jueves, 14 de septiembre de 2017

Cartas Bornesas. 14ª.

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Cartas Bornesas, Carta 14ª

Telesforo de Trueba y Cosío
Obra varia
Estudio preliminar: Salvador García Castañeda.
Servicio de Publicaciones, Universidad de Cantabria.
Santander Junio de 2001.


Mucho han celebrado los Borneses la toma de Tarifa y mucho han insultado a los que son reputados liberales. La noche del [?] hicieron hogueras, corrieron a un pobre buey cuando debieron ser ellos los corridos. El boticario, que es el mayor macho servil que he visto en mi vida y cuya majadería no hay en el mundo con qué compararla más que con la gordura de su mujer, que es un tonel de carne y hueso; el boticario, digo, fue uno de los que más se distinguieron en esta ocasión.  Él fue, según nos informó nuestra criada, el que había dado la música. Ahora, adivina cuál fue la música del boticario. Él salió muy desaforado por la calle con un almirez en la mano que hacía soniquetear con grande entusiasmo. Los borneses celebraron mucho la idea y hubo quien gritase que para estas fiestas no había otro como el boticario.

Se dieron vivas al rey y a la religión y a los franceses, y mueras a los liberales, herejes y francmasones. Hubo la conmoción bastante para que mi hermano escondiese mis libros y papeles, pero la cosa no pasó adelante. El vicario también se signalizó [sic] en esta memorable ocasión. Al salir de misa, harangó (sic] al pueblo desde la puerta de la iglesia, sindicó a cierto sujeto conocido por liberal y, en fin, al hombre se le fue la burra, que dijo muchísimo disparate, y a todo esto gritaba que le perdonasen el ardor que su celo por la religión había causado.
 "Ya es tiempo que os abra los ojos" -exclamaba- "Ya no puedo tolerar más tiempo en silencio los crimes [sic] de los liberales y las tramas que están urdiendo dentro de este pueblo religioso y realista. Sí, hijos míos, el domingo próximo subiré ni púlpito y entonces os haré ver todo lo que pasa. Ya no escucharé una mal entendida piedad, y haré que el crimen no permanezca impune por más tiempo".

Todos están esperando este famoso sermón y a nosotros te aseguro que nos da muy mala espina pues pende de la voluntad del sr. vicario el que los borneses nos hagan un flaco servicio. Feliz tú que estás libre de presenciar tanta vileza, degradación e hipocresía. Mil veces feliz que puedes permanecer en ese asilo de la libertad. Ese Cádiz civilizado por el que sólo se le puede permitir que coman pan a los demás pueblos de Andalucía.

La Alameda de Cádiz en el siglo XIX (Grabado de la época)

Pero, amigo, tú has pasado la epidemia, nosotros, no, y hasta que todo riesgo se haya pasado, tengo por fuerza que ejercitar mi paciencia en este pueblo que, por desgracia, no existía en tiempo de Job o, de lo contrario, Dios le hubiera puesto en él como el medio más eficaz de acabar con la del santo varón. A lo menos esta ventaja tiene Bornos y yo casi estoy por pensar que éste es el purgatorio pues contiene todos los tormentos que nos pinta la Escritura: privaciones (aquí las hay de todo), esperanza (la que tengo de salir de él pronto), fuego (el que le abrasa a uno y que aquí llaman sol). Conque ya me tienes convertido en ánima bendita, esperando con ansiedad el momento de ser rescatado y volver a la gloria de Cádiz.

1 comentario:

Anónimo dijo...

leyendo estas cartas me pregunto cuantas cosas no se inventaria este tal telesforo desde un prisma tan resentido y subjetivo