sábado, 21 de marzo de 2015

Bornos, su antigüedad, su nombre, su historia (XIX)

BORNOS
SU ANTIGÜEDAD, SU NOMBRE, SU HISTORIA (XIX)
DON PERAFÁN DE RIBERA. SU TESTAMENTO.
         En el testamento, entre otras muchas cosas que ahora no vienen al caso, aparecen varias mandas, en virtud de las cuales y con cargo a su peculio de libre disposición, ordena se construya una Casa Hospital. Pero creemos que será mejor conocer sus propios deseos expresados en las cláusulas testamentarias:

            "POR CUANTO YO QUIERO HACER OBRA BUENA Y GRATIFICAR A DOCE CRIADOS POBRES, QUE HAYAN SIDO O SERÁN DE MI CASA, O DE LOS SUCESORES DE ELLA, DE LOS MÁS NECESITADOS Y QUE MÁS TIEMPO HUBIERAN SERVIDO EN ELLA O, FALTANDO AQUELLOS, A ALGUNOS VASALLOS DE MI ESTADO, TAMBIÉN DE LOS MÁS HONRADOS, NECESITADOS Y ALLEGADOS DE MI CASA, PARA QUE CON VIDA VIRTUOSA Y QUIETA, SE PUEDAN RECOGER Y VIVIR CRISTIANAMENTE Y ROGAR A NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO Y SU GLORIOSÍSIMA MADRE, PARA QUE ELLA INTERCEDA CON SU HIJO PRECIOSÍSIMO POR MI ÁNIMA Y DE LAS DE MIS PADRES Y ANTEPASADOS, QUIERO, ORDENO Y MANDO QUE, EN LA MI VILLA DE BORNOS SE EDIFIQUE PARA DICHO EFECTO, POR MIS ALBACEAS, UNA CASA  HOSPITAL, SIN MUCHA CURIOSIDAD (esplendidez, lujo) EN EL EDIFICIO, QUE TENGA UN APARTAMENTO  A MANERA DE DORMITORIO, CON SUS CÁMARAS (habitaciones),  Y UNA PIEZA GRANDE DONDE COMAN, A MANERA DE REFECTORIO (comedor), CON SU COCINA, PATIO Y LAVADERO, CON SUS OFICINAS BAJAS (se refiere a los sótanos, dedicados a almacenar alimentos, tinajas para el aceite, etc.) Y TODO LO DEMÁS NECESARIO  PARA LA CÓMODA HABITACIÓN DE LOS DICHOS DOCE CRIADOS.". (Se refiere a que las personas que la hubieran de habitar se encontraran cómodos) y sigue:
"QUIERO QUE, DENTRO DE LA DICHA CASA HOSPITAL, SE EDIFIQUE UNA IGLESIA O CAPILLA CON SU ALTAR, COMO ABAJO LO DIRÉ, DONDE UN CLÉRIGO, DE VIDA EJEMPLAR, DIGA MISA E CONFIESE, E TENIENDO EL PODER ADMINISTRE LOS SACRAMENTOS A LOS DICHO DOCE QUE SE RECOGERÁN A VIVIR QUIETA  Y RELIGIOSAMENTE (sin otras obligaciones) EN LA DICHA CASA HOSPITAL, EN LA CUAL, PARA DICHO CLÉRIGO, SE DISPONGA UNA CÁMARA Y EL HÁBITO Y VESTIDO NECESARIO PARA SU PERSONA, Y SE LE DE UN DIÁCONO (religioso no ordenado sacerdote) O MONACILLO (monaguillo) QUE LE SIRVA E AYUDE A CELEBRAR LAS MISAS Y LO DEMÁS QUE EN LA DICHA IGLESIA O CAPILLA SERÁ MENESTER, Y SE LE PROVEA TAMBIÉN DE TODO LO QUE SEA NECESARIO EN LA DICHA IGLESIA O CAPILLA PARA CELEBRAR LOS DICHOS OFICIOS, ADMINISTRAR LOS SACRAMENTOS DE LA IGLESIA COMO MEJOR A DICHOS MIS ALBACEAS PARECIERE DISPONERLO PARA QUE AQUELLA ORDEN SE GUARDE PARA SIEMPRE"   
   .
            Todo lo ordenado en estas cláusulas testamentarias se llevaría a cabo, como se ha dicho anteriormente, con los bienes libres de Don Perafán, que pasaban a ser el patrimonio de la dicha Casa Asilo, a la que constituía universal heredera de los mismos.
            Es importantísimo conocer estas cláusulas o mandas, porque estamos hablando de una enorme fortuna particular, ya que el patrimonio que correspondía a la Casa Ducal era intocable.
            De todas formas veamos que lo deja bien claro en su testamento:

