domingo, 19 de enero de 2014

Viaje por la Europa del mediterráneo de 1975 (IX)

VIAJE POR LA EUROPA MEDITERRÁNEA DE 1975 (IX)

            9  de Septiembre.-Salimos con dirección a  Titogrado, con la intención de hacer noche en esa ciudad y, al día siguiente, salir hacia Bulgaria. No nos figurábamos que los 450 kms. que teníamos que recorrer serían tan accidentados. Tampoco podíamos imaginarnos que, cuando dejamos la costa y comenzamos la carretera del interior, el país cambiaría sorprendentemente.
            El primer lance fue la imposición de una multa al Citroen GS, por haber adelantado, supuestamente, a un vehículo, pisando la raya contInua. De nada nos valieron los intentos de evadirla: hubo que pagar la multa al contado. Nos llamó la atención la indumentaria de los policías de carretera, muy mal uniformados, calzando alpargatas y señalizando la parada con pequeños discos de stop, como los usados en España para la señalización de obras de carretera.

            Cuando llevábamos recorridos 200 kms., en un cruce de carreteras, tomamos por error una secundaria que no iba a ninguna parte. Al darnos cuenta del error, paramos para consultar el mapa. Inmediatamente nos arrepentimos de haberlo hecho porque se nos echó encima un grupo, al parecer de gitanos, pidiéndonos y poco menos que metiéndose en los coches. Como pudimos nos desembarazamos de ellos, y salimos a "uñas de caballo". Lo peor fue que, al ser una carretera sin salida, tuvimos que volver y en el mismo lugar anterior estaban los gitanos cortándonos el paso. Pusimos el coche a toda velocidad haciendo sonar los claxons, de forma que el grupo que nos esperaba no tuvo más remedio que apartarse, aunque por el parabrisas trasero pudimos observar que lanzaban sobre los coches una lluvia de piedras que no llegaron a impactarnos.
Podgorica, antigua Titogrado
            Por fin pudimos tomar la carretera principal y recorrer los 250 Kms. que nos faltaban para llegar a Titogrado, no sin pasar bastante miedo porque la carretera tenía unos precipicios escalofriantes. Llegamos por fin a la 1,30 horas de la madrugada y nos alojamos en un hotel, aparentemente de buen aspecto, aunque muy antiguo. De todas formas estábamos rendidos y creíamos ser de nuestro agrado.
            En recepción estuvimos hablando con un español que nos puso al día de muchas cosas sobre el trayecto que nos quedaba hasta salir de Yugoslavia.
            La habitación era impresentable. Parecía no haber sido aseada en algunos días. Quisimos darnos un baño reparador y nos encontramos una bañera, del tiempo de la monarquía, sucia y con restos de arena. Nos duchamos y pudimos dormir sin despertar hasta la mañana .

A. RODRÍGUEZ HIDALGO Y JOSÉ JURADO GIRÓN
(CONTINUARÁ)


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