lunes, 7 de octubre de 2013

Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar

Últimamente estamos aprendiendo mucho sobre algo que resulta sorprendente "el almacenamiento subterráneo de hidrocarburos". Ya sabemos que un depósito subterráneo de hidrocarburos es una opción tecnológica para asegurar el abastecimiento frente a la incertidumbre de suministro en países productores afectados por conflictos e inestabilidad política, como Argelia o Libia.  Asimismo, permite a las empresas suministradoras sortear posibles fluctuaciones de los precios del gas natural en el mercado. Y todo ello porque desde el 8 de septiembre, los habitantes de Castellón - en la Comunidad Valenciana - han sufrido alrededor de 400 temblores de tierra provocados por las inyecciones de gas al almacén subterráneo del Proyecto Castor. 
Ante la comprensible alarma suscitada por estos reiterados movimientos sísmicos, el ministerio de Industria se ha visto obligado a paralizar temporalmente la actividad de Escal UGS, la empresa que lleva a cabo la inyección de gas en el subsuelo, mientras que la Fiscalía Provincial de Castellón incoa diligencias de investigación penal para esclarecer los causas concretas de los múltiples terremotos que se están produciendo en el Golfo de Valencia.

Fruto de esa ignorancia generalizada de aquí para atrás hubo una noticia que pasó desapercibida o incluso que pudo entenderse como motivo para alegrarse sin la más mínima reserva. El 27 Marzo de 2012 el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía otorgó a la compañía Storengy España, SL, un permiso de investigación para analizar las posibilidades de almacenamiento subterráneo de gas en una zona de 89.596 hectáreas de las provincias de Cádiz y Sevilla.
   La autorización, para un periodo de seis años, se vincula a un programa de trabajos que supondrá una inversión empresarial mínima de 2,2 millones de euros.
   Esta investigación incluirá estudios geológicos, geoquímicos y sísmicos, así como sondeos exploratorios de yacimientos de sal aptos para almacenar hidrocarburos, con las correspondientes medidas de protección y restauración ambiental.
   El territorio donde se realizarán las prospecciones se distribuye entre los municipios gaditanos de Algar, Arcos de la Frontera, Bornos, Espera, Jerez de la Frontera, Prado del Rey, San José del Valle y Villamartín, y los sevillanos de El Coronil, Las Cabezas de San Juan, Lebrija, Montellano y Utrera.

   A la vista de lo ocurrido en Castellón, esto debería por lo menos  preocuparnos un poco, máxime si tenemos en cuenta que "Andalucía es la región que más sismos registra en España" según recoge un informe de la Agencia Andaluza de la  Energía titulado "La Sismicidad en Andalucía como Indicador Geotérmico http://www.agenciaandaluzadelaenergia.es/sites/default/files/1300195655433_anexo_6_-_sismicidad_en_andalucxa.pdf)

   De ese estudio extraemos también los siguientes párrafos e ilustraciones
"la comunidad andaluza se registran aproximadamente la mitad de los sismos registrados en España: con 1.527 de los 3.792 que hubo en toda España en 2007, los 1.110 de 2.543 en 2006 y 1.565 de 2.933 en 2005, según el IGN."


   Recientemente los estudios dirigidos al cálculo del peligro sísmico han arrojado mucha información sobre este tema, y se han llegado a diferenciar tres zonas según la intensidad sísmica.
    Andalucía se sitúa casi por entero en la Zona tercera: por encima de la isosista 7 (intensidad alta), y Bornos  presenta riesgo máximo por encima de la isosista 8, figura 7.


Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar

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