            "CUMPLIDAS Y EFECTUADAS QUE SERÁN TODAS MIS MANDAS, QUE DEJO ORDENADAS EN ESTE MI TESTAMENTO, DEJO (COMO) MI UNIVERSAL HEREDERA DE TODOS MI BIENES QUE FINCAREN E REMANECIEREN MÍOS, ASÍ MUEBLES COMO RAICES Y SEMOVIENTES (ganado de todo tipo), MARAVEDISES, DEUDAS, DUCADOS, ORO E JOYAS, DERECHOS Y ACCIONES A MI, POR CUALQUIER CAUSA O RAZÓN, PERTENECIENTES QUE SEAN LIBRES Y FUERA DE MI MAYORAZGO, Y OTRAS CUALESQUIER COSA QUE DE MÍ FINCAREN E REMANECIEREN, (cualquier otro bien de su propiedad que no se hubiera mencionado)  INSTITUYO EN TODO ELLO A LA DICHA CASA HOSPITAL, CON LOS DICHOS DOCE CRIADOS POBRES, PARA QUE EN TODO ELLO SUCEDA, MI HEREDERA UNIVERSAL, CON LOS POBRES DE ELLA.

Custodia de San Juan de Ribera
            Pensemos cómo sería la fortuna que Don Perafán dedicó, para que se pudiesen edificar el Colegio Asilo, el Monasterio de Clarisas y mantener los gastos de los asilados, el sacerdote encargado de la administración y cuantas obras de mantenimiento fueran necesarias. Podemos afirmar que esta situación duró hasta la década de 1950 y que conocimos a algunas de las personas asiladas. A partir de esta fecha no hubo ancianos acogidos y el Colegio Asilo o Colegio de la Sangre, ya en muy mal estado de conservación, dejó de utilizarse para la función que ordenase Don Perafán de Ribera.
            Otra cosa importante que debemos saber es que los albaceas nombrados en testamento por Don Perafán fueron Don Juan de Ribera, hijo habido fuera de su matrimonio, su hermano Don Fernando Enríquez de Ribera y su esposa Juana Cortés. Pasado algún tiempo, tanto su tío Don Fernando como su esposa, dejaron a Don Juan de Ribera como albacea único, aunque por su destino como Arzobispo de Valencia, se vio obligado a nombras tres albaceas  que se hicieran cargo de las obras a realizar, aunque él las supervisara, para lo cual hizo varios viajes desde Valencia a Bornos.
Cáliz y copón de San Juan de Ribera
            Seguimos en las obras la investigación realizada por Don Manuel Barra Rodríguez, pero dejando la meticulosidad habitual de nuestro investigador, porque de otra forma necesitaríamos más espacio del que nos proponemos.
            El caso es que un año después de muerto Don Perafán, 1572, comienzan las obras, para lo cual los albaceas tuvieron que comprar un solar correspondiente a una huerta y varias casas.
            Se hizo traer un administrador de Sevilla y un arquitecto para realizar los planos y ya no nos ocupamos más de las obras hasta que los albaceas se pronuncian del estado de las mismas: "Y se hizo un edificio muy luminoso y grande, con una cerca muy grande para huerta y jardines, y la iglesia muy espaciosa, con un arco de cantería con los escudos de armas del señor Virrey que costó más de cuatro mil reales, que divide la Capilla Mayor"
            Este arco a que aluden los albaceas existe en la actualidad y, en realidad, fue la pieza más importante para que el edificio no se desplomase en su totalidad.
            Aunque el comentario de los albaceas hace pensar que el edificio estaba terminado, realmente no era así, ya que Don Juan de Ribera, en su primera visita lo vio muy adelantado, pero sin terminar.
            Veamos qué ocurre en el siguiente capítulo.
A. RODRÍGUEZ HIDALGO (CONTINUARÁ)




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