sábado, 2 de agosto de 2014

El Bandolerismo Español (II)



EL BANDOLRISMO ESPAÑOL   (II)
        Alrededor del bandolerismo siempre hubo un halo de romanticismo que se encargaba de propagar las clases más humildes. En  las actividades de los bandoleros las clases sociales, sumidas en la pobreza, eran protegidas por lo bandidos, haciéndoles llegar recursos para paliar, de alguna forma, la necesidad existente. Pero no nos equivoquemos; dentro de estas partidas, había personajes proteccionistas, pero también los había sanguinarios, que no tenían ningún reparo en acabar con la vida de los viajeros de los que no podían obtener ningún botín. Uno de estos grupos era el formado por “El Pernales” y “El Niño de Arahal”.
        Cuentan las crónicas, seguramente sacadas de los archivos de la Guardia Civil, que el 31 de Agosto de 1907, dos jinetes bien armados y cabalgando en briosos corceles, que no eran otros que “El Pernales” y “El Niño de Arahal”, se acercaron a un leñador que trabajaba cerca de Valverde, pueblo de la provincia de Albacete. Le preguntaron cual era el camino más recto para atravesar la Sierra de Alcaraz. El leñador le facilitó la información y, seguidamente su interlocutor sacó un duro del bolillo y un cigarro de la petaca y se los entregó con estas palabras: “Gracias, buen hombre, y tome esto para acordarse del “Pernales”, que soy yo”.

        Este gesto de bandido generoso y a la vez prepotente, sería la perdición del bandolero. Cuando desaparecieron los caballistas, el leñador se presentó en el cuartel e la Guardia Civil de Villaverde y contó al jefe del destacamento lo que le había sucedido.
        El Teniente y algunos números de graduación, salieron inmediatamente hacia el pueblo de Villaverde y en un lugar próximo, en plena sierra, los bandoleros fueron sorprendidos y se inició un tiroteo que costó la vida al “Pernales” y su compinche “El Niño del Arahal”.
        A partir de esta fecha los apresamientos de bandoleros eran más frecuentes, hasta que, finalmente el bandolerismo, como bandas organizadas, dejó de existir, aunque, bien es verdad que fue sustituido por individualidades que se denominaron “salteadores de caminos” que también le hicieron imposible la vida a la clase social media, sobre todo agricultores, a los que les resultaba difícil visitar sus fincas sin el peligro de un asalto a mano armada.

A.      RODRÍGUEZ HIDALGO. (CONTINUARÁ)


Fotografía: 
Los cadáveres de los bandoleros El Pernales [a la derecha] y El Niño del Arahal, 
exhibidos tras ser abatidos por la guardia civil, Villaverde de Guadalimar, 
6 de octubre de 1907

R 01/08/12

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