jueves, 15 de agosto de 2013

Hoy te vi...


Hoy te vi...
tal vez, tan sólo creí verte en esta nebulosa sin tiempo de relojes gastados y sueños a medio usar...
y ni tan siquiera sé si eras tú o un espejismo bajo tu sombra que me despertó entre los dedos hilillos quebradizos de tristeza,
penas marchitas que me devoraban tu nombre...

Tu sombra se arrastraba en el recuerdo
y de ti no queda más que el lento y cansado eco,
cacofonía monótona de sangre,
de un corazón torpe y ajado que no sirve más que para latir,
sesenta veces por minuto,
lo justo y necesario para no dar con tu saco de huesos rotos sobre la roca inerte que huellas...

Hoy no te extrañé en la memoria...
habías partido para siempre
y ni siquiera la torpe melancolía te dibujaba en la pared.

Olvido de horas tristes...
de sombras bajo la almohada...
de tic-tacs desvelados
y ovillos de días ajados aún por zurcir.

Camino hacia la mañana...
miro de reojo...
y al fin sé que no eras tú:
porque, la compasión, no está hecha para ti.

(De olvidos y omisiones...)

María Luisa Castro Sevillano

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