lunes, 28 de agosto de 2017

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En Bornos también hubo multi cines.
Sobre los cines de Bornos: (de verano) Gamuba, San Jerónimo y el de Dorado. (de invierno) el de Paquito Girón, en la avenida San Jerónimo, el de la calle San Jerónimo y el Colón, de la calle Vera Cruz.

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¿Reconocéis a alguna abuela?

Obras de arte de Bornos camino de otras tierras. 1973

ABC
Joaquin González Moreno.
28/08/73

Cuando llegamos a Bornos este verano, el pueblo estaba un poco molesto. Hace unos meses un camión -casi ocultamente- pero con autorización eclesiástica de Sevilla se llevó todas las obras de arte qué desde el siglo XVI atesoraba su famoso monasterio del Corpus Christi, primera fundación de San Juan de Ribera. En 1972, comentábamos desde estas misas columnas la posibilidad del cierre del cenobio gaditano. Dudábamos de la propiedad de la comunidad, teniendo en cuenta la voluntad del fundador, expuesta claramente en su testamento, redactado en Nápoles en 1571. Contra los deseos de Per Afán de Ribera se interpuso la bula papal qué poseían las monjas y que modernamente podrían dar lugar a un pleito, pues en ella no aparece bien claro la jurisdicción eclesiástica, y sobre todo no se especifica lo que procede ejecutar en el caso de abandono del inmueble por las religiosas.

Asi las cosas, con permiso de Roma, se procedió a desmontar el convento. Los patronos permanecen en silencio, toda vez que suponen que cuanto se haga estará de acuerdo con el espíritu testamentario de su antepasado el primer duque de Alcalá de los Gazules.

No obstante, hay un problema que cuantos supimos del molesto asunto consideramos esencial. Se trataba de dejar en Bornos lo que había sido donado a aquella población. Bien hubiera estado que si la comunidad marchaba a otro lugar, llevase consigo sus reliquias y alhajas; pero las monjas, por orden del prelado hispalense, no tocaron las obras de arte, antes al contrario las dejaron depositadas en manos de su capellán.

Todos pensaron que el cáliz, copón, ostensorio, guante y báculo de San Juan de Ribera, así como el cristo italiano, los lienzos, ornamentos y esculturas pasarían a la parroquia de Bornos. Ello parecía natural. Pero no fue así, pues la margen del Crucificado está hoy en Jerez de la Frontera y las demás piezas diseminadas. Hasta las campanas fueron desmontadas y llevadas a Ronda.

Nos decían varios vecinos de Bornos que los borniches habían perdido una de sus músicas más bellas, la esquila que tocaba de madrugada en el convento del Corpus Christi  y que recordaba con nostalgia en su libro un “Verano en Bornos” la ilustre Fernán Caballero.

Verdaderamente Bornos tiene una gran desgracia en su historia. Y no es solo por este cierre y probable venta del monasterio de las Clarisas, sino por las otras obras de arte que siglos pasados fueron también enajenadas y hoy  son molinos, escuelas y oficinas. Empezaremos por su gran cenobio de san Jerónimo, que como todas las obras de esta orden, era de una categoría extraordinaria. Mendizábal acabó con él, y hoy sus restos repartidos por diferentes casas del pueblo y hasta en la parroquia podemos encontrar vestigios de sus viejos mármoles.

Seguiremos con el palacio, en nuestros días propiedad de su Ayuntamiento. Sus estatuas del siglo I, sus copias del siglo XVI, vinieron a Sevilla y procedían nada más y nada menos que de Roma, Capua y Nápoles. Eran en opinión del arqueólogo Adrián Espadafora la mejor colección de recuerdos italianos de España. Lo que queda es de un gran valor. Y tanto su buen alcalde como sus actuales y pasados concejales, se han preocupado y se preocupan de conservar. Para ello han iniciado el traslado de las escuelas y oficinas públicas. La restauración de su fuente italiana del siglo XVI y proyectan realizar otras obras en sus patios y jardines, contando con muy pocos recursos económicos.

Ahora que se promueve tanto el turismo no se comprende cómo se han sacado de Bornos estas obras de arte. Lugar había en el palacio, en el castillo –como le llaman en el pueblo- para ubicar una exposición con las reliquias y recuerdos de San Juan de Ribera. Los accesos a la ilustre villa son estupendos, no hay problemas de malas carreteras, ni cuestas peligrosas. Está a un paso de Arcos de la Frontera.

