martes, 20 de diciembre de 2016

Dichoso mes de diciembre

R/ 20-12-2012
Dichoso mes de diciembre


Parece que fue ayer y ya se ha cumplido un lustro desde que se fue nuestro querido amigo don Juan Gómez Román, si no recuerdo mal sobre el 12 de diciembre del año 2007. Natural de Algodonales y siendo aún joven, a mitad de la década de los sesenta, fue nombrado cura ecónomo en Bornos. En nuestra iglesia parroquial de Santo Domingo de Guzmán, durante los años que estuvo entre nosotros, su labor de pastoral es conocida por todos sus contemporáneos. Su formalidad no sólo quedó sellada dentro de su ejercicio clerical, también quedó confirmada cuando el Espíritu Santo le condujo por un camino distinto al orden sacerdotal.
Sus amigos íntimos sabíamos de su profunda preocupación cuando conoció a la que más tarde sería su esposa y madre de sus hijas, nuestra querida Eulogia. Con ella, se reunía a ojos de todos en el despacho parroquial hasta que decidió solicitar la secularización, abrazando de esa forma el matrimonio católico. Pasó de llevar una vida cómoda en el seno de la Iglesia a comenzar una nueva buscando otra profesión que le permitiera sobrevivir. Lo pasó muy mal, pero lo hizo con una gran dignidad. Aún así, desde su nuevo estado, nunca dejó de ser un hombre cercano a sus creencias cristianas y a su Iglesia.
Quede para la posteridad el relato que voy a hacer de su última buena acción para con Bornos. Tras la expulsión de los monjes jerónimos en el año 1835, el famoso libro que escribiera el padre Fray Pedro Mariscal de San Antonio en 1731 (que narra la historia de Bornos y su Comarca -entre otra materia-), pasó por distintas manos hasta recalar en el convento de monjas clarisas a principios del siglo XX. Cuando las monjas abandonaron el convento de Bornos en 1973, el libro, tal como se puede leer en sus primeras páginas, fue regalado a don Juan Gómez Román, por entonces capellán del convento del Corpus Christi. Pues bien, tuve la suerte de ser testigo y presenciar como don Juan Gómez legó a los bornichos (más concretamente a la Asociación Cultural Amigos de Bornos) la famosa obra, como dije antes, regalo personal que recibió de sus monjitas.
Hoy día, tan importante manuscrito -que, por seguridad, tuve custodiado en mi propio domicilio varios años tras la desaparición de la Asociación Cultural- se encuentra con todas las garantías guardado para siempre en el tesoro parroquial de Santo Domingo. También compartí con don Juan actuaciones en los coros parroquiales de Bornos y Arcos de la Frontera. Seguramente, desde el coro celestial, hoy estará dedicando sus mejores cantos a su familia y  amigos, que son muchos. ¡Dichoso mes de diciembre!
Que nos veamos, querido Juan.
Bornos, a 12 de diciembre de 2012
Antonio Benítez (padre)

Posdata: Dos fotos ilustran este escrito. Una corresponde a la inauguración de la biblioteca que existió en el jardín del castillo, donde, entre otros personajes, se encuentran don Juan y don José, ambos curas de Bornos. En la otra foto se puede apreciar el manuscrito del Padre Mariscal antes de ser entregado a la Parroquia de santo Domingo; el libro aparece ante la cúpula del convento de los jerónimos, donde siempre estuvo archivado.