viernes, 7 de noviembre de 2014

Bornos en la historia (I)

BORNOS EN LA HISTORIA (I).
En las próximas intervenciones en este blog, pretendo publicar, con bastante osadía, una hipotética “Historia de Bornos”. Una historia de Bornos que, tomando como punto de partida algunos hechos históricos aceptados, pudiera o no pudiera ser cierta. Una historia de Bornos que, quién sabe, desdiciendo mucho las teorías, planteamientos y hechos que hasta ahora se nos han presentado como ciertos, ayude a acercarnos a lo que pudiera haber sido y que por una u otra razón no fue.
Lo único que pido a los lectores es que, al tiempo de que vayan leyendo los distintos relatos, no se echen las manos a la cabeza y pongan los gritos en el cielo por lo que me he atrevido a plasmar en el papel. No olvidéis que casi todo  es producto de la imaginación de una persona que dedica su tiempo libre, disfrutando mucho, eso sí, con juntar letras y palabras.
Y ya, sin más, os dejo con el primero de los relatos.

Hace ya unos treinta mil años, allá por el paleolítico superior, y huyendo de un grupo de homínidos que habían llegado procedentes del actual continente africano, en una noche cerrada con agua y un brusco ambiente que hacía que las escasas pieles que los cubrían no sirviesen para que todos estuviesen ateridos de frío, llegaron a lo que en la actualidad se conoce como “piedra rodadera”, un grupo de homínidos que la paleontología los ha clasificado como Homo Sapiens.
Pues bien, allí en la falda de la piedra rodadera, y en aquella noche cerrada, pusieron su primer asentamiento, a la espera de que las primeras luces del día les revelasen el lugar exacto donde se encontraban. Y fue la alborada, la que, viendo aquel enjambre de cuerpos humanos apiñados buscando el calor humano unos con otros, y como intencionadamente, envió un único rayo de luz a las pupilas del más fuerte y experimentado de aquellos homínidos; era el jefe del grupo. A duras penas y con la intención amable de no molestar a ningún miembro de aquel enjambre humano, el jefe se levantó desperezándose, quedando obnubilado por lo que veían sus ojos. Las nubes habían desaparecido y unas enormes montañas en lontananza veían como el sol poco a poco ascendía por sus cúspides.
El jefe, fornido, con melena y barba negra, no pudo reprimirse, y lo que hasta hoy, para dirigirse a sus acompañantes, habían sido signos y gruñidos, se convirtió en sonidos audibles y con sentido.
-         Booo, quillo, boooooo –dijo el jefe, apareciendo la sonrisa y el embeleso en su rostro-.
  Los más de cincuenta, entre hombres, mujeres y niños, que formaban el grupo, y que hasta ahora se encontraban profundamente dormidos, abrieron los ojos al unísono, quedando totalmente extasiados, no ya por esos sonidos que procedentes de la boca de su jefe, llegaban a sus oídos, sino por lo que estaban viendo sus ojos. Todos, espontáneamente, y también al unísono. se levantaron y comenzaron, con los rostros iluminados y señalando a las montañas, a saltar y a emitir los mismos sonidos que habían oído se su jefe.
-         Boooo, quillo, booooooooooooo –repetían una y otra vez, no creyendo lo que veían sus ojos-.
Habían encontrado su paraíso, decidiendo, después de inspeccionar la zona,  quedarse en esa falda de la piedra rodadera, y creando el primer asentamiento humano en la historia de nuestro pueblo. Descubrieron el río, inundado de carpas, barbos y blas blas; árboles frutales a los que llamaron “a mas cos” (se cree que fue el primer fruto que recibió nombre por parte de los humanos); y allí, de la misma piedra rodadera, extrajeron la materia prima con las que fabricaron sus hachas y sus puntas de flechas que les servían para cazar la gran cantidad de conejos que merodeaban por los alrededores de su asentamiento.
Los paleontólogos no han podido fechar con exactitud hasta cuando perduró este asentamiento de homo sapiens en la zona; lo único que se sabe es que, “de buenas a primeras”, desaparecieron como por ensalmo. Nunca más se supo de ellos.
Continuará.
Domingo

4 comentarios:

Anónimo dijo...

La madre que te parió (que por cierto es muy buena). Hay que ver las cosas que se te ocurren. eres genial.

Anónimo dijo...

bo, quillo, que coza tiéne

A. Rodríguez. dijo...

Domingo, el comienzo es genial . La ciencia ficción también es historia, qunque inventada, y, seguro que a los que te lean les gustaría que hubiese sido así. Esperamos los nuevos capítulos. La fluidez del relato es muy buena y el tema no puede ser más agradable para los bornichos.. Amigo, de aquí a la investigación sólo hay un paso. Saludos. A. Rodríguez.

Anónimo dijo...

MOM ME GUSTA EL RELATO QUE BUENO SERA QUE FUECE BERDA
SOY UN BORNICHO QUE VIVE EN SATA COLOMA