lunes, 12 de junio de 2017

Fue en Nueva York.


FUE EN NUEVA YORK…

       Hace ya mucho tiempo, en la década de los 20, del siglo pasado, apareció en España una figura de la canción española que ocupó los principales teatros de España, Estados Unidos e Hispano América. Se llamaba Concepción Piquer o Concha Piquer como todo el mundo la conocía. Más tarde por antonomasia fue llamada por todo el mundo “Doña Concha Piquer”. Para muchos críticos de la canción española Concha Piquer fue la primera entre las demás del mismo género.

       Pues bien, española sobre todo, ocurrió que quiso celebrar en Nueva York, ciudad donde la llevó su gira artística, la festividad de Navidad. Invitó a muchas personas: artistas, autores, políticos españoles de diversas ideologías.
       Mandó preparar un salón en el hotel donde residía, con una gran mesa repleta de los mejores manjares, pero…no había caído que en Estados Unidos estaba impuesta “La ley seca”, es decir prohibición de vender vino (Ley que duró entre los años 1920 a 1933).
       Pero, como ella no concebía una cena, a la española, sin vino, movió algunas influencias y, aunque caro, aquella noche se pudo brindar con vino español. Estos pudieron ser los hechos. El caso es que el compositor español Penella le compuso un pasodoble que explica una noche inolvidable, llena de vivas a España. Pero… será mejor que lo leamos:





Voy a contarles a ustedes
Lo que a mi me ha sucedido.
Fue la emoción más profunda
Que en mi vida yo he sentido.
Fue en Nueva York,
Una Noche Buena
Que yo preparé una cena
P’a invitar a mis paisanos.
Ya en la reunión,
Toda de españoles
Entre palmas, viva y oles
Por España se brindó
Como estaba prohibido por la ley seca
Allí no se encontraba vino de España.
Yo pagué a precio de oro una receta
Para que nos dieran vino español.
Vino español
Vino español
El vino de nuestra tierra
Bebimos en tierra extraña
Que bien que sabe ese vino
Cuando se bebe…
Lejos de España.
Por ella brindamos todos
Y fuÉ noche de pasión:
La Noche buena más buena
Que soñar pudo
Un español.
Mas de pronto se escuchó
Un gramófono sonar:
Callad todos,
Dije yo,
Y un pasodoble se oyó
Que nos hizo recordar.
Oyendo esa música
Allá en tierra extraña
Era el pasodoble español
“Suspiros de España”

       Doña Concha Piquer. Una gran canción para una gran señora.
       Pasado el tiempo, ¡Quién lo iba a decir!, Doña Concha visitó Bornos invitada por el Ayuntamiento para asistir a la Berza Flamenca. La acompañaban su esposo, su hija Conchita Márquez Piquer y Curro Romero y, por un azar del destino, no pudo acompañarla la Duquesa de Alba por encontrase indispuesta. Llegó el acto de homenaje y, el siempre amigo de Bornos, el flamencólogo Antonio Murciano bordó, como siempre, un panegírico de la vida de Doña Concha. Seguidamente el Alcalde de Bornos, con unas sentidas palabras, entregó a Doña Concha la Medalla de Oro de la Ciudad. Doña Concha, dirigiéndose a Bornos, allí representado por tantas personas, expresó su disgusto por no poder ofrecer una de sus canciones, porque ya hacía tiempo que se había retirado. Brillaba en sus ojos la alegría de recibir tan emotivo homenaje. Se despidió de todos en la persona del Alcalde y el público la aplaudió incansablemente. Doña Concha pasó una noche feliz en nuestro pueblo, que ya no olvidaría.

A.      RODRÍGUEZ HIDALGO.


R12/06/12

1 comentario:

Anónimo dijo...

El alcalde era Don Juan Vega hermano del inventor Don Francisco Vega,que dos personajes tan ilustres de Bornos.