domingo, 15 de enero de 2017

Un Verano en Bornos. Carta Cuarta (II)

"Si alzo la vista, el sol que se inclina á espaldas de mi huerta lanza de frente sus rayos sobre los montes, pero no alcanzan á iluminar la vega en que aparecen en una suave media tinta el rio escoltado por sus adelfas, y las amarillas mieses, entre las que se mueven los segadores; mas allá se agitan y susurran las verdes cañas que por mas que se apiñan no llegan á resistir al menor impulso del viento; á la derecha métese el rio entre dos montes que le oprimen como un embudo, hasta que llegan á encontrarse , pero no se unen para dejar un pase á las aguas, el que es tan estrecho que lleva, por nombre la Angostura, y por esta pasa el rio como una hebra de hilo de plata por el ojo de una aguja; al pie del monte, escondidos entre naranjos y árboles frutales..."






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