lunes, 7 de julio de 2014

Muerte en primavera. Capitulo III.

MUERTE EN PRIMAVERA
El asesinato del Conde del Águila.

CAPÍTULO III

Epílogo

¿Murió Juan Ignacio de Espinosa y Tello, Conde del Águila, víctima de la pasión desatada en el pueblo ante los graves acontecimientos de aquel mes de mayo de 1808?.

¿ O acaso alguien que permaneció en la sombra urdió el crimen para eliminar al hombre que resultaba peligroso para sus intereses?

Digamos que lo primero es improbable. La furia del pueblo es terrible, pero efímera, es como una llamarada. Si el Conde hubiera sido muerto al ser

capturado en las cercanías de la Puerta de la Macarena, quizás tendría credibilidad la versión de la venganza popular.

Por el contrario, la continua persecución de que fue víctima aquel trágico 27 de mayo nos hace sospechar de la existencia de un grupo que azuzado por alguien a quien estorbaba un hombre de las condiciones y energía del Conde, le interesaba su muerte.

La voz popular acusó al Conde de Tilly como inductor del crimen. Años más tarde, concretamente en 1814, su viuda publicaría un manifiesto intentando reivindicar la memoria del Conde de Tilly, acusando al Conde del Águila de haber sido víctima de los enemigos que se buscó por su violento carácter. Sin embargo el pueblo sevillano rechazó tal documento y siguió creyendo en la culpabilidad de Tilly. Nosotros estimamos que éste, si intervino en la muerte, fue también como instrumento de gente de mucha influencia. Decimos lo de la influencia por el hecho inaudito de que jamás se intentara averiguar la identidad de los asesinos. La muerte del Conde del Águila, de esta forma, ha pasado a ser uno de esos enigmas eternos de la historia.

¡Sevillano de hoy, cuando cruces por la calle de San Pablo, haz un alto en tu camino y entra en el antiguo convento dominico, por la misma puerta que utilizó en el lejano siglo XV aquel fraile cruel que se apellidó Torquemada!. 

Allí, junto a la puerta, en el suelo de mármol, bajo modesta lápida, descansa eternamente Juan Ignacio de Espinosa y Tello, Procurador Mayor de Sevilla, Conde del Águila y director de la Real Sociedad Económica Sevillana de Amigos del País de esta ciudad.

DEDÍCALE UN PENSAMIENTO A LA VÍCTIMA DE LA VIOLENCIA Y DEL RENCOR QUE ALLÍ REPOSA, ESPERANDO QUE LA INGRATA HISPALIS LE HAGA, AL RECORDARLE, LA JUSTICIA QUE LE FALTÓ EN AQUEL TRÁGICO ATARDECER DEL DÍA 27 DE MAYO DE 1808.

El Conde del Águila no fue un torero, tampoco cantaor de flamenco ni bailaor, fue un hombre decente y justo.

Sevilla, 19, agosto, 2010.

Joaquín Nogueras



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