miércoles, 26 de julio de 2017

Fauna bornicha: cangrejos de río.

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Cangrejos capturados en el Lago de Bornos 25/07/2017



Estos cangrejos capturados ayer en el Lago de Bornos pertenecen a la especie Procambarus clarkii  o cangrejo rojo americano.
Este crustáceo endémico del Golfo de México, fue introducido en 1973 en la cuenca baja del Guadalquivir. Su crecimiento y propagación ha evolucionado de manera alarmante durante estos años hasta llegar a ser un verdadero problema para la biodiversidad de nuestro país.

Su introducción experimental fue promovida por los propios pescadores debido a su crecimiento más eficaz y su mayor resistencia a las inclemencias del entorno en relación al cangrejo autóctono de nuestro país, que podría satisfacer la demanda de cangrejo que en esos momentos existía.      
   
La biodiversidad, en los ecosistemas en los que habita esta especie, se ha reducido muy notablemente debido a su acción directa o indirecta sobre los organismos con los que interacciona.
Este cangrejo actúa de un modo directo sobre la vegetación pudiendo alterar la red trófica dependiente de ella y sobre todo en algunos anfibios y reptiles disminuyendo sus poblaciones hasta los limites para su desaparicion.

También se sostiene que puede ser transmisor de una enfermedad denominada "Tularemia", causada por Francisella tularensis, que afecta a los mamíferos, a las aves e incluso a los humanos.

En relación a las aves hay que remarcar que muchas de ellas están aumentando su densidad poblacional gracias a la llegada de este cangrejo y su imparable crecimiento masivo. Debido a que casi la totalidad de su dieta esta ligada al cangrejo ha sido beneficioso para ellas. No obstante, en términos de biodiversidad esto es negativo ya que simplifica aún más las relaciones tróficas que haya en el ecosistema.
 
Hay una serie de diferencias estructurales entre el cangrejo rojo americano (Procambarus clarkii) y el cangrejo autóctono de España (Austropotamobius pallipes) que a través de esta imagen podemos ver claramente:






El principal problema del masivo crecimiento del cangrejo americano y el declieve poblacional del cangrejo autóctono no esta en la derrota en cuanto a la competitividad estructural existente entre las dos especies sino en la infección que provoca en este debido a que porta un hongo (Aphanomyces astaci) causante de afanomicosis o "peste del cangrejo" que limita de manera mucho más catastrófica la supervivencia del mismo.

En los primeros años tras su introducción hubo grandes disputas entre pescadores y arroceros en relación a la rentabilidad económica de la extensión de este crustáceo.
Los pescadores se veían muy beneficiados de la introducción de esta especie en los arrozales ya que debido a la gran demanda de cangrejo que existía en esos momentos en nuestro país la producción aumentaba de forma espectacular y por tanto sus ganancias eran mayores.
Por otro lado, los propietarios de los arrozales veían disminuida su producción de forma proporcional al crecimiento de la población de este cangrejo ya que perjudicaba gravemente sus plantaciones por el deterioro que producían sus excavaciones en los mecanismos de retención de agua, tan necesarios para el bienestar de las plantaciones, que provocaban la pérdida casi total de la cosecha.

Se están utilizando algunos métodos prácticos para el control de las poblaciones del cangrejo rojo americano, como por ejemplo extracciones periódicas capturandolos con nasas o reteles y la construcción de diques de contención.

También se ha intentado combatir el crecimiento de la población de la especie Procambarus clarkii con la introducción de un competidor foráneo, de un mismo origen geográfico y resistente al hongo, el cangrejo señal (Pacifastacus leniusculus). Esta especie presenta características muy similares a la especie autóctona (Austropotamobius pallipes) pero a diferencia de esta es resistente al hongo tras su convivencia durante miles de años con el cangrejo rojo americano en sus áreas de distribución natural.

El cangrejo señal es definido como el homólogo ecológico del cangrejo autóctono de Europa (y por tanto de España) ya que es capaz de ocupar el nicho ecológico de este y realizar los procesos similares en cuanto al mantenimiento del bienestar de nuestros ecosistemas. Se introdujo con la intención de crear un "efecto barrera" al cangrejo rojo americano debido a la competitividad equitativa en términos intraespecíficos.

Esta solución presenta un inconveniente muy importante ya que aunque es resistente al hongo también es portador, por lo que la recuperación del cangrejo autóctono  no tendrá beneficios ni a corto ni a largo plazo.



Fuentes
https://sites.google.com/site/cangrejorojoamericano/

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