jueves, 16 de enero de 2014

Viaje por la Europa mediterránea de 1975 (VII)Trieste

VIAJE POR LA EUROPA MEDITERRÁNEA DE 1975 (VII)

            6 de Septiembre.-Venecia tiraba sobre nosotros como un imán, de forma que nadie pensaba que teníamos que irnos para seguir la ruta trazada. Ya teníamos el equipaje en el coche y todo estaba a punto para la salida pero, cada vez veíamos nuevos rincones, nuevos monumentos, mercadillos de recuerdos… En realidad el atractivo de Venecia era tan grande que inconscientemente nos tenía atrapados a sus encantos.
            Por fin serían las doce de la mañana, cuando, muy a nuestro pesar cogimos un taxi acuático que nos trasladó a tierra firme.
            Íbamos a comenzar una nueva etapa, completamente distinta, donde ya se acabaron las buenas carreteras, las playas de rubia arena, los grandiosos monumentos…y atravesaríamos por algunos países pobres de solemnidad, que en algunos momentos nos aterró, a pesar de venir de España que, en aquellos años, no era precisamente la panacea.
            Llegamos pronto a la frontera Yugoslava donde ¡oh fatalidad! unos soldados de carácter agrio nos pidió los pasaportes y nos hizo pasar a una amplia habitación para esperar el sellado de los mismos. En espera estaban también dos camioneros españoles que nos dieron mala información, porque ya llevaban varias horas esperando y no le daban la autorización para proseguir.
            De pronto salió el mismo soldado, fusil al hombro, que se dirigió a nuestro grupo y chapurreando el español nos dijo que nos hacía falta el visado sin el cual no podíamos proseguir, y, sin más aclaraciones a nuestras preguntas, nos abrió la barrera y entramos nuevamente en Italia dirigiéndonos a una ciudad fronteriza llamada Trieste y buscamos hotel pues no nos darían el visado en el consulado español hasta el lunes, así que tuvimos que quedarnos en Trieste el sábado y el domingo.
Trieste
            El meitre del hotel nos recibió encantado, no tanto por el negocio, sino porque éramos españoles y era un entusiasta admirados de Franco. Una vez inscritos y recibidas las llaves de las habitaciones, reunió en un aparte a los cuatro hombres y nos llevó a una habitación que, para él, debía ser el "Sancta Sanctorum" de su reducido espacio  y con  orgullo descorrió una cortina y apareció un cuadro con la imagen de Franco.
            Nos quedamos sin saber que decir, pero inmediatamente nos contó que lucho  al lado del Ejército de Franco en la Guerra Civil y que tuvo el honor de ser recibido por El Caudillo. Posteriormente también luchó en el ejército alemán de Hitler en la II Guerra Mundial.
            Para nuestro grupo, la Guerra de España fue un sufrimiento horroroso del pueblo, de la que no era nuestra intención entrar en diálogo.
            Así lo comprendería nuestro fanático interlocutor, que siguió informándonos sobre la ciudad y lo que de turismo encontraríamos en ella. Las mujeres ya estaban en las habitaciones y nos dispusimos a tomar un descanso que bien merecido lo teníamos.

            7 de Septiembre.-Después de desayunar nos dispusimos a conocer lo que de turístico tenía Trieste que es una ciudad fronteriza con Yugoslavia que parece muy rica. Lo poco que tiene que ver es el castillo de "Miramare", residencia en otros tiempos del Emperador de Austria Francisco José que, para el mundillo del celuloide, formaba pareja con Sissí (Romy Schneider), en la famosa película "Sissí Emperatriz".
            Recorrimos todo el palacio, muy bonito y romántico. Decorado al gusto de los Augsburgo; pudimos ver los retratos oficiales de los Emperadores y el lugar de atraque del barco que traía a los austríacos a su nueva emperatriz.
            En pocas palabras recordaremos el romance de la pareja. Con 16 años Isabel (nombre de Sissí) acompañó a su madre, Ludovica de Baviera y a su hermana mayor Elena de Baviera, en un viaje a la residencia de verano de la familia real de Austria, situada en Bad Ischl, donde la Archiduquesa Sofía de Baviera, hermana de Ludovica, junto a su hijo el Emperador de Austria Francisco José I, pasaban una temporada de descanso.
            En realidad el encuentro estaba preparado por la madre del Emperador para que intimara con su prima hermana Elena y de aquella visita salieran prometidos.
            Pero sobre las dos familias revoloteaba un refrán, "El hombre propone y Dios dispone", de manera que los planes de la madre del Emperador se vinieron abajo porque, a sus 23 años, Francisco José se sintió inmediatamente atraído por su prima Sissí, de la que no se apartaba un momento, trastocando así los planes de su madre y su tía.
            Los dos jóvenes contrajeron, dos años después,  matrimonio en la Iglesia de los Agustinos de Viena el 24 de Abril de 1854.
            La historia, eminentemente romántica, da para mucho más, pero estamos seguros que todos la conocen por las películas, que como decimos fueron tres: Sissí, Sissí Emperatriz y El Destino de Sissí.
           
A. RODRÍGUEZ HIDALGO Y JOSÉ JURADO GIRÓN
CONTINUARÁ

           

 

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