lunes, 16 de marzo de 2015

Bornos, su antigüedad, su nombre, su historia (XIV)

BORNOS
SU ANTIGÜEDAD, SU NOMBRE, SU HISTORIA (XIV)

            Ya tenemos a Don Francisco Enríquez de Ribera y su esposa Doña Leonor Ponce de León, residiendo en su fortaleza árabe de Bornos, una vez que se produjo su sanación de la lepra y finalizada ya la reconquista de Granada, último bastión en poder de los moros.
            Desde aquí llevaba el gobierno del Adelantamiento Mayor de Andalucía en Sevilla y los distintos pueblos, que ya conocemos, dedicando principalmente más tiempo al Adelantamiento, para lo cual tenía que realizar frecuentes viajes a Sevilla.
            De todas formas, desde que recobró milagrosamente la salud, pensaba continuamente cómo servir a Dios el tiempo que le quedase de vida. Y así fueron surgiendo proyectos religiosos, el más importante de los cuales fue la construcción del Monasterio de Nuestra Señora del Rosario de Monjes Jerónimos en Bornos. Veamos cómo tuvo lugar este edificio  tan importante que casi llegó a nuestros días.
            El 18 de Noviembre de 1493 Don Francisco Enríquez de Ribera, señor de Bornos, designa el lugar donde se había de construir dicho Monasterio que se edificaría "en ocho aranzadas de tierra quasi en cuadro".
            El 1 de Noviembre de 1505, justo doce años más tarde, ya estaba construida la Iglesia del Monasterio.
            (Figuración) Este mismo día, muy de mañana, se estaba preparando una comitiva en la entrada del castillo-fortaleza de Bornos. Una carroza con tiro de seis mulas y un auriga vigilante, a la que seguían varios caballeros en vistosos corceles.
            Uno de ellos, que debía de ser el jefe del destacamento, inspeccionó la formación y se situó en la entrada de la fortaleza para hablar con  el Alcaide Alonso del Castillo e informarle de que todo estaba a punto.
            Al poco tiempo, la figura del Adelantado de Andalucía, Notario Mayor, Regidor de Sevilla y Señor de Bornos, Don Francisco Enríquez de Ribera, se recortó en la entrada. Alto y enjuto, vestía pechera con cuello plisado blanco, calzón y  calzas de grueso paño negro, capa corta del mismo color, cubierta la cabeza con un bonete de tafetán negro y, al cuello, una gruesa cadena de oro de donde pendía el distintivo de su autoridad.
            Se detuvo en la misma puerta y todos los hombres de la comitiva se destocaron en señal de respeto. Seguidamente apareció su esposa Doña Leonor Ponce de León, ataviada con un vestido, también de color negro, manto y capucha del mismo color y, al cuello, una cadena con cruz.
            Don Francisco le ofreció el brazo y ambos se encaminaron a la carroza, en cuya puerta el auriga había situado un escabel para la subida al carruaje.
Ruinas del Monasterio de S. Jerónimo.Año 1926
            La comitiva se puso en movimiento con dirección a la salida de Bornos. Quedó atrás la Villa y, al momento, la carroza paró ante la puerta principal del Monasterio de Nuestra Señora del Rosario de monjes Jerónimos. Iba a tener lugar la dedicación del Monasterio.
          


14-Ruinas del Monasterio de S. Jerónimo. Hoy.
  Los caballeros se apresuraron para colocarse en la entrada y uno de ellos abrió la puerta del carruaje. Un sirviente del Monasterio colocó un escabel para facilitar la bajada del Adelantado y su esposa.
            Flanqueados por los caballeros, la comitiva llegó hasta el lugar donde los esperaba el Obispo Don Francisco Reginaldo Romero, el Prior de la Comunidad y los 11 monjes que la componían. Todos se dirigieron a la iglesia donde Don Francisco y Doña Leonor ocuparon un sitial en el lado del evangelio, comenzando el ceremonial de la dedicación. En el comienzo de la plática el Prior del Monasterio tuvo un recuerdo  para el Príncipe Don Felipe (Felipe El Hermoso), que en ése mismo día sería coronado como Rey de Castilla, por su matrimonio con Doña Juana, hija de Los Reyes Católicos, con el tiempo llamada "La Loca".
            Comentamos que Don Felipe "El Hermoso" fue rey consorte de Castilla con Doña Juana, hija de los Reyes Católicos, pero no de Aragón, corona que siguió en su titular Don Fernando  hasta su muerte.
            Terminado tan importante acontecimiento, Don Francisco y su esposa departieron largamente con el Obispo y el Prior para conocer las primeras necesidades del Monasterio. Prometieron que se ocuparían de facilitar al cenobio todo lo necesario para su correcto funcionamiento, tanto los objetos para el culto, como las ropas litúrgicas para cada tiempo del año.
            Terminado tan importante encuentro, Don Francisco y Doña Leonor regresaron al Alcázar.

A. RODRÍGUEZ HIDALGO (CONTINUARÁ)


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