martes, 30 de julio de 2013

“El secreto de los Duendes“ II

 “El secreto de los Duendes“ II
Cuento de mi mundo de papel.
Araceli Espejo


Meri no se encuentra bien y se queda en casa, sus hermanas están en el colegio. La madre está en el mercado y su padre trabajando en la huerta.
Meri se encuentra mejor y quiere ordenar los dormitorios. Coge la muñeca para ponerla en su sitio cuando, ve a dos duendecillos dormidos encima de ella. Se sorprende asustada, pero se acuerda de la historia que contaron  sus hermanas. No se atreve a despertarlos y sigue con la tarea.
Es la hora del regreso del colegio. La madre tiene preparada la comida para cuando lleguen.
Meri da otra vuelta al dormitorio para ver si los duendes siguen dormidos, y cuál es su sorpresa al ver que no estaban.
Llegan  sus hermanas todas revoltosas y formando jaleo. Escuchan a su madre  decirles  que se laven las manos. Meri está  con la duda preguntándose donde estarán metidos los duendecillos. Pasa por la cocina y sus ojos se abren desmesuradamente al ver  un cascarón de huevo que se ha caído y anda solo. Ella sale corriendo detrás de él hasta que tropieza con la pared y puede cogerlo - ¡Ya te tengo! Le dice y cuál no sería su sorpresa al ver al duendecillo  temblando  de miedo debajo del cascarón.
- ¿Qué te pasa?- .
Le pregunta.
-Yo no quiero hacerte daño-.
Él sonríe todo tembloroso. Estaba buscando donde esconderme y me quedé atrapado, ya no podía salir. Escuché un ruido, me asusté, por eso corría sin saber dónde ir. 
 -Mi hermano se escondió en un zapato.-
Meri lo coge y lo pone en la planta de su mano.
- Vamos a buscar a tu hermano, - le dice metiéndolo en el bolsillo de la falda.
Sus hermanas vienen corriendo, se acercan a ella. Esta les dice  -¡Tened cuidado! que podéis estrujar al duende que llevo en el bolsillo.
- ¿Como?- dicen a la vez. –  ¡Sí! lo encontré en la cocina debajo de un cascarón y dice que su hermano  se escondió en una zapatilla .-
Legan al dormitorio, miran debajo de la cama y ven como un reflejo dorado está temblando dentro de una zapatilla. Se agachan y lo encuentran muy asustado. Meri saca a su hermano del bolsillo y le dice. 
-No tengas miedo,  aquí  se encuentra tu hermano.
Los dos se abrazan. Estas le preguntan cómo han llegado a la casa, estos le dicen.
-Nos agarramos a la muñeca, después tuvimos miedo y no  escondimos dentro de la zapatilla, pero mi hermano es  muy curioso, quería verlo todo y se fue. – Por eso lo encontré en la cocina – dice Meri.
-¿Cómo os llamáis y vuestra familia ? – Mi nombre es Toneli – dice el mas gordito y el mío Juanón. Nuestra familia se encuentra muy lejos. Nos perdimos cuando nos trasladábamos a otro sitio, nos caímos de las monturas en que íbamos subidos, eran unas ardillas muy veloces…
La voz de su madre llamándolas para comer corta la conversación. Salen pensativas, pero se vuelven para  llevarse a los duendes para que comieran algo.
- ¿Que está pasando? ¿Hoy no tenéis prisa para comer?
Se sientan y Julia saca de su bolsillo  a “Toneli “y Marina A “Juanón” se lo ponen en la falda. De todo lo que comían Probaban un poquito…
-Me parece que hoy estáis  un poquito raras y misteriosas
¿Me ocultáis algo? ellas se sonrojan y no saben que decir. Meri sale en su  ayuda.
 -Mama, mis hermanas cuando fueron por leña encontraron unos duendes y estos se han venido con ellas  sin que  estas se   dieran cuenta y los tienen en la falda.
Ella mira y no da crédito a lo que está viendo, dos personitas pequeñitas la miran temblando. Ellas siguen comiendo más tranquilas  y confiadas. ..
Como siempre después de comer recogen la mesa y su madre les dice que tienen que ir al bosque a recoger leña. Ellos también quieren ir con ellas y lo suben en la carretilla junto con la muñeca. El perrillo las sigue saltando y ladrando  detrás de ellas. Al pasar por un camino llenos de pinares y matojos los duendes les dicen que por aquel lugar hay troncos cortados pues unos leñadores habían talados los árboles. Van caminando y efectivamente pronto llenan la carretilla. Julia dice, -aquí tenemos leña para unos cuantos días.
Como terminan pronto se ponen a jugar, los duendes dan saltos y volteretas siendo la delicia de las niñas. Pasado un tiempo parten para su casa. Los duendes se ponen un poco tristes y las niñas le preguntan el por qué  de su cambio. Ellos dicen que les gustaría encontrar a su familia. Temen, que ellas los dejen solos en el bosque.- Eso no sucederá nunca porque ustedes son nuestros amigos- dicen las niñas. Los duendes y la muñeca van juntos en la carretilla caminan cantando, pero las niñas piensan en los duendes, su familia y como encontrarla.
Llegan a su casa, su madre esta esperándolas y cuando llegan ve que los duendes vienen con ellas. Meri dice a su madre que no pueden dejarlos solos en el bosque, que piensan buscar a su familia. Todos se ponen de acuerdo, estos se alegran y en agradecimiento frotan sus naricillas con las de ellas. - Son muy cariñosos y simpáticos-  dice la madre…
Es domingo, el sol  se filtra entre las ramas iluminando los senderos, las niñas quieren comer al aire libre aprovechando el buen tiempo y buscar a la familia de los duendes. Preparan bocadillos y cantimploras con agua. El perrillo es el primero que se apunta. Como siempre la carretilla va por delante.  La madre les dice que no lleguen  tarde.      Marchan alegres, le dicen a los duendes que van a buscar a su familia. Marina se agacha,  Toneli  da un salto y se sube en su  hombro, esta lo acaricia y el duendecillo cierra los ojitos, se siente tan feliz…

Continuará






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