jueves, 16 de marzo de 2017

Guadalete, y no la Janda

José Real Vega nos envió un recorte de prensa que descubrió buceando por internet. Se trata de un artículo publicado en la prensa madrileña el viernes 28 de febrero de 1936, en "LA VOZ", Diario Independiente de la Noche.


En él, su autor, el prestigioso militar e historiador Ricardo Burguete Lana, aportaba una original visión sobre la ubicación de la Batalla del Guadalete, haciendo referencia al libro que él mismo publicó en 1914, por el que fue nombrado Académico Correspondiente de la Academia de la Historia y que lleva por título “Rectificaciones históricas de Guadalete á Covadonga, y primer siglo de la reconquista de Asturias. Ensayo de un nuevo método de investigación é instrumento de comprobaciones para el estudio de la historia”.

En dicho trabajo publica sus ideas sumando a las fuentes literarias e históricas, la visión de la estrategia militar y de los probables planteamientos bélicos de la contienda, realizados tras recorrer buena parte de la provincia de Cádiz y de las serranías de Málaga y Sevilla en busca de los posibles escenarios de la batalla. Cocluyendo que 


"El lugar del lago donde se dio la batalla es sin duda la entrada por Bornos a la serraría, donde había un lago también; el que recuerda Gómez Arteche se formaba entre Bornos y la Sierra de Santiscal."


Las tesis de Burguete encontraron un significado propagandista en el historiador y diplomático Jerónimo Bécker y González, quien como miembro de la Real Academia de la Historia, defendió en un argumentado artículo que publica en el Boletín de esta institución (1916).






Bajo el signo de Marte
Guadalete, y no la Janda
Aplicaciones de un método
 Ricardo Burguete Lana, LA VOZ, 1936



     Durante muchos siglos fue para historiadores musulmanes y cristianos batalla de Guadalet o Guadalete aquella en que perdió la vida D. Rodrigo, y en la que fue derrotado el poder visigodo por Tarik-ben-Zeyad.

     En el texto de la "Historia de los califas de Oriente y reyes de España'', su autor, Aben-Abdalla-Alsalen, dice río Guadalete. Nuestra crónica de Alfonso X el Sabio, Guadalet; Mariana, Guadalete; Agustín de Orza, Guadalete; fray Jerónimo de la Concepción, Guadalete; Masdeu, Guadalete; Romeo, Guadalete; conde Clonard, Guadalete; Mellado, en su "Enciclopedia moderna", Guadalete; Lafuente, Guadalete; D. Adolfo Castro, Guadalete; Cancela, Guadalete; Conde, Guadalete; César Contú, Guadalete; Al-Makkari, Guadalete, y otros muchos. Solo surge, primero, la duda, y después, la aseveración cuando ve la luz pública la crónica del Ajbar-Machmúa y con los comentarios a ella, primero, del holandés Dozy. y después de los hermanos D. José y D. Manuel Oliver Hurtado. Estos hermanos, por el año 1870, publicaron en la "Revista de España'', un articulo en forma de carta dedicado a D. Antonio Cánovas del Castillo, que acabó por apadrinar esta idea contenida en el titulo del artículo, que luego, mas extenso, fue folleto titulado así: “La batalla de Vejer o del lago de la Janda comúnmente llamada del Guadalete”.

     He dedicado un libro a rebatir este absurdo, libro que la Academia la Historia hace veintidós años, acogió cordialmente por sus argumentos decisivos y por él fui nominado académico correspondiente, siendo director el padre Pita; secretario Pérez de Guzmán; censor Bethancourt y ponente de la obra, Jerónimo Bécker; todos ellos de elevado Índice mental y cultural.

     Resumiré al presente los argumentos contra este desviado y erróneo cauce, abierto por el desconocimiento absoluto del terreno y por no pararse a meditar el papel tan decisivo y elocuente que el terreno, y la Geografía, y la Topografía tienen en la Historia

     Todo el denuedo de los innovadores de aquel entonces en seguir esta falsa ruta estribó en que al traducirse y conocerse la crónica interesante del Ajbar-Machmúa, hablaba en ella de que después del primer desembarco explorador de Tarif en Tarifa, a la que dio nombre; el segundo desembarco, que fue el de Tarik en Yebel-Tarik (Gibraltar), fue seguido de la noticia en carta a Muza de que ya habíase hecho dueño de Algeciras y llegado “hasta el lago", y sabedor de que D. Rodrigo, el rey de España, venía contra él, necesitaba más refuerzos, que Muza le completó hasta la cifra de 12.000 hombres.

