jueves, 28 de noviembre de 2013

"La Mano Negra cien años después" IV



"La Mano Negra 100 años después" IV
Por Manuel Ruiz Lagos.


Creación del Tribunal Popular.
En el articulado del famoso Reglamento se leen disposiciones como la siguiente: "Habiendo sido la Asociación Internacional de los Trabajadores puesta fuera de la Ley por los gobiernos burgueses. ha tenido que convertirse en organización revolucionaria secreta, para llevar a cabo la revolución social violenta: pero como para llegar a este término tienen que pasar algunos años y la burguesía no para de cometer crímenes contra la clase trabajadora, cuyos crímenes es menester castigar antes que llegue la revolución social, y considerando que todos los federados no son a propósito para llevar a cabo estos castigos de un modo conveniente, por estas razones se forma un núcleo denominado "Tribunal Popular', cuyo tribunal será el encargado de sentenciar y castigar los crímenes de la burguesía," (Clara E Lida, La Mano Negra. Madrid. 1972).

Sobre esta cuestión. la exposición del acusado Juan Ruiz Ruiz. maestro de escuela, es de las más enérgicas Declara ser el número cuatro de la sociedad. Afirma ser socialista y haber fundado la federación de El Valle. Reconoce que se rige por las Actas del Congreso de Barcelona de 1881 y señala como promotores de la organización a los directivos de la "Revista Social". Se niega a reconocer existencia de La Mano Negra y el "Reglamento del Núcleo Popular'.

Juan Ruiz afirma que las declaraciones de los acusados no son válidas porque fueron conseguidas con coacciones y malos tratos. En cuanto a la prueba capital del "Reglamento" fue reconocida por el fiscal Domenech como perteneciente a otros procesos, pero hizo todo lo indecible para forzar su aplicación en el caso que le ocupaba en 1883.

Sin embargo, la actuación del defensor Salvador Dastis e Isasi fue clara y contundente, llena de juicio crítico y situando el problema en su justo lugar "No se trataba -dijo-de condenara la Internacional sino de aclarar lo ocurrido en un caso clasificado como de homicidio".

La sentencia definitiva del Tribunal Supremo, Colofón al dictamen de los jueces Juan A Hernández Arbizu, Carlos Toledano y Gregorio Cordón: "confirmó la pena de muerte impuesta por el inferior a los reos Pedro y Francisco Corbacho Lagos, Manuel y Bartolomé Gago de los Santos, Cristóbal Fernández Torrejón, José León Ortega y Gregorio Sánchez Novoa, añadiendo a esta fúnebre lista el nombre del llamado maestro de escuela Juan Ruiz y Ruiz, que el tribunal de Jerez sólo había considerado acreedor a la pena de cadena. Se dispuso lo conveniente para que la sentencia tuviese cumplido efecto, mandándose suspender en la persona de José León Ortega, hasta ver el resultado de su enajenación mental" (M. Cubas, Historia de La Mano Negra, Madrid, 1884).


Y, así, esta macabra historia-narrada con todos sus detalles-se convirtió en pasto de periódicos y revistas. Y mientras unos creían en una justicia cumplida, otros sospechaban manejos ocultos de doble intención. Lo cierto es que pocos se pararon a pensar en las palabras póstumas del ajusticiado Juan Ruiz, publicadas por "El Cronista" de Jerez. en su edición del 8 de agosto de 1884, tomadas de una carta dirigida a su esposa:"Educa a tus hijos de la más noble manera: como sabes, ha sido mi objeto principal. Si en algo te he faltado perdóname. Yo estoy con mi conciencia tranquila y, por lo mismo, en gracia de Dios".

Al margen del proceso anterior, fueron -también- usados otros como acciones de la macabra organización. Nos referimos al seguido contra Juan Galán Rodríguez por asesinato de Juan Núñez Chacón y de María Labrador y homicidio de Manuel Román Ortiz.

En el propio preámbulo de la publicación de esta otra causa se reconoce que no hay pruebas fidedignas para achacar estos crímenes a la secreta institución. Así dice el prologuista: "Es uno de los crímenes atribuidos a La Mano Negra, a pesar de que en el proceso en nada se ha justificado que las escenas ocurridas en la venta de Juan Núñez tuvieran su origen en los acuerdos de la mencionada sociedad. Sólo se traducen -en todo caso- las disidencias grandísimas que existen entre los jornaleros andaluces que se dedican al viñedo. sobre la manera de ejecutar la poda. De la misma manera que existen entre los que se consagran a la siega de los campos, acerca de las condiciones del trabajo, lucha eterna que sostienen los jornaleros con los propietarios que es la lucha habida siempre entre el capital y el trabajo."

El relato del suceso aparece recogido exhaustivamente en el informe del fiscal don Pascual Domenech en su actuación del 19 de septiembre de 1883 y en las primeras diligencias del caso.


No hay comentarios: