miércoles, 29 de enero de 2014

Viaje por la Europa mediterránea de 1975 (XVII)

VIAJE POR LA EUROPA MEDITERRÁNEA DE 1975 (XVII)

    17 de Septiembre.-En este día vamos a dar al principio un breve apunte histórico sobre la fundación de Roma, con base en la Mitología, que bien merece la pena o, al menos eso creemos.
Orígenes de Roma.
    La Historia legendaria de los origines de Roma es conocida a través de los historiadores romanos de los años 70 a 50 a.C. como Tito Livio, Historiador; Dionisio de Halicarnaso que, aunque de nacimiento griego, vivió en Roma y escribió mucho sobre ella y Virgilio, poeta, autor de la obra inmortal "La Eneida". De la mano de estas fuentes podemos decir que, después de la caída de Troya, en Asia Menor, un grupo de troyanos dirigidos por Eneas, héroe  de la guerra, tras la caída de la ciudad, logró escapar, emprendiendo un viaje que le llevaría a las tierras del Lacio, la actual Italia, donde, tras una serie de acontecimientos, se convirtió en rey y progenitor del pueblo romano, pues en esa tierra dos de sus descendientes Rómulo y Remo fundarían la ciudad de Roma.
    Efectivamente, según la tradición los fundadores de Roma fueron los gemelos Rómulo y Remo, hijos de Rea Silvia, hija de Numitor, rey de Alba. Siempre según la tradición estos hijos nacieron por la unión de Rea Silvia con el dios Marte. Numitor perdió el trono de Alba y su hija Rea Silvia tuvo que abandonar los gemelos en una cuna que fue a la deriva por el Tíber hasta el pie del Palatino (el monte Palatino es una de las siete colinas que conforman la ciudad de Roma).
    Ante los gritos de los gemelos, se dice que una loba acudió a amamantarlos. Los que hayan visitado Roma habrán visto por los escaparates de las tiendas el símbolo de Roma, un recuerdo en el que aparece la loba amamantando a Rómulo y Remo que, posteriormente fueron recogidos por unos pastores.     Ya mayores, quisieron fundar una ciudad. Los dos hermanos se disputaron el honor de fundarla y, para solucionar esta querella consultaron el vuelo de los pájaros que, según las maniobras durante el vuelo, dieron a entender que el preferido era Rómulo, que inmediatamente cogió un arado y una yunta de bueyes y señaló los límites de la ciudad que tenía que fundar (Roma Cuadrata). Su hermano Remo, para burlarse de él, traspasó los límites de lo que serían las murallas de un salto y su hermano lo mató. Los historiadores romanos sitúan la fundación de Roma en el año 753 a.C.
    Dicho esto, seguimos con el relato de nuestro viaje.


    Decíamos en el capítulo anterior que hicimos noche en una estrecha calle de la Vía de la Conciliazione (Avda. de la Cpnciliación), junto a la Plaza de San Pedro en el Vaticano. A pesar de haber dormido en el coche, no pasamos la noche mal del todo. Muy temprano entramos en un bar a desayunar y asearnos un poco, hasta encontrar hotel.
    Algunos buscaron por las cercanías de la Avenida y calles cercanas, sin éxito. Estábamos escribiendo unas postales sentados en un banco, cuando nos dimos cuenta que estábamos frente a un hotel, que debió ser una casa señorial por la forma de su estructura.
    Sin pensarlo dos veces, Juan Macías, uno del grupo, entró y comenzó a hablar con el encargado que, para nuestro contento, tenía  libre para aquella noche, una especie de suite con cuatro habitaciones, justo lo que necesitábamos.
    Pero hubo una condición, que no entendimos, los hombres tenían que dormir en habitaciones separadas de las mujeres. Como de lo que se trataba era de buscar solución a nuestro alojamiento, asentimos sin dudar, a las normas del hotel.
    Dejamos el equipaje y nos dirigimos al Vaticano para visitar la Basílica de San Pedro, el tesoro y la tumba de San Pedro, dejando el Museo Vaticano para mañana. Recogimos las entradas para la Audiencia del Papa y volvimos al hotel para descansa un poco. Tenemos que consignar que, algunos atrevidos subieron a lo más alto de la cúpula de la Basílica, que, al ser de forma circular había que andar pegado a la estructura y desde la que se podía disfrutar de una vista imponente: a nuestros pies la Plaza de San Pedro, la Columnata de Bernini y la Avenida de la Conciliación.
    En la arquitectura clásica una columnata es una larga serie de columnas que están vinculadas por un arquitrabe común, como es la famosa  columnata que Gian Lorenzo Bernini diseñó frente a la Basílica de San Pedro, conformando una gran plaza de planta elíptica, como puede verse en la foto.
    Después de un corto descanso nos fuimos a la Audiencia del Papa. La Plaza estaba recibiendo una multitud abigarrada de personas de todo el mundo. Llegamos hasta nuestro sitio, que era muy bueno, y esperamos.
    A las 17:45 horas hizo su aparición el Santo Padre Pablo VI, de pié en un Jeep, que atravesó toda la plaza, pasando junto a nosotros, recorriendo toda la plaza y saludando a la multitud que lo aclamaba. Después bajó del coche y subió a un sitial en la parte alta de la escalinata, desde donde fue saludando a todos los fieles en varias lenguas, entre ellas el español. Finalmente impartió la bendición y se retiró de la misma forma.
    Terminada la Audiencia, cenamos en el mismo restaurante y dimos una vuelta por La Plaza del Pueblo, Plaza de España, La famosa Fontana de Trevi y el monumento a VÍctor Manuel y seguidamente nos retiramos a descansar.

A. RODRÍGUEZ HIDALGO Y JOSÉ JURADO GIRÓN
CONTINUARÁ




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