domingo, 22 de marzo de 2015

Bornos, su antigüedad, su nombre, su historia (XX)

BORNOS
SU ANTIGÜEDAD, SU NOMBRE, SU HISTORIA(XX)
DESACUERDOS ENTRE DON JUAN DE RIBERA Y LOS ALBACEAS
D. Juan de Ribera
            Decíamos en el capítulo anterior que las obras,  de lo que en principio se creía iba ser Colegio Hospital, estaban ya muy avanzadas cuando vino Don Juan de Rivera. Documentalmente ocurrió lo que sigue:
            "Ya iba la obra a la mitad de alto cuando, en ese tiempo, vino a verla a Bornos el Ilustre Señor Patriarca (Don Juan de Ribera) y le pareció que no era como quiso el muy excelente señor fundador de la Casa Hospital (Don Perafán, su padre), porque era muy grande y con viviendas altas e muchas subidas de escaleras e muy altas e, así, no le plugo (no le gustó) el que se prosiguiese por entonces y hizo que, en la misma plazuela, enfrente, se tomase otro sitio, y se compraron algunas casas, en donde se haría la Casa Hospital, y, a poco que se había empezado la dicha obra en el dicho sitio, quiso el muy Ilustre Señor que se prosiguiese la obra grande e que fuese para Convento de monjas e trajo bula de Su Santidad (El Papa) para hacerle convento, en el año de mil quinientos noventa y tres".
(Fecha en que debió traer la Bula Papal, porque antes no estaba prevista la dedicación para Convento de monjas el edificio, por el momento, dejado de construir)
            Se compraron en total once casas que existían entre la plazuela y la calle Sotos, para el nuevo planteamiento del Colegio Hospital.
            Por los apuntes contables de las casas, nuestro investigador M. Barra deduce que la venida de Don Juan de Ribera a las obras debió realizarse en 1590, en cuyo año están fechadas las escrituras de estas casas.
            El edificio destinado para Monasterio de Monjas no tardó mucho tiempo en terminarse, desde la primera visita de Don Juan de Ribera.
            Era verdaderamente grandioso, según algunas descripciones de la época, sobre todo, aunque corta, pero muy elocuente, la de Fray Pedro Mariscal,  sobre la magnificencia del edificio, de la que hemos hablado anteriormente.
            El caso es que el edificio, tras finalizadas las obras, se cerró, en espera de instrucciones del Arzobispo Don Juan de Ribera que, aunque no existe documentación, los hechos demostraron más tarde que había prometido una nueva visita, posiblemente aplazada hasta estar terminado también el Colegio de la Sangre.
            Es lógico pensar que en la segunda visita ya Don Juan de Ribera traería el plan para habitar el Monasterio. Lo veremos enseguida.
            Y llegó el día tanto tiempo esperado. Por fin en el mes de Junio de 1597 Don Juan de Ribera hace su entrada en Bornos, ante la expectación del pueblo que estaba informado del acontecimiento.
            La visita tenía como motivo principal dar el hábito a un pequeño número todavía de monjas Clarisas, que constituiría la primera Comunidad del Monasterio.
            Todo quedó detallado en el libro de las Fundaciones, en el que se anotaron, como primera partida, todos los actos celebrados con motivo de la creación de la primera Comunidad.
            Lógicamente la venida de Don Juan llevó consigo también y primordialmente la Dedicación de la Iglesia del Monasterio. Con este motivo nos cuenta nuestro entrañable Padre Mariscal que "el arzobispo Ribera regaló a la iglesia del Monasterio piezas de mucho valor artístico, como cálices, copones, una grande y preciosa custodia y muchas piezas más para el decoro en el servicio de los cultos", que igualmente se debieron consignar en el mencionado libro de las Fundaciones, que es imposible consultar por razones que posiblemente más adelante comentemos
            Y seguimos el libro de las Fundaciones que nos dice que el día 25 de Junio de 1597 Don Juan de Ribera, Arzobispo de Valencia y Patriarca de Antioquía dio el hábito de Santa Clara a la Abadesa, 5 monjas y 4 novicias, de la Orden de las Cistercienses, que conformaron la primera Comunidad,  todas ellas procedentes del Monasterio de las Dueñas de Sevilla, actualmente inexistente, dos de cuyos nombres conocemos gracias a un antiguo documento, copia del cual  poseemos por amabilidad de M. Barra: "Doña Juana Herrera, Abadesa y Sor Francisca de la Cruz, Vicaria".
Colegio de la Sangre
            Seguimos con la visita de Don Juan de Ribera y los actos que se celebraron a continuación en el Colegio Asilo, posteriormente Colegio de la Sangre con cuyo nombre permanece hasta ahora. Igual que en el Monasterio, el Arzobispo bendijo el edificio y procedió a la Dedicación de la pequeña Capilla. Recorrió todo el edificio y sus dependencias. Los doce ancianos que serían los primeros en ocupar el edificio estaban situados en un lugar del patio de columnas, bien vestidos con camisas, calzas y zapatos nuevos, como así mismo dejaban caer sobre los hombros una capa nueva hasta los pies.
            Don Juan de Ribera estuvo platicando unos momentos con ellos y se despidió besando todos su anillo pastoral.
            Con este día tan importante, no sólo para él, sino también para su familia, para la memoria de su padre Don Perafán y para Bornos, Don Juan daba por terminado el mandato de su padre y tras unos días de descanso en el Palacio de sus tíos, marchó nuevamente a Valencia.





A. RODRÍGUEZ HIDALGO (CONTINUARÁ                                                                                             

            

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