miércoles, 1 de febrero de 2017

El estraperlo, de San Roque a Bornos.


Estimados Bornichos:
Creo que la época del contrabando en Bornos durante las décadas de los 40, los 50 y los 60 forma parte de la historia de este pueblo, por lo que considero que dicha parte de historia, así como muchos nombres de los hombres que la protagonizaron merecen un lugar en este blog, por lo que yo, que viví parte de aquél tiempo y realicé aquella actividad quiero, para el recuerdo de muchos e información para todos contar a groso modo cómo se realizaba, qué sacrificios, penalidades y qué fuerza física, psíquica y moral eran necesarias para llevarla a cabo año tras año, continuar en la lucha después de en poco tiempo haber perdido varias cargas de tabaco o de café, algunas de éstas porque antes de ser detenido había que tirar la carga para así evitar la multa e incluso la cárcel, y otras porque de detrás de cualquier árbol o pedregal aparecían tres guardias civiles que al primero del grupo le ponían el fusil en la cabeza y al último en la espalda. Otros enemigos muy temidos por los "mochileros", los que portaban un saco de café o tabaco a la espalda, eran los que con escopeta en mano salían al paso de éstos dando el "alto a la Guardia Civil" , para que arrojaran la carga y así apoderarse de ella.

Fueron muchos los que probaron hacer unos "viajes", nombre con el que se conocía tomar en Bornos el "coche Ronda" hasta la estación de Montejaque, y de aquí, tomando el "corto", tren de la época, hasta San Roque, donde en una especie de casa-posada que se conocía como "María Machuca", donde unos por su propia cuenta, empleando su capital y otros "a porte", donde el capital lo ponía un tercero, preparaban una carga de tabaco o de café con un peso proporcionado a su capacidad física, podía consistir en 35 kilos de café, ó 60 libras de tabaco, una libra = 460 gramos, los más capacitados, a lo que había que añadir el "costo", comida para uno varios días, la manta o "cobertón", el capote, etc.. Después tenían que esperar a que el que inspeccionaba la salida "vigía" diera "vía libre" . Cuando el "semáforo" indicaba que se podía salir, lo hacían en general por la noche o de madrugada, en grupos que podían ser de varios indivíduos, dos, tres cinco y hasta alguno que prefería ir sólo.


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Los mochileros se servían también
de perros adiestrados
Los itinerarios, aunque solían cambiar en virtud a lo acaecido en viajes precedentes se iniciaban en el punto ya antes mencionado, estación de San Roque, para bordear los pueblos de Almoraima y Castellar, cuyos nombres, por la contundencia con que actuaba la Guardia Civil de dichos puestos hacía temblar. De aquí se pasaba entre los pueblos de Jimena de la Frontera y Alcalá de los Gazules. En este punto se separaban los de Alcalá, Paterna y San José del Valle, continuando los demás hasta Puerto de Galis, donde los Ubriqueños tomaban la dirección hacia su ciudad. De Puerto Galis, siempre caminando por estrechas veredas, arrastrando barro y soportando las más duras condiciones climatológicas se dirigían hacia Algar, no sin antes sortear otro de los puntos más peligrosos, el charco de los Hurones.
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Una vez pasada la localidad de Algar, localidad donde había muchos hombres dedicados al contrabando, y que por lo general viajaban con los de Bornos y Arcos, los de esta última ciudad, Arcos se desplazaban a la izquierda, mientras que los de Bornos continuaban en dirección a la Mesa el Jardín, las Anderas, Los Frailes, y cruzando el rio Guadalete por la pasada de los cachones, a veces con el agua hasta la cintura se encaminaban hacia el tramo final: el arroyo la Negra, la Asomadilla, el cortinal o por las huertas del cementerio. También iban algunos de Espera que buscaban camino y suerte hasta llegar a esa localidad. Llegar a sus casas descalzos, desnudos y exhaustos pero con la carga completa y seca constituía todo un éxito, hubo muchos que en las proximidades de su hogar lo perdieron todo. 
Continuaré en próximas intervenciones.

Juan Cabrera.
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. R de febrero de 2008

1 comentario:

Anónimo dijo...

Buen guión para una película. Acojonante. Espero el próximo capítulo.