lunes, 9 de septiembre de 2013

Cartas Bornesas, 9ª.

Cartas Bornesas, Carta 9ª.
Telesforo de Trueba y Cosío
Obra varia
Estudio preliminar:Salvador García Castañeda.
Servicio de Publicaciones, Universidad de Cantabria.
Santander Junio de 2001.
Transcripción: M. Martel.


Acaba de suceder aquí una aventura que a mí me ha llenado de horror pero que este pueblo sencillo, religioso y servil ha mirado con la mayor indiferecia. Por la relación que te voy a hacer, verás cómo resplandecen la virtud y la justicia en los inocentes pueblos de campo; la virtud y la justicia que, según dicen, se han ausentado para siempre de las ciudades donde reina sólo la corrupción.
Había en este pueblo un hombre conocido por la perversidad de sus costumbres y la ferocidad de su carácter; entre otras buenas acciones que le habían proporcionado una muerte ignominiosa, la más cospicua era el asesinato que venía de cometer en la persona de su querida, acto continuo de haberla gozado. La justicia, por humanidad o qué sé yo por qué otro motivo, en vez de mandarlo al otro mundo, se contentó con mandarle a Ceuta. Al cabo de dos años, este monstruo, cansado del clima de África, tomó el expediente de escaparse y volver a su tierra.Así o hizo y, héte aqui que, cuando nadie lo esperaba, este hombre se presentó en Bornos. Los alcaldes lo saben, le ven y, en vez de apoderarse inmediatamente de su persona, le dejan campar por sus respetos, proporcionando por medio de semejante impunidad armas para proseguir en sus delitos. Tenía este delincuente una hermana casada con un vecino pobre pero honrado y que estaba continuamente fuera de casa a cortar leña.
El presidiario da en perseguir a su hermana con proposiciones deshonestas y, sea por temor o voluntad, por persuasión o por fuerza, el hombre llegó a satisfacer su pasión brutal con harto sentimiento del marido, que no dejaba de sospechar lo que pasaba. Al fín, las cosas se hacían tan a las claras que el pobre marido, cansado de tanto sufrir, se quejó al alcalde, pero este señor miró el asunto como quien mira llover y las cosas siguieron in statu quo.
Como todo cansa en este mundo, mi amoroso presidiario se cansó de su hermana y dirigió las miradas hacia su sobrina mayor, moza muy joven, rolliza, bien parecida y, por todo estilo, bocado apetecible al paladar de su tio.
Este nuevo incesto acabó de apurar la paciencia del cuñado quien volvió por segunda vez al alcalde, pero teniendo su embajada el mismo éxito que la primera , el infeliz se vio en la presición de quedarse en casa con prejuicio de sus intereses. Con todo el cuñado, que siempre estaba aguardando la ocasión, no cesaba de rondar la casa llegando su insolencia hasta el grado de amenazar al marido.
En esta coyuntura, se veía éste precisando a salir por la noche a cortar leña. El cuñado lo sabe y a eso de las once se dirige al teatro de sus proezas amorosas pero se halla con la puerta cerrada y por más que jura y perjura, no se abre. El marido, que estaba dentro, contrario a la expectacion de su cuñado, cansado por fin, sale a la puerta y le dice que se vaya. A esta demanda, el otro responde con una pedrada.
El marido exsasperado, coje un palo, le sigue, le da, le atolondra, y sacando una navaja con un par de heridas le quita con la vida todo deseo lujurioso.
Cometida esta muerte, el hombre se presenta al alcalde, le refiere lo sucedido y, entregando la navaja ensangrentada, exclama que él se había tomado por la mano la compensación que la justicia le había negado y que ahora podían disponer de su persona como les diese la gana. Fué immediatamente puesto en la cárcel y se le está haciendo juicio.
Esta tragedia sucedió en la calle ancha inmediata a la de san jerónimo donde vivimos. Tuve la curiosidad de ver el cadáver que aún en la muerte conservaba el aspecto de ferocidad que le distinguió cuando animado.
Yo me volví pronto a casa, haciendo reflexiones sobre una serie de crimenes tan enormes y extrañado que el sr. vicario y el otro reverendo predicador que tanto encono mostraban contra los liberales, no parasen su atención en algo tan digno de ella. Luego supe que el monstruo del presidiario era un servil neto. Eso es otra cosa, dije para mi coleto; mientras uno sea amante del trono y del altar y mientras declame y jure exterminio contra todo hereje liberal, poco importa que cometa incestos y asesinatos, que se escape de presidio y que sea el azote y escándalo de la razón y humanidad.
Ahora quiero hacerme a mi mismo una pregunta:¿Quién tiene la culpa de las desgracias mencionadas? Respuesta: los dos alcaldes. ¿Por qué? Respuesta:1º.Porque conociendo la vida escandalosa de aquel monstruo y sabiendo que había cometido otros delitos, no le impidieron que cometiese el asesinato de su querida. 2º. Porque una vez cometido, no mandaron al delincuente a la horca y se contentaron con condenarle a presidio. 3º. Porque cuando éste se escapó y con tanto escándalo se presentó en su pueblo no se le echó la mano. 4º. Porque se hizo sorda a las justas quejas del marido. Quiero decir que, en resumidas cuentas, la justicia aparece rea de un asesinato, de una porción de incestos, de la muerte del difunto y de las angustias, la prisión y constante miseria de un desdichado.
Amigo, ¡viva la religión, viva el rey absoluto, viva la justicia de Bornos, y mueran los herejes liberales que quieren reinen las leyes y la razón!
Estos crímenes horribles no se puden perdonar.

