sábado, 24 de junio de 2017

Noticias antiguas. Moreno Mendoza en Bornos. 24 de junio de 1901

La Vanguardia 24 de junio de 1901




MANUEL MORENO MENDOZA. 
"El único patrimonio del obrero andaluz es la miseria..."

Manuel Moreno Mendoza nació en Medina Sidonia en 1862 dentro de una familia humilde. El padre trabajaba como gañán de cortijo y él era el menor de tres hermanos. Sólo tuvo la oportunidad de acudir durante unos meses a la escuela. Fue un autodidacta, pero llegó a ser un dirigente político importante, vinculado al movimiento obrero de la Baja Andalucía y hasta estar ligado a la masonería jerezana. Y es que. este dirigente político y social adquirió gran protagonismo mediante la creación de sociedades obreras de signo reformista y afines al republicanismo. Posteriormente, participaría en la lucha electoral, encabezando las candidaturas republicanas para las elecciones municipales y legislativas, siendo elegido alcalde de Jerez, y diputado a Cortes en dos ocasiones.
Durante este periodo impulsó también en esta ciudad la creación de varios periódicos y una imprenta que estuvo en su propio domicilio, donde se editaban algunas obras de contenido republicano.
Dentro de su incansable actividad política y social, también mantuvo correspondencia con algunos republicanos históricos, como el presidente de la Primera República Española, Luis Salmerón, o con escritores regeneracionistas, como Joaquín Costa. Y se dice que uno de los personajes de La Bodega de Blasco Ibáñez, al que acompañó por la campiña jerezana mientras se documentaba para escribir la novela, está inspirado en el propio Moreno Mendoza. 
Paralelamente a sus actividades políticas, sociales y periodísticas, el historiador y profesor Antonio Morales Benítez ha descubierto una vertiente masónica, menos conocida, pero muy importante. Según sus estudios, este jerezano de adopción desarrolló una importante actividad durante casi 40 años de militancia. Se inició en la masonería en un taller jerezano en 1897, pero tras el desmantelamiento de la institución en la ciudad, se afilió a otro histórico taller de Ubrique, para continuar trabajando desde allí por recuperar el masonismo en la ciudad.
Su figura constituye un referente importante para la historia de Andalucía durante el primer tercio del siglo XX, como exponente de ese republicanismo reformista que representó. Moreno Mendoza fue elegido alcalde de Jerez durante la sesión que celebró la nueva corporación el 15 de abril de 1931, por 37 votos a favor, frente a uno, que obtuvo Roma Rubíes.
Pese a su avanzada edad (setenta años), sólo dos meses después de haber accedido a la alcaldía, resultaba elegido diputado a Cortes. La simultaneidad de ambos cargos y el hecho de tener que vivir a caballo entre Jerez y Madrid, lo pondrían en una delicada situación, e iba a sufrir una dura oposición por parte de algunos sectores que formaban la coalición que lo habían aupado a la alcaldía.
Finalmente, durante la sesión del 19 de diciembre de 1931 un nuevo incidente entre radicales y socialistas provocaba la dimisión de Moreno Mendoza.
Abandonó definitivamente la ciudad de Jerez en 1934, para instalarse en Madrid con su familia. La marcha de quien había sido referente del republicanismo en buena parte de la provincia gaditana, pasaba casi desapercibida, sólo sus más allegados le despidieron y lo acompañaron hasta la estación de tren.
En la capital, el veterano dirigente abandonaba cualquier actividad política y las relaciones con su antiguo jefe político, Alejandro Lerroux, llegaron a ser casi inexistentes. Sin embargo, siempre mantuvo a nivel personal unas relaciones cordiales con Martínez Barrio [De origen bornicho]. Quiso permanecer al margen de la ruptura de los republicanos.
Con el aislamiento político al que se vio sometido tras su marcha de Jerez y el abandono de sus actividades, llegaron también las dificultades económicas y de salud.
El estallido de la guerra civil sorprendió a Moreno Mendoza en Madrid. Pero la familia iba a quedar trágicamente dividida. Su hijo Jesús fue detenido en Sidi-Ifni por oponerse a los militares sublevados. La angustia producida por la crueldad de la guerra y el temor fundado de que su hijo iba a ser fusilado (como así ocurrió), terminaron por agravar su delicado estado de salud. Falleció el 16 de septiembre de 1936, en plena guerra civil. Fue enterrado en el cementerio de la Almudena ante sólo tres personas como testigos. El histórico dirigente, recibido en algunas poblaciones a comienzos de siglo por las multitudes, desaparecía de esta forma y en medio de un enfrentamiento que él mismo había tratado de evitar a lo largo de su dilatada trayectoria.

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