lunes, 24 de marzo de 2014

Una murguista historia de Bornos. Pág. 4.

Alfonso décimo dio
La aldea a Per del Castel,
Caballero sevillano,
De Triana, por más saber.
La concesión se produjo
En el año eme ce ce
Equis ele uve tres íes,
En latín, y así rima bien.

Mas el mudéjar bornicho,
Seis años después, bravío,
Inicia una rebelión
Y rescata lo perdido.
El rey, al ser informado,
Casco y escudo cogidos,
Echó a los mudéjares
Tras tomar de nuevo el sitio.

Para evitar más problemas
Trajo población del norte.
Les facilitó el cobijo
El pan y hasta el consorte.
Eran vascos, catalanes,
Manchegos, galleguiños,
Y las cartas de los bares
En cuatro idiomas distintos.

Siendo propiedad real,
El rey actuaba sin reparo.
Bornos se donó otra vez
En el mil trescientos cuatro.
A Fernán Pérez de Ponce,
Hijo de ayo de palacio
Fue a quien tocó el regalo,
Por el Trócola rifado.

Comienza el siglo catorce,
Centuria de malos vientos,
Bornos, tierra de frontera,
Era propenso al saqueo.
A esto se le añaden
Hambrunas, viruela y peste
Don Alfonso carecía
De aspirinas suficientes.

Y Juan Ponce de León,
Harto de tantos problemas,
Vende Bornos y Carija
En torno al año sesenta.
Martín López de Córdoba
Es el señor que le paga
Treinta mil maravedíes,
La hipoteca asustaba.

José Bermúdez
R 24 de marzo de 2008

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