lunes, 9 de diciembre de 2013

Su verde intenso en contraste con el blanco de la cal ...


    El Naranjo Amargo es un árbol de media altura, rústico y vigoroso. Tiene varios usos medicinales: Por destilación de las hojas se obtienen esencias, las flores se emplean para obtener agua de azahar y esencia de nerolí, también el fruto es usado en medicina, en confitería y también en gastronomía (son muchos los bornichos que le ponen unas gotitas a las lentejas), aunque su función fundamental en nuestro pueblo es como planta ornamental. 
    Muchas de nuestras calles se encuentran adornadas por estos árboles, concretamente con la variedad NARANJO BORDE (citrius aurantium), conocido también como naranjo amargo y naranjo agrio  Su verde intenso en contraste con el blanco de la cal, luce aún más con la luz de nuestra tierra y nos anuncia con alegría la llegada de la primavera.

    Este año estamos de enhorabuena porque se está procediendo a la poda de estos árboles de nuestras calles, cosa que no todos los años sucede a pesar de que esa es la principal atención que nos demandan nuestros naranjos. 
    Se trata de una operación necesaria porque si no se realiza, el árbol quedará por una parte mal guiado, y por otra con su superficie exterior verde y un entramado de ramas secas sin hojas en su interior, quedando desproporcionados y con un aspecto de abandono que invierten su función ornamental afeando nuestras calles en vez de embellecerlas.
    En aquellos casos en que se encuentran sembrados a poca distancia de las casas ocasionan desperfectos y ensucian los elementos de sus fachadas y  las persianas y rejas de sus ventanas y balcones.
La poda hay que realizarla después de la recolección y ésta debe hacerse cuando la naranja está madura.

De todos modos aunque no se recolecte el fruto, en todos los tratados de agricultura se aconseja que se pode antes de la floración.
Cuando no se hacen ninguna de las dos cosas, se juntan en el árbol las naranjas maduras, y las nuevas que sin poda, se producen en exceso y sin fortaleza. 

Con los fuertes vientos y el comienzo de actividad del naranjo la fruta madura y la nueva se aflojan en su pezón de la planta cayendo al suelo o sobre peatones o coches aparcados, atascando los imbornales en tiempo de lluvia y dando a la calle un aspecto sucio, más aun cuando son pisadas por los vehículos, todo ello a pesar, hay que decirlo, del esfuerzo diario del personal de limpieza.

Afortunadamente estas imágenes de años anteriores no se repetirán este año. Ahora lucen este impecable aspecto.


                

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