jueves, 12 de enero de 2017

La mili.

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Nos contaba en los años setenta, que hacía veinte años que se había “licenciado” del ejercito y, moviendo la mano derecha abierta arriba y abajo y el pulgar apuntando a la boca, en ademán de beber, nos decía Laureano: “Tteinta y tté mece a puzzo”. Casi tres años de mili, de un tirón, se pegó  en Canarias ahogando sus penas en alcohol.  
Hoy contaremos una historia del día en que marcharon los de su quinta.
Una quinta la formaban el número de mozos útiles para hacer el servicio militar obligatorio, obligación que duró si no recuerdo mal hasta el año 2000.
Un año antes de incorporarse al servicio, eran tallados (medidos) en los negociados de quinta de los Ayuntamientos y pasaban a ser alistados a los 20 años y reclutados a los 21, que era cuando los varones cumplían la mayoría de edad. Como curiosidad de la época, las mujeres no eran mayores de edad hasta los 23 años.
Llegada la hora de su incorporación a filas un camión de la Caja de Recluta de Cádiz pasaba, de pueblo en pueblo, recogiendo a los reclutas. En la Plaza de la Iglesia se presentaron los mozos bornichos y fueron embarcados rumbo a la capital. Para la mayoría era la primera vez que salían del pueblo que les vio nacer. Cuando a penas hubo pasado el camión la Curva del Calvario se oyó la voz de Laureno desde el fondo del camión diciendo:

“¡¡¡ ABBÍ ET TELÓN, TE VEAMMO MUNDO!!!”




Francisco Galán.

R 12 de enero de 2008

2 comentarios:

CARO dijo...

Autentico, je je, y vio mundo, lo vio ,lo vio, tres años seguidos y en las islas sin poder venirse pa Bornos

Anónimo dijo...

se porque mi padre fue en ese camion que tambien dijo cuando llego a cadiz ,"mira,mira `que jaba tan gande" y lo que veia era el mar por primera vez......que bonito descubrir mundo ..........