sábado, 17 de agosto de 2013

Se van cumpliendo en campanadas...


Se van cumpliendo en campanadas de silencio las siete en sangre de la tarde...
y tú, yo y todas mis sombras silentes nos sentamos en el suelo en este lento ritual a media voz...

La quietud se rompe en el claro vidrio de melaza,
mientras que en un rincón vacío decanto este primer palo de ron por todos mis ausentes...
(que siempre responden a la llamada).

Ya estamos todos concurridos en torno a esta botella de vida que no osa tocar los labios,
risas y llantos a manos llenas,
miradas cómplices y palabras veladas...
recomponiendo este puzzle de añicos que nos devuelva los sueños rotos.

El fuego palpita en la garganta vacía de letras
y los labios evocan palabras jamás pronunciadas...
mientras que la tarde se hace lenta en un océano de soledad a medias
y ecos de voces en los bolsillos...

Una melodía de fondo...
un recuerdo,
pinceladas de melancolía,
y el vaso que se va colmando de lágrimas que nos liberen,
que nos devuelvan al mundo ahítos de cielo,
plenos de sueños,
huérfanos de añoranzas...
experimentos de felicidad.

Tu mirada es el camino donde vuelvo a extraviarme siempre...
a traspiés y manos llenas...
y ese algo de ti que late en mi pecho me arranca sonrisas nuevas,
dibuja en mis pies alegorías armónicas,
arrebata mis miedos al alma con dedos firmes
y nos lleva de la mano en acordes de tiempo,
piel a piel y melodías,
que dejan en la estancia risas escondidas
y palabras cómplices...
en el fondo de un palo de ron,
donde duermen las penas,
beben los ausentes
y tú y yo nos besamos.

Tarde de añoranzas...
para emerger con ilusiones renovadas.

María Luisa Castro Sevillano



No hay comentarios: