lunes, 16 de enero de 2017

Un Verano en Bornos. Carta Cuarta (III)

"...algunos molinos lo aguardan traidoramente como alguaciles para prender sus aguas y azotarlas sin piedad. Esta vista tan hermosa como apaciblemente alegre, dilata mi alma y me sonrie suavemente como resplandece la luz de la luna. Estos encantos de la naturaleza son tan ciertos, tan naturales y simpáticos á las sensaciones primitivas del hombre, que no podrán nunca los goces ficticios de vuestros apiñados y ahogados centros de poblacion, estinguir su encanto ni escederlo.
Cuando la puesta del sol derrama su vivificante frescura, salgo á dar un paseo á la orilla del rio,..."








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