domingo, 2 de abril de 2017

El laxante, otra de José María.



    Después del éxito de la “operación sandía”, José María pasaba por la puerta de aquella casa siempre atento y dispuesto a aprovechar cualquier descuido. Un día la señora de la casa estaba preparando el vaso con aceite para la mariposa que todos los días le ponía a la Virgen y por un momento lo dejó en la mesa para ir por cerillas. Nuestro amigo lo vio de refilón al pasar por la calle y creyó que se trataba de un vaso de vino, por lo que, sin pensárselo un instante, entró con decisión y se lo bebió de un trago.
   Aquel día no tuvo problemas de evacuación.


R 2 de abril de 2008
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