viernes, 11 de octubre de 2013

La Vrgen oriental de un Ribera


LA VIRGEN ORIENTAL DE UN RIBERA

Hace unos días visitaba la preciosa exposición Pacífico. España y la aventura de la Mar del Sur que se exhibe en el Archivo de Indias de Sevilla. Me acompañaba un par de amigos bornichos, Juan Márquez y Curro Ramírez. Prolijo sería describiros con detalle el catálogo de maravillas que vimos en el corto espacio de una mañana. Hasta un ejemplar del Tratado de Tordesillas, por no hablar de libros citados por el padre Mariscal en su Historia de Bornos y su Comarca o incontables paneles sobre las rutas de navegación al Extremo Oriente y a todas esas tierras que conocemos por las batallas de la II Guerra Mundial y que algún día, no muy lejano, fueron españolas: Filipinas, Marianas, Carolinas... Revivimos con asombro la increíble aventura de España en las Antípodas, realizada con medios tan absolutamente precarios, así como la ilusión y el valor de tantas generaciones de antepasados nuestros que corrieron tras el rastro de los paraísos del Darién, el Cipango o las Molucas. 

Especialmente evocadora resultaba la aventura del Galeón de Manila. Allí estaban los marfiles, las sedas, la plata de Indias, el tráfico de especias y hasta algunos de los famosos mantones que ya hemos adoptado en nuestro traje regional. Pero lo que más nos impactó fue una pequeña y extraordinaria talla de la Virgen, realizada en marfil por algún taller del lejano Oriente. La finura de sus rasgos indígenas nos cautivó a los tres durante un buen rato. Más aún, el hecho de haber pertenecido a un Ribera. Concretamente, al arzobispo de Méjico y virrey de la Nueva España Paio Enríquez de Ribera, hijo natural de don Fernando Enríquez, del que dice el padre Mariscal que fuera "tercer duque de Alcalá, cuarto marqués de Tarifa y séptimo conde de los Molares, virrey y capitán general de Cataluña y también de Nápoles y embajador de España al Santísimo Padre Urbano VIII". El abuelo de nuestro obispo debió ser, por tanto, el Fernando Enríquez fundador del convento franciscano de Bornos, y su bisabuela doña Juana Cortés, la hija del conquistador de Méjico, casada con el primer Fernando de la familia (corregidme si me equivoco). 

Os envío la foto tomada por Curro Ramírez y con ella nuestra invitación a visitar la muestra.

Desde la delegación del Campo de Matrera, 
Ernesto Pangusión.


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