Pero, como decíamos al principio, la molestia de los borniches ha saltado a su ayuntamiento. Sabemos de buena tinta que se han cursado informes reclamando lo que es justo y pide el pueblo. En una palabra que vuelvan las obras de arte que han partido. Ya nada se puede hacer por recuperar los lienzos de los Jerónimos, ni las estatuas de los Ribera, pero si se deben pedir lo que tenían las actuales paredes desnudas del monasterio del Corpus Christi.

No quieren los habitantes de esta bellísima población que un día sus hijos y nietos les acusen de abandono, de que pudieron haber evitado la fuga de este conjunto artístico y no lo realizaron. Bornos sabe que cuenta con amigos, que tiene en muchos lugares personas que le apoyan en sus justas reivindicaciones.

Mientras tanto, a la orilla del pantano que tomó nombre de esta histórica villa, el pueblo espera confiadamente en la justicia y en la buena fe de los que han intervenido en la retirada de las obras de arte. Un paseo por el cenobio nos llegó a descubrir que hasta sus puertas fueron desmontadas y la misma pila de agua bendita, de mármol de Carrara, presentaba señales de haber sido forzada para llevársela a otro lugar. Creo que la ayuda económica de Bornos al Convento del Corpus Christi desde el Siglo XVI a nuestros días y la protección de los patronos del cenobio franciscano bien merecen que se reconsideren estos hechos y se den pasos atrás para paz, concordia y bien para todos. Así lo esperamos confiando en la intercesión celestial de un gran amigo de los borniches: San juan de Ribera.








El órgano de monasterio de los Jerónimos
fue para Las Cabezas de San Juan

En Bornos también hubo multi cines.

                                                                                                           R 28 de agosto de 2008                                             


Hola Bornichos, hace días que quiero explicar algo y un día por otro lo voy dejando.
Tal como digo en el encabezamiento, en Bornos hubo multi cines, a los más jóvenes les parecerá extraño, pero a D. Juan Cabrera seguro que no.

El recuerdo más antiguo que tengo de haber ido al cine es un cine de verano que se llamaba Gamuba, estaba situado detrás de la fragua de Viruta, más o menos donde hoy está el colegio San Juan de Ribera. Era propiedad, según tengo entendido del teniente Gavira y Paco Muñoz, de ahí el nombre.En cuanto a cine de invierno, el recuerdo más lejano es haber ido a un cine de Paquito Girón, situado este en la avenida San Jerónimo donde tuvo un taller de mecánico.Otro cine de invierno estuvo muy cerca de mi casa, en la calle San Jerónimo. Me imagino que era de Paco Muñoz, por que posteriormente montó en ese local una tienda de ropa.

Ya más estables fueron los cines de verano de San Jerónimo y el de Dorado. En el cine de Dorado pude ver Los Diez Mandamientos por el módico precio de diez pesetas, un capital para la época.
En el de San Jerónimo la peli que recuerdo es la de Los 7 Magníficos, para esta también costaba la entrada diez pesetas, pero si habías ido antes a ver otras películas te daban una chapa con el nombre de uno de los actores y si juntabas las 7 chapas las podías cambiar por la entrada para el día de la película.
El precio normal de cada día era de dos o tres pesetas por película. Con lo que si pillabas un Duro podías comprarle pipas y cacahuetes al Minero y tomarte una Mirinda en el ambigú.

Por último, el cine más nuevo que conocí fue el Colón de la calle Vera Cruz, donde vi las películas de Joselito y Marisol.

Las películas las pregonaban por la tarde y el mismo pregonero repartía el programa de mano. Por cierto a ver si D. Juan Cabrera, que tiene buena memoria, nos habla del pregonero, todo un personaje.
Los rollos de las películas iban enlatados y metidos unas sacas que traían Los Amarillos. Antes ha salido por ahí el teniente Gavira y me he acordado que este señor me puso la única multa que me han puesto en mi vida. Me multó con 25 pesetas por coger moras en una morera que daba a su ventana, en la calle Ancha. Seguramente no me multó por coger moras, si no por joderle la siesta.
Un saludo para todos.

Juan Manuel Rodríguez
Badalona