miércoles, 2 de abril de 2014

El ahorcado.

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          Pensando en las diferencias de entretenimientos y formación de los niños de los años cincuenta a los niños de hoy, me ha hecho recordar lo que nos ocurrió a un grupo de ellos en Bornos.
         Íbamos por el olivar de don Hilario (el que está, o estaba) al lado del depósito de agua viejo, buscando nidos de pajarillos y tirándole con los tirachinas, -era la actividad extraescolar que teníamos, esa o jugar al fútbol en el tejar o los dos "reondeles". No teníamos clase de inglés, ni informática, ni clase de música, ni danza, ni televisión, ni excursiones, ni está integrado en ningún equipo deportivo federado,- en-fin... el caso fue que ejerciendo esa "actividad" -la de buscar nidos -nos encontramos en un olivo un hombre ahorcado. La primera reacción que tuvimos fue pensar que estaba agarrado a la rama, pero cuando le vimos la cara el susto fue de órdago, salimos corriendo, eso sí, no recuerdo que ninguno hablásemos cuando íbamos corriendo hacia el pueblo ,todos callábamos, al entrar en el pueblo por el cauchil, en la esquina de la plaza las monjas, nos encontramos con el tío de uno de los niños - creo - y nos llevó al cuartel de la guardia civil - que estaba allí mismo-para que se lo contásemos al guardia de puerta, -allí todos queríamos hablar a la vez- el guardia de puerta, llamó al sargento - o eso quiero recordar- y nos acompañó con dos guardias mas hasta cerca del olivo, porque cuando llegamos no nos dejó acercarnos nos hizo que nos retirásemos. Una persona mayor hubiera ido acompañando a la guardia civil preocupado por lo que había visto, nosotros íbamos todo orgullosos delante de los guardias como si hubiéramos descubierto la tumba de Tutankamón - que diferencia hubo de bajar a subir- ¡¡ lo que es la edad !!.
           Pero no acababa la historia ahí para nosotros...Había que investigar más, teníamos que saber a qué hora haría la autopsia don Juan Vargas y Paco el practicante para verla subido uno encima de otro asomado por la ventana de la habitación de cementerio donde estaba la "piedra", hasta que el sepulturero nos veía, claro.
       ¿Que os han parecido nuestras actividades extraescolares que teníamos los niños de Bornos de aquella época? ¡Ah!. esperad, esperad, había otra.
         Dos días de la semana, nos llevaban de la escuela a la iglesia a leer el ripalda, antes de salir de la escuela, habíamos cantado el cara al sol. A través de los años y recordando aquello, te das cuenta que no era más que cubrir un expediente para el cura y el maestro. Nos hacían sentarnos en los bancos mientras ellos -allí al lado- hablaban y nos callaban de vez en cuando hasta que pasaba una hora aproximadamente sin haber abierto el catecismo, después no hacían salir rezando un padre nuestro.
      Un episodio más de aquellos años de nuestros pueblo que más bien parece una película de Berlanga, pero que a mucho bornichos les recordará aquella época.

Un abrazo paisanos.

Perico Calderero


R 02-04-09

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ahí va eso. Que historia, si es cierta, es espeluznante!!

Anónimo dijo...

Perico la historia que cuenta para nosotros los nacidos en los años 40 y tantos (donde estamos tu y yo) nos hace recordar cosas que las teníamos un poco perdidas en los recovecos de nuestro disco duro, pero a los nacidos en los años 60 en adelante les suena más bien a una película de terror, prueba de ello es el anónimo anterior, seguro que no es de nuestra edad, en una palabra no lo vivió como nos ocurrió a nosotros. De todas formas el tema encaja perfectamente con la época (¡lo importante es que no nos fallen y sigamos haciendo memorias, unos para contarlas y otros para leerlas!)