lunes, 27 de enero de 2014

Viaje por la Europa mediterránea de 1975

VIAJE POR LA EUROPA MEDITERRÁNEA DE 1975 (XV)

Nápoles, El castillo.
            15 y 16 de Septiembre.- Hemos pasado la noche regular en los butacones del salón principal del barco. Temprano nos aseamos en los servicios que estaban limpísimos y nos fuimos a desayunar al restaurante , que disponía de piscina y un salón en el bar donde pasamos el tiempo jugando a las cartas hasta llegar a Bríndisi, ciudad en la costa Italiana a las 5:30 de la tarde. Salimos del puerto dos horas después con dirección a Nápoles.
            Un inciso para recordar que Nápoles fue un virreinato de España durante el siglo XVI, que llevó consigo uno de los períodos más prósperos de la historia napolitana. Los virreyes españoles reinaron en nombre, sucesivamente, de los reyes de España Fernando II de Aragón, Carlos I y Felipe II, restableciendo el orden en la nobleza local. Uno de los virreyes, nombrado por Felipe II, fue Don Perafán de Ribera, personaje entrañable para Bornos que restauró su Palacio y los Jardines, enviando  arquitectos del mismo Nápoles.
            A unos 50 kms., antes de llegar a Nápoles, nos quedamos en el hotel de un pequeño pueblecito cuyo nombre no consta en nuestro archivo.

Nápoles, Palacio Real.
             A la mañana siguiente bajamos a la recepción con las maletas y el encargado nos sorprendió diciéndonos que el desayuno lo servirían en un pequeño huerto adosado al hotel. Una mesa larga donde nos sirvieron un abundante desayuno, sin olvidar un detalle entrañable. Un hombre mayor, posiblemente el dueño del hotel, cogió, de una higuera cercana, una gran fuente de higos que, con una agradable sonrisa, nos puso en el centro de la mesa.

            Y lo mejor de todo fue que no sabíamos que el desayuno estaba incluido en la estancia.
            Salimos temprano con dirección a Nápoles para visitar Pompeya y Herculano, pero no contábamos con el atasco descomunal que había en la misma entrada de la ciudad. Hicimos un pequeño recorrido turístico y nos sentamos en la terraza de un bar, en una avenida.
Nápoles, La Catedral.
            Allí nos encontramos con un grupo de soldados que, al oírnos hablar español, se acercaron y entablaron una amena conversación con nosotros. Lo más importante que recordamos por nuestros apuntes es que eran judíos, y que siguen haciendo lo posible por conservar el idioma (lógicamente como se hablaba en el momento de la expulsión)  y que también conservaban en sus casas las llaves de sus viviendas en España, hasta la expulsión definitiva del país, que en España tuvo lugar en el año 1492, bajo el reinado de los Reyes Católicos. También fueron expulsados los que estaban en Sicilia, por ser territorio también español. No así los judíos de Nápoles que lo fueron  en 1495, cuando España se anexionó este territorio.
            Una vez tomado un refrigerio, salimos de Nápoles  con un calor sofocante. Por fin pudimos tomar la auto-estrada y sobre las trece horas llegamos a Pompeya.

A. RODRÍGUEZ HIDALGO Y JOSÉ JURADO GIRÓN

CONTINUARÁ 

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