lunes, 14 de julio de 2014

Pepe Duarte. Un buen amigo de Bornos (I)

PEPE DUARTE
UN BUEN AMIGO DE BORNOS (I)

            En todos los tiempos Bornos ha sido residencia temporal preferida por grandes personajes. Todo comenzó con la llegada de la Casa de los Ribera: D. Francisco EnrÍquez de Ribera, D. Fadrique Enríquez de Ribera,  D. Perafán de Ribera, San Juan de Ribera y muchos más de esta casa, hasta que fortaleza, palacio y jardines, fue adquirido por el Ayuntamiento de Bornos en el año 1945.
            Pero a la vez que estos nobles, también disfrutaron en Bornos de su paisaje, de su clima,  de sus huertas, de sus aguas medicinales, de su ribera del Guadalete y los molinos, otros personajes, muy famosos y ya muy conocidos para los bornichos: Frasquita Larrea, una importante dama gaditana de finales del XVIII que se presentó un día en Bornos acompañada de sus dos hijas,  Cecilia y Aurora, cuando llegar hasta Bornos desde Cádiz era una aventura: peligros por los senderos, peligros por los atracadores…en una calesa que, casi alumbrando  Bornos, cayó de lado con una rueda partida en dos. Todo esto lo superó la ilustre visitante, llenándose de alegría su rostro, al ver aparecer, como por ensalmo, un pueblo pequeño pero rodeado de un encanto que sólo una persona de su sensibilidad podía adivinar.
            Nos dejó escrito un diario que debería ser una asignatura obligatoria para los estudiantes de nuestro pueblo: "El Diario de Frasquita Larrea"
            Pasaron los años y también siguió viniendo su hija Cecilia Böhl de Faber, más conocida por su nombre de escritora "Fernán Caballero", que también nos dejó un precioso libro de fama internacional llamado "Un Verano en Bornos".
            A estos personajes siguieron muchos más, sobre todo atraídos por las aguas medicinales, para tomar las cuales había un balneario.
            Pero no es mi intención escribir de antiguos personajes, sino de uno de actualidad, amigo de Bornos y de todos los bornichos que gozan de su amistad a través de tantos años. Se llama Pepe Duarte y recaló en Bornos un día de hace unos 46 años.
            En este tiempo Bornos disfruta de un ambiente completamente distinto al del siglo XVIII, que encontrara Frasquita Larrea. El rio se había convertido en un inmenso lago azul; casi todas las huertas y algunos cortijos quedaron bajo las aguas y, por supuesto, todos los molinos  harineros: La Aceña, La Gredera, y La Hoce, incluyendo el edificio de la Estación del Ferrocarril Jerez-Almargen, obra que, cuando estaba al 50 % de su culminación, se abandonó porque no era rentable.
            Así que gran parte de la infraestructura del mundo laboral de la  agricultura de Bornos desapareció de un plumazo.
            Mi mala costumbre de abarcar noticias pasadas relacionadas con el presente, me llevan a abandonar mi propósito inicial de escribir de una persona sensacional, desinteresada, que un día apareció por Bornos, hace ya cuarenta y seis años más o menos y se enamoró del lago, entre otras cosas. Se llama Pepe Duarte, pero es preferible dejar su vida en Bornos para otro capítulo, porque para nosotros sus amigos, que son mucha gente de Bornos,  preferimos dedicarle una página especial. Él se lo merece, incluso más que aquellos visitantes de antaño que, a pesar de sus méritos, sólo lo hacían por temporadas.

A RODRÍGUEZ HIDALGO  (CONTINUARÁ)


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