     Con un desconocimiento absoluto del terreno, se designa el lago de la Janda como el aludido por Tarik, y en el que se sitúa al lugar de la batalla, porque a él, se dice, acudió Tarik, para esperar a D. Rodrigo, que venia de Pamplona con cerca de 100.000 hombres.

     Para elegir esa situación de espera y apoyo de terreno no necesitaba haber desembarcado en Yebel-Tarik (Gibraltar), sino que hubiese desembarcado en Tarifa, que ya conocía por su antecesor Tarif, y se ahorraba la marcha de flanco por caminos angostos entre la montaña y el mar desde Gibraltar a la laguna de la Janda (véase un mapa cualquiera). No, el lago de la Janda, no. El lago al que se refería Tarik era el lago Salado o de Fuente Piedra, hoy en su gran parte desecado, y que hay en la salida de los desfiladeros de la serranía de Ronda para ir a Bobadilla, y por donde va el ferrocarril actualmente que pasa por la estación de Almárgen, españolización de "al margen” (la laguna). Indicando así a Muza que habla traspasado la serranía y había llegado al lago, y era, por tanto, dueño de ella al no encontrar enemigo, y para defenderse en la serranía, por su extensión, pedía el refuerzo que Moza le envió hasta el completo de los 12.000 hombres.

     Volveremos a repetir que en la guerra, el arma mas poderosa de combate que se esgrime es el terreno, que no es un escudo como algunos creen, sino un arma, y mas poderosa, en todos los tiempos, que todas las armas juntas. Arma que, a semejanza de una espada, puede emplearse por igual para ofender que para defenderse, según el alcance de la ocasión y el parecer de quien la emplee. Esgrimir convenientemente este arma, después de esgrimir psíquica o anímicamente las tropas, es lo primero a que debe atender el mando, y por tanto, apoderarse de este arma que se halla a la mano antes que el enemigo será el fin primordial en estrategia para tener ventajas de situación.

     Desembarcando Tarik en Gibraltar, a la que dio nombre, y no en Tarifa, como su antecesor, ya se entiende que el fin primordial suyo seria apoderarse de la serranía de Ronda, ese poderoso baluarte, el más importante de toda Andalucía, porque es en su estructura una inmensa pirámide truncada, cuya base superior son las mesetas donde se asienta hoy Ronda, y desde la que se baten tres provincias, a saber: Cádiz, Sevilla y Málaga, y tienen fácil acceso desde ella al resto de las provincias de Andalucía; pero siendo a la par sus accesos difíciles, el menos difícil de ellos y al que más hay que atender en consecuencia, es el del Guadalete. Tiene tal importancia esta meseta, que fue, andando el tiempo, reino moro bien definido. Fíjese bien el lector: Guadalete, Guadalet, Guad-Tlet, el río de los tres brazos, porque son tres los que lo forman y le dan salida de la montaña, y así debieran designarle al emplear uno de ellos, llamándole Tlet, como se llama y conserva aun en origen por las merindades de las cinco villas del Río Arba, que es también un río de cuatro brazos. Recordando que en el árabe berberisco "tlet" es tres, y "arba", cuatro.

     El lugar del lago donde se dio la batalla es sin duda la entrada por Bornos a la serranía, donde había un lago también; el que recuerda Gómez Arteche se formaba entre Bornos y la Sierra de Santiscar, lugar de todos los encuentros cuando se ha querido ocupar o se ha pretendido oponerse y defender esta entrada de la serranía.

     Durante la guerra de la Independencia fue teatro de dos batallas: la primera, en noviembre de 1811, ganada a los franceses por el general Ballesteros, el general de más valía y que más se destacó es nuestra guerra de la Independencia, y que murió abandonado y perseguido por aquel abominable Fernando VII, y la segunda, en junio de 1812, entrada que fué defendida por el mismo caudillo, y en la que fue vencido por la impericia de alguno de sus lugartenientes.

