jueves, 19 de marzo de 2015

Bornos, su antigüedad, su nombre, su historia (XVII)

BORNOS
 SU ANTIGÜEDAD, SU NOMBRE, SU HISTORIA(XVII)
DON FADRIQUE ENRÍQUEZ DE RIBERA (2)

            Decíamos que Don Fadrique finalizó su Peregrinación a Jerusalén y Tierra Santa , entrando en Sevilla el 20 de Octubre de 1520.
            Ofrecemos una fotografía del recorrido desde Bornos a Venecia y desde allí hasta desembarcar en Jerusalén, en un mapa realizado por  Pedro García Martín, autor del libro "La Cruzada Pacífica"
            Es curioso el manuscrito que escribió Don Fadrique  sobre este viaje, lleno de vicisitudes y peligros, pero que, para él y sus acompañantes, fue una gesta que pocas personas de su estrato social hicieron en aquellos tiempos.
            Sería muy interesante conocerlo, pero es prácticamente imposible, porque el libro contiene 552 páginas manuscritas, incluyendo al final otras 74 correspondientes a un romance que le dedicó  a Don Fadrique el poeta Don Juan de la Encina, compañero de viaje.
            El manuscrito que hemos manejado se imprimió en Sevilla en el año 1606.
            El autor de este trabajo tiene ya bastante adelantada la posible publicación de un libro, como hemos dicho en el que, entre otras cosas, contiene bastante documentación sobre el viaje.
            Terminada tan fantástica aventura, Don Fadrique vuelve a ocuparse de todos sus bienes y, cómo no, enseguida se aposenta en Bornos, en su palacio recién construido (todavía sin jardines).


Mapa de la Peregrinación de Don Fadrique a Jerusalen

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            A pesar de su religiosidad, puesta de manifiesto durante toda su vida, no todo lo que hizo en Bornos, desde que heredó todos los bienes de la Casa de los Enríquez de Ribera, por fallecimiento de su hermanastro Don Francisco Enríquez, fue digno de su persona en favor de la gente que estaban, en teoría, bajo su autoridad y protección.
            1º.-En primer lugar se apoderó, indebidamente, del nacimiento de agua, que se utilizaba no sólo para consumo sino por los labriegos, familias poseedores de pequeños huertos o huertas, con los que producían lo suficiente para vivir modestamente.
            Don Fadrique los obligó a pagar un canon por el consumo del agua que gastasen.
            2º.-Aprovechando la corriente de agua del nacimiento construyó seis molinos de harina y cocimiento de pan y, a partir de este momento, todo el consumo de estas materias perteneció a la Casa Ducal, por lo cual nadie estaba autorizado a hacer pan ni moler trigo, viéndose todo el pueblo en la obligación de tener que comprar el pan y la harina al propio Marqués. Todavía existe parte del primer molino, "Molino Ancho"
            3º.- El pueblo tenía una dehesa comunitaria en el término llamada "Dehesa de la Villa" para que en ella pastase todo el ganado que se alimentaba de hierba. El Marqués la usurpó, lógicamente por la fuerza, quedándose con ella, sin ningún derecho que lo protegiera y, a continuación, la arrendaba a las personas que antes la usaban libremente.
            Esta costumbre, no la propiedad, subsistió hasta la década de los años cuarenta al cincuenta, que recordemos, en que una persona recogía todas las manadas de animales de engorde y las llevaba a un lugar denominado "El prado". Una vez que hubiesen pastado lo suficiente, volvía la misma persona a llevarlas a cada propietario.
            A esta persona se la conocía con el nombre de "el praero", vocablo que no existe ni con esta acepción, ni con la de "pradero", en el diccionario de la Real Academia de la Lengua.           Recordamos que esta actividad la ejercía en Bornos una persona que vivía en una de las primeras casas de la acera izquierda de la calle de las Monjas y se llamaba Cristóbal el de "la niña Amalio", por nombre Anita, con la que estaba casado. Todavía existe una nieta que vive en la misma casa, ya reformada.
            4º.-El pueblo tenía también dos dehesas más, denominadas de "El Lecho" y de "La Sanguijuela" de las que el Marqués se apropió de la mayor parte de las dos, las cercó y las arrendó.
            5º.-Igualmente ocurrió con los términos baldíos donde, desde tiempo inmemorial, los vecinos con cabañas de animales de engorde los aprovechaban. El Marqués se apropia indebidamente de ellos y los arrienda.
            Estos son algunos de los excesos  cometidos por Don Fadrique con la gente del pueblo. Pero la gente no se quedaron de brazos cruzados; muy al contrario, fue denunciado ante el Concejo y Justicia de la Villa, llegando por fin a un acuerdo con el Marqués. Estos acuerdos se llevaron a cabo bajo escritura pública, por la cual podemos decir que las cosas volvieron a su punto inicial, casi en su totalidad,
            Es decir: los vecinos de Bornos pudieron gozar de los mismos derechos que tenían antes que el Duque se incautara de los dichos bienes del pueblo. Eso sí el nacimiento de agua quedó para siempre de la propiedad de la Casa Ducal.
            A pesar del poder del Marqués, los Bornichos supieron luchar, al lado de la justicia, para recuperar lo que legítimamente le correspondía.
            Pasaron muchos años antes de que Bornos tuviera desencuentros con la Casa Ducal. Lo veremos más adelante.
            En cuanto a Don Fadrique Enríquez de Ribera, Marqués de Tarifa y otros muchos títulos, entre los que se encontraba el Señorío de Bornos, nació en Sevilla en el año 1476 y murió en la misma ciudad el 6 de Noviembre de 1539, sin hijos que pudieran sucederle, siendo enterrado en el Panteón Familiar de los Ribera en el Monasterio de La Cartuja de Sevilla. Le sucedió en ese mismo años su sobrino Don Perafán de Ribera III.

A. RODRÍGUEZ HIDALGO. CONTINUARÁ




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