jueves, 5 de septiembre de 2013

Cartas Bornesas, 5ª.

Cartas Bornesas, Carta 5ª.
Telesforo de Trueba y Cosío
Obra varia
Estudio preliminar:Salvador García Castañeda.
Servicio de Publicaciones, Universidad de Cantabria.
Santander Junio de 2001.
Transcripción: M. Martel.


Amigo, tu largo silencio ya empieza a apurar mi paciencia y, si yo no te conociera tan bien como te conozco, creería que te habías vuelto bornés al ver tu desgana e ingratitud.
Escríbeme por todos los santos del cielo, pues después de tantísimo disparate como asedia a mis oídos desde que estoy aquí, tengo necesidad de oír algo que lleve vislumbre de sentido común.
Estos días ha hecho un calor insoportable; los pájaros se caían atontados y dos burros se han ahogado, de modo que si la canícula tiene tan terrible influencia sobre ese género de animales, estoy temiendo una gran mortandad en este pueblo. Sin embargo, hasta ahora no ha habido más víctimas que las dos referidas y los borneses continúan lo mismo que siempre, esto es, tostados de modo que su pellejo parece curtido.
Yo, en verdad, no sé en qué hacen consistir la hermosura del clima de la Bética ni qué gusto puede uno experimentar en asarse vivo. También me sorprende mucho la gran reputación que los andaluces han adquirido por sus agudezas y buen humor. Una de dos, o los tiempos han cambiado, o los borneses son de diferente especie que los demás andaluces, pues gente más tosca, más ceñuda, ni más tétrica, no creo exista sobre la faz de la tierra. Todos sus semblantes respiran morosidad y la risa está desterrada de su boca, bien que no es extraño no tengan ganas de reírse unos hombres que están ladrando de hambre. Con todo, ésta se extiende aún a aquéllos que no están en una absoluta necesidad, y yo, a la verdad, me admiro al contemplar la eterna y santa calma que reina en estos sitios. Todo respira tristeza y hastío. Aquí los días son iguales y se pasó el patrón del pueblo lo mismo que otro cualquiera. Señor ¿Cómo es esto? Yo siempre he visto aún en las aldeas más despreciables, días consagrados al contento y regocijo.
¿Adónde está el tamboril de Vizcaya, la gaita gallega, el rabel y la zambomba de Castilla? La guitarra tan celebrada en Andalucía ¿se ha perdido o es el clima de Bornos perjudicial para sus cuerdas?Hasta los barberos guardan aquí un espantoso silencio, y cuidado que barberos no faltan, pues sólo en la calle donde vivo, hay cuatro. Pero ¡qué holgazanes! ¡que circunspectos! ¡ellos tocar, ellos reírse  ellos contar chistes! ¡Que ni por pienso! Pues ¿en qué se ocupan? En una profunda meditación tan provechosa como la del búho. El poeta (?) que dijo(?) sin duda tenía noticias de los barberos de Bornos.
Ya te he dicho que la miseria de este pueblo es exorbitante. Ahora debo añadir que todas las hambres, la inmundicia, la ignorancia y la superstición acumuladas, no equivalen a la suma de lo que hay en Bornos. Imagínate cuáles deben ser los recursos de una grande población de campo que no tiene más de una legua de término y que aún de esta legua no hay nada que sean bienes propios. Llega el tiempo de la siega y en aquel tiempo los borneses dejan su pueblo y salen a abrasarse en esas eras todo el día de Dios, a razón de dos reales. Se pasa la siega y vuelven a estar parados hasta San Miguel, y acabada ésta, vuelven a sus casas a morir de hambre en el invierno. Como no conocen ningún género de industria, se están con los brazos cruzados en esos meses rigurosos, si bien no sale a tomar por fuerza, en los caminos, aquello que no tienen arte para ganar por medios honrados. Y, ¿son éstas las tierras preferibles al norte de España? El gallego, el asturiano y el montañés, que con tanto desprecio son mirados, a fe que poseen otra industria, otra actividad y otra disposición que los andaluces sus detractores.
Todas aquellas provincias son más pobres que la Andalucía. Yo he estado en algunas de sus aldeas más infelices pero nunca he visto lo que estoy viendo en Bornos. Allí todos trabajan y sacan jugo de las míseras producciones de su país montañoso y poco fértil. Como todos se dedican a sus tareas, reina la buena fe y dejan sus casas abiertas, confiados en la honradez de su vecino. En el invierno unos hacen cestos, otros tallan la madera y, en fin, al que no le queda otro recurso, deja su tierra y desciende a las provincias del madiodía a ejercer aquellos ramos de industria y de comercio que la indolencia e inaptitud (sic) de los habitantes no les permiten a estos ejercer.
Amigo, quizás me cegará el amor que profeso a mi tierra; pero, a mi modo de entender, hay una grande diferencia de aquellos hombres a éstos.
Sobre el artículo de la miseria te podía escribir muchos pliegos pero, por ahora, me parece basta a darte una idea de ella con lo que llevo dicho.
Que tú nunca conozcas la miseria ni las desastrosas consecuencias a que da margen, es el sincero voto de tu amigo.

R 28 de septiembre de 2008

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Valiente sujeto amargado.

A. Benítez.

CARO dijo...

la enfermedad de este tipo por fin la he descubierto, no es gota ni reuma ni apendicitis, lo que tiene es un odio galopante hacia bornos y en cada carta se le nota que se le va llendo la cabeza y solo tiene como unico monotema el odio hacia este pueblo.Tambien en bastantes detalles se le nota la mentira como es el caso de las puertas cerradas, para que iban a cerrarla con lo miserables que eran.

Anónimo dijo...

no poneis la noiticia d la mocion??

Anónimo dijo...

En esta da culebra a los andaluces no solo a los bornenses...este tio...es la ...no lo entiendo, no se de que va el tio. Todo es muy raro, a saber si algo mas que hollin había en su cabeza. Muy raro todo.

Juan Luis dijo...

Hombre, yo con lo de Telesforo, no es que este totalmente de acuerdo, pero..., hay cosas que abría que meditar, en Bornos se dan todavía casos que tienen cojones, hay gente que no saben del material que está hecho el piso por donde caminan, pero hay otros que habría que darles un premio al engaño popular, aquí es donde le doy la razón, somos pancipelaos, lo que no sé si es por arrastrarnos por muy poca cosa, o es por que cuando no había que comer nos adentrábamos por debajo de los alambrados, para coger alguna que otra fruta que llevarnos al estómago de aquellas maravillosas huertas. Seguire.
(J. Luís)

Juan Luis dijo...

Este Antonio de mis entrañas, no tiene solución, desempañate los quinqueles, aunque todavía queden cerebros en cimentera, ya existen claros donde se aprecia la luz divina, esa que nadie explica, esa que tanto deseamos, esa que en milenios se han esforzado en querernos introducir quien menos aporta, Antonio cuando voy a algunos entierros te veo allí junto al cura, y me pregunto, ¿ que hace este hombre ahí.
Y se me vienen recuerdos..., ¡coño! que me cabreo, Antonio piensa y veras la luz divina.
(J. Luís)

Anónimo dijo...

No sé a por qué Antonio irá el tal J.Luis. De todas formas, sólo decir una cosa:

"Verba docent, exempla trahunt."

A.Benítez.