martes, 24 de marzo de 2015

Bornos, su antigüedad, su nombre, su historia (XXII)

BORNOS
SU ANTIGÜEDAD, SU NOMBRE, SU HISTORIA(XXII)
DON FERNANDO ENRÍQUEZ DE RIBERA Y SU FUNDACIÓN EN BORNOS DEL CONVENTO DE SAN BERNARDINO, CONOCIDO COMO SAN FRANCISCO.

San Bernardino de Siena (San Francisco)

Nos encontramos finalmente con la cuarta y última fundación de los Enríquez de Ribera, la de Don Fernando, IV Marqués de Tarifa y sobrino de Don Perafán de Ribera.
Para tratar esta fundación vamos de la mano de Manuel Barra para algunos asuntos de interés, y  nosotros nos limitaremos a tratar  lo más importante de la misma.
Mucho cariño debió tener la Casa de los Enríquez de Ribera a Bornos para fundar el Monasterio de los Jerónimos, el de las Monjas Clarisas, el Colegio de la Sangre y finalmente el Convento de San Bernardino o San Francisco. Tampoco debemos olvidar el Palacio mandado construir por Don Fadrique, aunque en esta construcción  hay muchos datos que se desconocen y que pronto serán de dominio público, y  es posible que nos llevemos muchas sorpresas.
Hablaremos ahora de la última de las fundaciones en Bornos, El Convento de San Bernardino de Siena, para Bornos, como decimos,  San Francisco. Y no es que sean los dos titulares de distintas órdenes religiosas, es que los Fundadores lo llamaron así porque fue el Fundador de la Orden de Franciscanos Descalzos, y puede verse que, en un  azulejo que todavía se conserva en las ruinas del Convento, aparece San Bernardino de Siena . Lo que pasó es que al ser este Santo de la orden franciscana, en Bornos le cambiaron el nombre por San Francisco, realmente sin saber porqué. Pero veamos los motivos de esta fundación.
Don Fernando Enríquez de Ribera hizo voto de fabricar un Convento para Franciscanos Descalzos en Bornos, que debía pertenecer, como el de San Diego de Sevilla, a la demarcación de San José de Castilla.
Hay que hacer una salvedad en cuanto al lugar de las fundaciones, porque los Franciscanos Descalzos tenían dos demarcaciones: Sevilla y Extremadura, donde se adscribían las nuevas fundaciones de esta orden, según el criterio del fundador.
Don Fernando no pudo ver realizado su deseo ya que murió el 19 de Julio de 1590, a los 25 años haciéndose cargo de la fundación su esposa Doña Ana Girón.
El 25 de Noviembre de ese mismo año la provincia franciscana de Sevilla tomó posesión del lugar donde ya se estaba edificando el Convento, en Bornos.
Recordemos que en este mismo año también se estaban edificando el Colegio de la Sangre y el Monasterio de las Clarisas.
Pero las cosas iban a complicarse para esta nueva fundación de San Bernardino por ciertas determinaciones tomadas por la Orden Franciscana y el Cardenal de Sevilla.
Mientras las obras iban adelante en Bornos, se celebró un Capítulo General en Valladolid, en el que se acordó que el Convento de San Diego de Sevilla pasase a pertenecer a la provincia de San Gabriel de Extremadura y a la misma (Extremadura) "se la señaló por distrito de toda la Andalucía para recibir nuevos conventos". En resumen, una estratagema para que se unieran los dos distritos en el de Extremadura, facultando a ésta última para que todos los Conventos que se creasen en toda Andalucía, dependieran de la provincia franciscana de San Gabriel en Extremadura.
Lo inmediato fue que el monje Provincial de la nueva Demarcación reclamase para su provincia el Convento que se estaba edificando en Bornos. Pero Doña Ana Girón, viuda de Don Fernando Enríquez, que seguía muy de cerca todo lo relacionado con lo que se estaba haciendo, por disposición testamentaria de su marido, "se mostró inexorable, diciendo que a los Padres franciscanos de Castilla, les había adjudicado el Marqués la fundación del Convento de Bornos, con escritura pública, y que aquellos Padres lo habían de poseer, o lo daría a otra Orden religiosa que no fuera franciscana. En un documento encontrado sobre este asunto, publicado en la revista Gades en 1985, así lo testifica el Papa Clemente VIII en su Bula "Ad ea libenter", (alegría para todos),  del 15 de Febrero de 1593. En virtud de esta Bula se autoriza la fundación de este convento para que estuviese adscrito  a la provincia de San José de Franciscanos Descalzos de Castilla. (Real Academia de la Historia)
Con esta intervención del Papa debería haberse arreglado el problema, puesto que se le dio la razón a la Viuda de Don Fernando Enríquez, Doña Ana Girón.
Sin embargo sigue la controversia: Terminada la obra y consultado el doctor Alonso Ximénez Guerra, Oidor de la Real Audiencia de Sevilla, máxima autoridad judicial que, a su vez, era juez para el cumplimiento del testamento del Marqués, se determinó que se podía proceder a la toma de posesión sin necesidad de nueva licencia del cardenal de Sevilla, que ya la había dado, cuando la toma de posesión del lugar en 1590. En aquel año, el Provincial de la Orden, nombró a Fray Juan Núñez de la Calzada como primer Prior del nuevo Convento, y éste con otros cinco frailes, tomó posesión del mismo el 25 de Noviembre de 1597.
Pero como consecuencia de todo este embrollo, metidos ya en plena Edad Moderna, seguían existiendo las luchas de poder entre el Reino y la Iglesia. De forma que , enterado el Cardenal de Sevilla de la ocupación del Convento Franciscano de Bornos, haciendo caso omiso de la Bula Papal y del Auto Judicial aprobado por el Oidor Don Alonso Jiménez Guerra, ordenó que los frailes dejasen el Convento, enviando a una persona a Bornos, con poderes del Cardenal, que como hemos visto no podía darlos, para su ejecución, o sea, para el desalojo de la Comunidad.
La persona enviada lo hizo con tanta violencia que llegó incluso a destruir el retablo de la iglesia. Los monjes, arrojados a la calle, fueron acogidos en el Monasterio de los Jerónimos y allí permanecieron hasta que el 1 de Enero de 1598, pudieron volver a su convento, una vez que la Real Audiencia de Sevilla pronunció sentencia a su favor.
Este Convento con capacidad para 34 religiosos, fue siempre, hasta la desamortización del Estado en 1835, casa de estudios mayores o noviciado. Al formarse la provincia de los Franciscanos Descalzos de Andalucía, llamada de San Diego, el Convento de Bornos era  el segundo en número y antigüedad.
Para la elaboración de gran parte de los datos nos ha sido de gran ayuda una separata que nos facilito nuestro amigo Manuel Barra, publicada por la Diputación de Cádiz en 1985.

A. RODRÍGUEZ HIDALGO (CONTINUARÁ)


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