miércoles, 25 de septiembre de 2013

Y ahora... una de fútbol.



Y AHORA......, UNA DE FÚTBOL.
 
Os transcribo conversación grabada en su día y que hoy por hoy no podemos garantizar que sea auténtica. Dicha transcripción me la hizo llegar un amigo desde Ginebra.


Febrero 2012, Nyon, Suiza, sede la UEFA.






-Si estamos aquí es para acabar de una puñetera vez con el dominio de los putos españoles. No estoy dispuesto a que el cazurro del Villar se regodee más y me deje una y otra vez a la altura del betún delante de Blatter; y qué coño, si siguen ganando veo que será su sucesor, y ese puesto lo quiero para mí.
-Pero Michel, eso tiene fácil arreglo. Sabes que tenemos las armas necesarias para que no pasen de primera ronda en los próximos campeonatos.
-¡Qué armas ni qué armas, carajo!
-Joder, Michel; untamos bien a los trencillas y se acabó su dominio: no pasan de la primera fase. No hace falta ni untar: nos traemos a tres o cuatro que ni sueñan en venir, le prometemos una semi, y asunto arreglado.
-No, coño; quiero una solución sin contar con los trencillas, que no me fío en absoluto de ellos. Al final siempre hay alguno que canta.
-Bueno, presi, yo tengo una posible solución, pero con resultados a largo plazo, y claro está, habría que untar bastante manteca.
-Espero que me convenzas. Y por la manteca no hay que preocuparse. Dispara.
-Sólo pido que no me interrumpáis hasta el final, por favor. Las preguntas vendrán luego.
-Ya sabéis, chicos -dijo Michael, recostándose en su sillón, y dirigiéndose a todos sus colaboradores-, ni una palabra. Venga, te oímos.
-Pues bien, como todos sabemos, el juego de la selección española se basa en dos pilares fundamentales: el centro de la defensa, donde incluyo al guardameta, y el centro del campo; o lo que es lo mismo, el Barcelona y el Real Madrid. Mi plan consiste en que los jugadores de estos clubes no lleguen a la selección en perfecto estado anímico; que los problemas vividos en sus equipos se trasladen luego al vestuario de la selección.

¿Y cómo hacer esto? Pues muy sencillo: crear las circunstancias necesarias para que esos jugadores no tengan continuidad en sus equipos, perdiendo cuando jueguen con la selección, ese plus de confianza que solamente se consigue fin de semana tras fin de semana.

A este plan habría que añadirle el siguiente: que la selección española pierda su identidad y su patrón de juego, ese que la hace invencible. Y todos sabemos que el patrón de juego de España es un calco del modelo de juego del Barcelona. Por eso, si hacemos que los catalanes cambien de patrón de juego, sus jugadores internacionales comenzarán a tener dudas, dudas que transmitirán al vestuario de su selección.

-Lo veo muy bien; perfecto, todo perfecto; pero joder, todo lo que has dicho  lo sabemos perfectamente, pero ahora toca que vayamos al grano y que me des soluciones y nombres.

-Ahora iba con ello, presi, perdone. Por favor, déjeme terminar.
Pues como os iba contando, la solución de nuestro problema radica en que se tambalee su patrón de juego y que sus piezas claves pierdan la seguridad que poseen ahora. Y empiezo.

Fuera de España, el club que más garantía me da para dar cobijo como entrenador al actual del Barcelona, se encuentra en Alemania. Moveremos los hilos para que desde allí le hagan una oferta que cuadruplique lo que pueda ganar en cualquier otro club. Claro está, la prensa nunca sabrá cuál es esa cantidad; incluso haremos que se filtre una cantidad que sea inferior a la que pudiera ofrecerle otro club. No olvidemos que todos los aquí presentes, o casi todos, hemos sido jugadores, y que esa historia de “amor a unos colores y  a una camiseta” no deja de ser una jilipollez; que si llega cualquier club con un cheque repleto de ceros, le damos dos patadas a esa camiseta y como dirían en un pueblo del sur de España, “el que venga atrás que arree”. Una vez que nos hayamos desecho del catalán, el club tendrá dos opciones, o seguir el mismo planteamiento de juego con gente de la casa o fichar a gente de fuera que traerán su estilo de juego. Si ocurre lo primero, habrá que mover los hilos para que suceda lo segundo; lo tengo clarísimo. Y lo que tengo más claro todavía, es que venga quien venga como nuevo entrenador, y antes que desembarque en la capital condal, deberá de ir ya con “manteca untada”. Todos sabemos que tenemos las armas y los contactos suficientes para poner a uno o a otro.
El nuevo entrenador irá ya con la lección aprendida, y como el que no quiere la cosa, comenzará con las rotaciones, con los banquillazos y con la desestabilización psíquica y emocional de esos jugadores que son los causantes del juego de la selección española. Y si queréis nombres, deciros que la pérdida de la titularidad indiscutible a los Xavi, Iniesta, Cesc o Pedrito, sólo les traerá pérdida de confianza en si mismo y malestar, que es lo que precisamente necesitamos para que no lleguen en plena forma a la selección.

Eso con lo que respecta al Barcelona. Ahora nos centramos en el Madrid. Todos sabemos que el gran capitán es el alma de su equipo y de la selección. Acabemos con él. ¿Y quién es el único que puede acabar con él? Clarísimo. Blanco y en botella. Su entrenador. ¿Y quién es su entrenador? Ese mismo. Ese mismo que por un lado nos tiene mucho que agradecer y que por otro le tiene un odio descomunal a todo lo que huela a España. Será el que acabe con el gran capitán.

Sí, ya sé que estaréis pensando que acabar con el gran capitán no es tan fácil, y que la afición del Madrid tomará partido por el jugador. Perfecto. Entra dentro de mis planes. Mientras sí y mientras no, el jugador calentará banquillo y su estado anímico bajará un poco, trasladando su humor a los vestuarios y creando dos bandos. El mal ambiente en el vestuario hará que los jugadores se enfrenten entre sí,  ¿y quién nos dice que los internacionales madridistas no se enfrenten entre ellos? Y si no se enfrenten entre ellos, ya echaremos leña al fuego para que así lo hagan. Y este malestar se trasladará al vestuario de la selección.

La situación en el vestuario madridista será  insostenible, por lo que la única solución que verán será la marcha del entrenador, ya que el gran capitán es intocable, por ahora. Nosotros estaremos pendientes y buscaremos, tanto un equipo para el entrenador saliente, como que nos aseguraremos que el entrante seguirá haciendo calentar banquillo al gran capitán. Para esto último, habrá que untar manteca.

Y con respecto al destino del entrenador saliente, le buscaremos un equipo en el que se encuentren algún que otro internacional español; y ni que decir tiene que esos internacionales, gracias al ex-entrenador madridista, ese que tanto nos debe y que tanto amor le tiene a los españoles, chuparán banquillo y grada.

Y ya que tenemos al gran capitán desestabilizado y harto de banquillo, deberemos de cubrirnos las espaldas y hacer que, volviendo al Barcelona, su sustituto comience también a desestabilizarse. Para ello, un club no español le hará una oferta que no podrá rechazar, ya que será el portero que más ganará en el mundo. Cuando llegue la hora ya veremos si se paga esa oferta o no se paga. Lo importante es que todos los internacionales se desestabilicen psíquica y emocionalmente.
.
.
.

Y hasta aquí fue donde se pudo grabar la conversación, ya que descubrieron el micro y destruyeron todo el sistema de grabación.

No sabemos si la UEFA llevó a cabo ese plan tan maquiavélico contra el fútbol español.

Domingo

No hay comentarios: