martes, 14 de enero de 2014

Viaje por la Europa mediterránea de 1975 (V)

VIAJE POR LA EUROPA MEDITERRÁNEA DE 1975 (V)

4 de Septiembre.- Nos quedamos en el capítulo anterior en la llegada a Venecia, deslumbrados por la entrada en un pequeño barco-autobús por el Gran Canal.
Para los que no conozcan Venecia les diremos que es una laguna que recibe agua del Adriático. Se construyó hace muchísimos años sobre unos islotes que sobresalían de la laguna. Se construyó una ciudad pequeña, pero, en cualquier caso, sumergida constantemente   en las aguas del Mar Adriático. Con el tiempo y, sobre todo cuando Venecia pasó a pertenecer a Italia, se construyó una ciudad grande, pero con los mismos problemas de la primera, las inundaciones. Según las mareas se producen inundaciones todos los días, de forma que los principales edificios tienen en la planta baja un sistema de desagüe. Con la crecida de la marea se inundan y, en virtud de este sistema, al retirarse el agua, también  se desagua en los edificios  que estaban anegados. Esto ocurre hace siglos y, aunque se han buscado soluciones, ninguna ha dado resultado y las inundaciones creemos que también constituyen un atractivo turístico.

Existe un proyecto, con una inversión de cinco mil millones de euros que consiste en instalar 78 diques móviles que se activarán cuando el agua supere los 1,10 metros de altura. Las barreras móviles de 300 toneladas blindarán la entrada del mar en la laguna de Venecia. Por el bien del mundo turístico, deseamos para Venecia que este sistema funcione. En caso contrario la destrucción de Venecia es cuestión de tiempo. Para finalizar este pequeño apunte diremos que la ciudad  es italiana desde el año 1866.
Puente de Rialto sobre el Gran Canal, Venecia
Después de cenar en un restaurante típico, dimos un paseo, en un barco-autobús por una de las mangas del Gran Canal, hasta desembocar en la Plaza de San Marcos: una enorme plaza rectangular con edificios maravillosos a uno y otro lado y, al frente, la Catedral, unida por su parte derecha al palacio ducal.
La plaza de San Marcos es el centro neurálgico de Venecia para todo el que la visita. En los bajos de los edificios existen restaurantes de lujo que instalan sus orquestas, en unos entarimados elevados sobre el suelo, para deleitar a los clientes con partituras de música clásica y alguna que otra "tarantella", siempre con violines e instrumentos de viento.

Palacio del Dux, Venecia.
Recorrer la Plaza es un placer  difícil de describir. En su contorno se encuentran la Catedral, el Palacio del Dux, El Campanil y otros edificios, pero sobre todo lo que abundan son los comercios de todo tipo y los restaurantes, unos de lujo como hemos dicho antes y otros modestos, pero que también dan sobresalto a la hora de pagar las consumiciones.

Basilica de San Marcos, Venecia.
Fue el caso de un matrimonio del grupo que se sentó en uno cercano a la Catedral en la terraza. Pidieron un café y una Coca Cola y pagaron en aquel tiempo en liras el equivalente a mil pesetas. El susto fue mayúsculo y conservaron el ticket de la consumición durante mucho tiempo.
El cansancio no nos permitió estar más tiempo disfrutando de aquel inolvidable lugar. Nos fuimos al hotel, pero el día siguiente lo pasaríamos íntegro en Venecia porque había muchísimas cosas que ver y edificios que visitar.

A. RODRÍGUEZ HIDALGO Y JOSÉ JURADO GIRÓN
(CONTINUARÁ)



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