domingo, 1 de junio de 2014

Refrán cierto.

Yo tendría diez o doce años. Trabajaba de aprendiz de zapatero con Dominguito el Lechugo, en la calle Calvario. Por la mañana iba al Avión a limpiar las cochineras y a cambio, Antonio compartía el abundante desayuno que le mandaba su madre. Café con leche, tostadas y alguna chacina.
Un día que no debía estar yo muy trabajador, se me pasó hacer mi trabajo y cuando fuí por mi salario en vez de tostadas, Antonio me pagó con un refrán que nunca olvidé:
.-En esta vida puta el no trabaja no manduca.
Así me lo contó Alonso el de la lechería.


R 1 de junio de 2008

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