lunes, 31 de marzo de 2014

Una murguista historia de Bornos. Pág.11.

Como se ve, el dieciocho
no dejó muchas historias,
pero ojo al diecinueve,
Bestseller de la memoria.
En el diez los franceses
nos invaden y saquean.
Dejaron todo muy tieso,
cual mojama atunera.

Los jerónimos sufrieron
el quedarse sin la plata,
incluso Fray Juan perdió
una cruz de Caravaca.
Los franceses la pusieron
en la vivienda del cura,
al que depilaron ingles
y axilas como tortura.

Pero esa misma noche
Gaspar Tardío, bandido,
emulando al gran Lute
se adueñó de estos alijos.
Lo que hizo o no con ellos
nunca su pudo saber;
lo cierto es que la plata
aquí no se volvió a ver.

En el once Semelé
bien armado en Bornos entra:
cuatro mil pistolas de agua
y el pincho de una brocheta.
Pero el nuestro, ballesteros,
sin tener ese armamento,
hartó de ajos a la tropa
para que echaran su aliento.

La victoria fue inmediata,
cien franceses por urgencias;
parecía el ambulatorio
la cucaña de la feria.
Ballesteros fue aclamado,
invitado en todos sitios
y el Piña le dio un vale
que lo gastó en chalequitos.

Pero dos meses después,
Conroux, con sed de venganza,
se trae a todo París
con mascarilla en la cara.
Ballesteros, en Gibraltar,
en temas de contrabando,
se volvió rápidamente,
siendo esta vez derrotado.

José Bermúdez.

R 2 de mayo de 2008

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