viernes, 10 de febrero de 2017

Un verano en Bornos, Carta duodécima (I)

"... Luisa mía he recuperado mi salud en Bornos, y no obstante, hubiese preferido no venir, porque he de estrañar mucho volver á encerrarme entre escuetas piedras despues de haberme apegado á este hermoso campo; oír aquel ruido monótono y cansado de una ciudad populosa, que fatiga, despues de haber gozado de este silencio que encanta, mirar siempre aquel inquieto é incesante bullir del mar, hecha que estoy -á la tranquila y dulce trasparencia de este rio; ver solo muertos mástiles, cuando aqui únicamente veia árboles, con hojas, con pájaros y con vida. A medida que se acerca la época de nuestra ida, se aumenta mi tristeza, sobre todo cuando estoy sola y no torno sobre mí pára disimularla..."



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