     Este era, como se ve, el lugar por donde mejor se intentaba escalar y apoderarse de la serranía de Ronda.

     La crónica del Ajbar-Machmúa, cuya torcida interpretación sobre el terreno a tal dislate condujo, por juicio de Duzy y de los hermanos Oliver, desconocedores del terreno y de sus leyes en la guerra, nos dice también que, vencido don Rodrigo, marcha después Tarik "por las angosturas" de Algeciras a la ciudad de Écija. "Estas angosturas" de Algeciras, camino de Écija, no son otras que aquellas que sigue hoy el ferrocarril al salir por los desfiladeros de Cañete, y desde allí parte el camino que conduce derecho a Écija.

     Ya se explica que, siendo ésta la segunda etapa de la invasión, tampoco tenia objeto haber ido al lago de la Janda, dejando a D. Rodrigo que se hubiera apoderado de la serranía de Ronda, abandonada, y le hubiera cortado a Tarik sus comunicaciones con el mar. Y más, mucho más, le hubiera imposibilitado su marcha a Écija.

     Algecira-Alhadra (la isla verde) llamaban a todo el conjunto de la serranía de Ronda, que desde las montañas del otro lado del Estrecho, en su estructura de pirámide truncada, semejaban y semejan a una isla.

     Para manejar el terreno cuando no se conoce de este don, requiere hábito o estudio, porque ya hemos dicho que constituye esta parte del arte de la guerra la más científica y que obedece a leyes inquebrantables en su amplitud geográfica o en su acepción topográfica, que determinan el cauce obligado de los designios históricos.

     Nunca caudillo en el mundo llegó a manejar el terreno como Napoleón, que designaba de antemano el lugar invariable donde había de dar forzosamente las batallas, y clave que fue este don singular de todos sus inmarcesibles triunfos. Querer y pretender estudiar la historia prescindiendo de la Geografía, y no entendiendo que existe un determinismo geográfico imperativo y categórico, que da obligado cauce al designio histórico, es absurdo. Y olvidar que ni hay archivo como el terreno ni documento más preciado que el que en sí encierra su clave a quien lo sabe descifrar, es tener la mente obstruida por los papeles y los ojos cegados por el polvo impalpable de las bibliotecas, a quien, pertinaz, sólo se consagra a ellas y a las inclemencias de sus salones y poltronas.

     Creo firmemente que si D. Antonio Cánovas del Castillo no hubiera dado calor a esta idea, desarrollada en aquel folleto que le dedicaron los hermanos Óliver, no hubiera tenido esta disparatada idea del lago de la Janda la fuerza que tuvo para desviar la tradición de Guadalet, Guad-Tlet o Guadalete, y la consistencia que aún tiene, pese a la lógica irrebatible y aplastante del terreno, que bien a las claras se alcanza a ver por el examen de un mapa. Esta serranía de Ronda dio a Tarik la llave del sur de España, como años antes se la había dado a César al contender y vencer a los hijos de Pompeyo en la bataIla de Munda, situada en las merindades de lo que hoy es Ronda. Téngase presente, viendo un mapa, que al desembarcar en Yebel-Tarik (Gibraltar), es éste el camino mas corto para subir y dominar la meseta de la serranía de Ronda. ahora y siempre. Y esta es la importancia que aún tiene Gibraltar, y el que quiera oír, que oiga, y el que quiera entender, que entienda; pero no se siga seriamente propalando más el cuento chino del lago de la Janda, ni de Guadi Becca, ni Barbate.

GENERAL BURGUETE



3 comentarios:

Anónimo dijo...

Interesantísimo
Domingo

J.J. Orgambides. dijo...

Me adhiero al comentario, un artículo "realmente" interesante.
Es de agradecer la labor de recopilación de artículos y sueltos de prensa que hace este señor y el acierto de publicarlos el día de los hechos convirtiendolos así en efemérides.

Anónimo dijo...

No entiendo que se diga que habia un lago aqui si este que hay ahora es artificial creado hace unos años. Alguien puede aclarar algo