránea de 1975 (XVII)

VIAJE POR LA EUROPA MEDITERRÁNEA DE 1975 (XVIII)

Museo del Vaticano.
La Piedad
de Miguel Ángel
          18 de septiembre. Comenzamos la jornada visitando los Museos Vaticanos. Son tan ricos y extensos que nos fue imposible verlos todos y tuvimos que dejar la pinacoteca de arte moderno que, prácticamente corriendo pudimos contar más de 60 salas.          
  El Museo Vaticano, llamémosle del renacimiento clásico, está constituido por las galerías y estancias que recorren todo el Palacio, de valor artístico, propiedad de la Iglesia Católica, fue fundado por el Papa Julio II, que aportó su colección privada. Más   tarde (1503)  otros papas fueron  aumentando el Museo Vaticano con sus propias aportaciones, hasta convertirse en uno de los más grandes y famosos del mundo.

Museo del Vaticano.
Laconte y sus hijos.
            El Museo Vaticano comprende varios edificios de Museos temáticos: Edificios Pontificios, galerías, monumentos y jardines, incluyéndose en este conjunto la Biblioteca Vaticana, una de las más importantes del mundo. Las pinturas clásicas están distribuidas por las galerías que, cada una, se puede considerar una sala impresionante en sí y en su contenido. No se puede hablar de un solo museos, sino de salas que comprenden El Arte Sacro y el Arte Profano. Del Museo clásico ya hemos dicho como está organizado. El Museo profano es sin lugar a dudas, el mejor del mundo. Sus obras de arte egipcio están mucho mejor conservadas que la del Museo del Louvre en París, para tener una idea. Las momias se conservan tan bien, que se pueden apreciar perfectamente las uñas y los pelos.
Vaticano. La Capilla Sixtina
            La Capilla Sixtina es un prodigio de arte en donde sobresale, entre todos los artistas, la bóveda donde pintó Miguel Ángel El Juicio Final. Los paramentos laterales están cubiertos igualmente de obras de otros autores, siendo el conjunto verdaderamente impresionante.
            La Capilla Sixtina es el lugar donde se eligen los Papas, para cuya ocasión se colocan en el recinto, sillones con escritorio para cada cardenal y, en la parte trasera un repostero con el nombre de cada uno de los cardenales asistentes que, como es lógico son los elegibles. Una vez elegido el nuevo Papa, caen todos los reposteros y queda exclusivamente el del nuevo Papa.
            Después de ver los Museos Vaticanos fuimos a almorzar y continuamos el itinerario por la Plaza de Víctor Manuel para tomar fotografías y verla de día. Seguimos un recorrido por Los Foros, Arco de Vespasiano y El Coliseo. Ese último de dimensiones impresionantes, nos dio una idea de lo que sería en tiempo de los emperadores romanos.
            Regresamos al hotel para descansar un poco, para más tarde trasladarnos al Tívoli, jardines que tienen su origen en la época imperial.
            Los jardines están situados en una enorme hondonada, en relación con la calle y se accede por una escalera que conduce hasta el recinto de los jardines.
            No teníamos ni idea de la maravilla que íbamos a ver.
Roma, Jardín de Tivoli
            La construcción del jardín se organiza en torno a un eje central con ejes secundarios que lo cortan, de un carácter calculadamente variado refrescado por, alrededor de quinientos chorros en fuentes, cascadas y abrevaderos de agua. El agua abundante la proporciona el rio Aniene, que en parte es desviado a través de la ciudad a una distancia de un kilómetro, y por el manantial Rivellese, que proporciona una cisterna por debajo del patio de la villa (jardines)
            La terraza más alta de la Villa termina en una balconada con balaustrada en la parte izquierda, con una vista general sobre la llanura de los jardines que queda por debajo. Dos tramos de escalera simétricos flanquean el eje central y llevan a la siguiente terraza del jardín con la gruta de Diana, ricamente decorada con frescos y mosaicos. De esta forma se va descendiendo a los distintos niveles de que consta el jardín. En el que acabamos de dejar existen cien fuentes, donde los chorros de agua llenan un largo y rústico abrevadero. En el último nivel nos encontramos "La Fontana dell´Ovato (Fuente Oval) del artista Pirro Ligorio. Ésta que hemos descrito es la última fuente. Durante el recorrido pueden verse abundantes cascadas, surtidores, juegos de agua e incluso se pude pasar por detrás del ninfeo cóncavo, donde existen ninfas de mármol obra de Giovanni Battista della Porta. Desde lo alto cae una cortina de agua. Con esta última exhibición termina la visita que nos dejó boquiabiertos, ante la grandeza de tan enorme jardín, donde el agua y los grupos escultóricos son la principal atracción, en una superficie de varias hectáreas de terreno. A la hora de la salida se activó la iluminación de todo el recinto que produjo los comentarios de sorpresa de muchos asistentes.

A. RODRÍGUEZ HIDALGO Y JOSE JURADO GIRON
(CONTINUARÁ)








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