R 2 de noviembre de 2008

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Sólo le ha faltado decir que la culpa de sendos asesinatos la tuvo Fernando VII y no la anormal mente de este bornicho enfermo. Qué cosas. De todas formas, muy interesante a historieta.

A. Benítez.

Cemanue dijo...

Yo, y espero que se me entienda lo que quiero decir, alabo el trabajo minucioso de Manuel Martel pero sinceramente, no veo interés alguno en darle bombo a las cartas del Telesforo de los cohones.
Alguien que no para de insultar al pueblo y a su gente no merece más que desprecio y olvido.

Martel dijo...

¡HOLA!
Veamos, yo no hago ningún trabajo minucioso, sólo intento que todo el que esté interesado conozca que por no se qué motivo apareció en Bornos Telesforo de Trueba y Cosio y escribió maldita cosa escribió y nos puso como dice Juan Luis a caer de un burro en sus cartas que por cierto son manuscritas e inacabadas.
Te preguntarás que interes puede existir en publicarlas, pues mira de momento un punto de vista distinto de lo que leimos de Frasquita Larrea y su Verano en Bornos,interes en que conozcamos que por aquel tiempo existia miseria y más miseria en nuestro pueblo como en cualquiera de esa época en España, y por lo tanto esas cartas forman ya parte indisoluble de nuestra historia. Evidentemente esto como cualquier otra cosa puede no gustar a todos (ni con ello lo pretendo) pero es lo que tiene.ÉL vió lo que vió lo relato de una manera sectaria y partidista, pero no dista mucho de lo que se escribe actualmente de otros lugares y no por ello a de ser despreciado u olvidado, la historia está para recordarnoslo, pero es historia.
M. Martel

Perico Calderero dijo...

Con todo el respeto para M.Martel, ¡¡ creiamos que todo lo escrito por el famoso Telesforo estaba ya olvidado !! .

Perico Calderero

Anónimo dijo...

difundir mentiras como las que dice el tal telesforo no es para nada productivo, estas cartas las odio por mucha "supuesta" mente liberada que tuviese su autor

A.Rodríguez Hidalgo. dijo...

Por favor! ¿cuando vamos a dejar de ver las cartas bornesas?. Esto es un desatino que no beneficia para nada al blog. Pido a los responsables del mismo que hagan algo. Ya esta bien con que se haya publicado una vez.
A.Rodríguez Hidalgo.